¿Nueva Constitución?

El reciente proyecto de reforma constitucional permite una convención constitucional para elaborar una nueva Constitución Política y mantiene vigentes las normas actuales sobre reforma constitucional, a la que se aplican los mismos trámites de un proyecto de ley, incluyendo una comisión mixta en caso de discrepancias entre la Cámara y el Senado, y además un plebiscito en caso de discrepancia entre el Presidente de la República y el Congreso (ambas cámaras).

Así, esta convención, denominada asamblea constituyente a nivel comunicacional, no operaría en el caso de una reforma a la actual Constitución, sino que se aplicaría solo para el caso de redactar una Constitución enteramente nueva. Ello nos obliga a preguntarnos desde qué momento estamos en presencia de una nueva Constitución, toda vez que la de 1980, ampliamente modificada en 2005, recogió muchas normas de la de 1925, la que a su vez mantuvo en parte la normativa de 1833, modificada en 1891.

¿Podría, por ejemplo, haberse considerado una nueva Constitución la de 2005? Se dirá que existe una "nueva" Constitución cuando se deroga formal y expresamente la anterior, lo que no ocurrió en 2005, por lo que esta no sería nueva; pero esta cuestión meramente formal no resuelve el problema de fondo, que se refiere al contenido de la normativa constitucional. Siendo así, si se aprueba la reforma que ahora se propone, tendríamos dos mecanismos paralelos para el mismo propósito, diferenciándose solo por una cuestión formal, sin que se sepa por qué razón de fondo se utilizará uno u otro. La nueva iniciativa no atiende a los aspectos de fondo que interesan a la estabilidad política y desarrollo de la actividad pública.

Carta de Pablo Kangiser, abogado de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mercurio.-