Negativa gestión en salud pública: Algunos indicadores recientes

A continuación, mostramos tres indicadores (su evolución y última cifra disponible) que dan cuenta de la mala gestión en salud pública del Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet: listas de espera, deuda hospitalaria e incapacidad de ejecución del presupuesto de inversión en salud.

  1. Listas de espera no ceden:

La lista de espera por patologías no GES en enero de 2017 llegaba a 1.870.720 casos, fue superior en 77.979 casos a la de enero de 2016.

  • Lista de espera por intervención quirúrgica: 268.570 (28.034 más que en enero de 2016)
  • Lista de espera por consulta de especialidad: 1.602.150 (49.945 más que en enero de 2016)
  • El tiempo promedio de espera alcanzó en dicho mes 484 para intervenciones quirúrgicas y 439 días para consultas (más de 16 y 14 meses, respectivamente).
  • Aunque se ha “rejuvenecido” la lista de espera porque los días de espera han disminuido (en enero de 2016 eran de 492 y 444, respectivamente), el problema es que esto sucedió a costa debido a que aumentó el número de nuevos casos. “Esto significa que si bien han disminuido los casos que personas que esperan por mayor cantidad de tiempo la atención de salud (lo que ha permitido disminuir el tiempo de espera promedio), no se ha logrado evitar que nuevos casos de espera ingresen a la lista”, explica Alejandra Candia, Directora del Programa Social de Libertad y Desarrollo.

La lista de espera por patologías GES llega a 12.588 garantías de oportunidad retrasadas acumuladas a febrero de 2017, más del doble de los casos acumulados en marzo de 2014.

  1. Deuda hospitalaria creciente y con problemas de incentivos:
  • Durante el año 2015, la deuda alcanzó un monto final de $131.476 millones, explicada prácticamente su totalidad ($126.817, 96% del total) por la deuda en bienes y servicios de consumo. El peak de la deuda ocurrió en septiembre, y fue de $254.679 millones.
  • Durante 2015, el Ministerio de Hacienda realizó aportes extraordinarios de $282.356 millones. En caso de no haber existido estos aportes, el déficit operacional 2015 hubiese sido de $408.786 millones (prácticamente el triple).
  • En 2016, la deuda volvió a alcanzar un nuevo récord: $191 mil millones (casi 50% más que en 2015). Cabe destacar que esto prácticamente triplica el monto de 2012 ($ 64 mil millones). También hubo aportes extraordinarios de Hacienda, esta vez de casi $250 mil millones. “Los aportes extraordinarios de Hacienda no contribuyen a generar los incentivos necesarios para poder resolver de manera estructural el problema de la creciente deuda hospitalaria”, asegura Alejandra Candia.
  1. Incapacidad de gestionar eficientemente el abultado presupuesto de inversión en salud:
  • Originalmente, se anunció un millonario plan de inversiones en salud 2014 – 2018 de US$4.000 millones. Supuestamente, cada año (a partir del Presupuesto 2015) se asignarían y ejecutarían US$1.000 millones de dólares a este fin. Todo con el objetivo de contar, a marzo de 2018, con 20 hospitales construidos, 20 en construcción y 20 más en etapas de licitación y diseño.
  • En 2015 sólo se logró ejecutar 64% del monto destinado a inversión ($337.608 millones de los más de $529 mil millones (cerca de US$1.000 millones de ese momento) asignados como presupuesto inicial), gran parte del monto original fue reasignado a otros fines (más de $153 mil millones de los $529 mil millones) y además la mitad del total ejecutado en el año se realizó durante el último mes del año.
  • Por su parte, el presupuesto 2016 en inversión en salud se redujo con respecto al año anterior (a $497,8 mil millones). No obstante lo anterior a diciembre de ese año sólo se ejecutaron $304,2 mil millones (61% del presupuesto inicial).
  • En 2017 el presupuesto en iniciativas de inversión se volvió a reducir, esta vez a $350 mil millones. Aun así, al primer trimestre de este año sólo se han ejecutado $28,3 mil millones (8% del presupuesto inicial)
  • El gobierno, por razones de carácter meramente ideológico, decidió en 2014 cerrarle la puerta a las concesiones en salud, anulando el proceso de licitación (ya en marcha) de los hospitales Marga – Marga y Quillota-Petorca, además del hospital Sótero del Río. A su vez, optó por no concesionar los hospitales de Curicó, Linares y Chillán. Esta decisión significó postergar cerca de 2.500 nuevas camas y el equivalente a más de US$1.000 millones.
  • El cambio en el sistema de financiamiento que implicó desestimar las concesiones en salud generó un aumento en el costo de las obras adjudicadas y retrasos en la ejecución de las obras comprometidas.
  • No se entiende entonces que sólo recientemente el MINSAL haya encargado un estudio técnico al Banco Mundial sobre los beneficios y desventajas del modelo de concesiones en salud. Esto reafirma el que la decisión de 2014 no tuvo ningún sustento técnico.
  • A la fecha, sólo se han terminado 5 de los 20 hospitales comprometidos para 2018: Puerto Williams, Puerto Natales, Porvenir, Puerto Aysén y Salamanca, los de menor complejidad dentro del listado oficial anunciado por el Ejecutivo al iniciarse este gobierno.

Al comparar la metodología tradicional de construcción con la modalidad de concesiones, incluso despejando variables que influyen en la comparabilidad de costos entre ambas modalidades, la evidencia internacional y nacional disponible permiten concluir que las concesiones en salud han resultado, en general, exitosas. “En suma, se ha dado muestra de la incapacidad del MINSAL de sortear por sí solo desafío de aumentar la infraestructura hospitalaria, por lo que descartar el modelo de concesiones por razones ideológicas como fue hecho a partir de 2014 ha generado importantes costos a nuestro sistema de salud, tanto en el costo de las obras como en el timing comprometido”, dice la economista.