Más de la mitad de los jóvenes que reciben subsidio al empleo no corresponden al 40% más vulnerable

 Con el propósito de evaluar la focalización de la política social a través de la clasificación socioeconómica que arroja el nuevo Registro Social de Hogares (RSH), Libertad y Desarrollo solicitó por el Sistema de Acceso a la Información Pública la distribución de beneficiarios resultante del RSH para un listado de 19 transferencias monetarias.

Cabe recordar que el 1 de enero de 2016 la Ficha de Protección Social fue reemplazada por el Registro Social de Hogares, con el fin de superar las reconocidas falencias que tenía la mencionada ficha. Se buscó reemplazar este instrumento por uno que utilizara información verificable respecto a la situación socioeconómica de los potenciales beneficiarios de la política social.

En efecto, el Registro Social de Hogares corresponde a una base de datos que almacena información autorreportada y de bases de datos administrativas, que permite elaborar la calificación socioeconómica de los hogares, que es la que finalmente entrega la información necesaria para focalizar las prestaciones sociales.

“Contar con un instrumento de focalización para caracterizar a la población más vulnerable y asignar la política social resulta de gran relevancia. Un buen instrumento de focalización es aquel que permite asegurar que los recursos fiscales son recibidos por quienes más lo necesitan”, se señala en el Informe “Reemplazo de la Ficha de Protección Social: definiciones y primeros resultados del nuevo instrumento de focalización”, realizado por Alejandra Candia y Paulina Henoch.

Así, la información recibida mediante el Sistema de Acceso a la Información Pública para cada beneficio se comparó con el umbral de clasificación socioeconómica establecido en su normativa vigente. Con ello se pudo determinar qué porcentaje de los beneficiarios estaría recibiendo el beneficio sin pertenecer a la población objetivo o sin contar con RSH vigente.

Para presentar los resultados de este ejercicio, se separó el listado de transferencias monetarias en dos grupos: aquellas que utilizan el tramo de clasificación del RSH como único criterio de focalización del beneficio y aquellas que usan el RSH de manera indirecta, o no lo usan.

En primer lugar, se agruparon las transferencias monetarias que para la

Alejandra Candia y Paulina Henoch, economistas de LyD, autoras de este informe.

asignación del beneficio en cuestión utilizan el tramo de clasificación socioeconómica que arroja el Registro Social de Hogares. Se observó que 5 de las 19 transferencias monetarias de las cuales se solicitó información cumplen con la restricción señalada: Subsidio Familiar, Subsidio Familiar por Invalidez, Subsidio Discapacidad Mental, Bono Bodas de Oro y Subsidio al Empleo Joven.

Por ejemplo, uno de los requisitos para recibir el Subsidio Familiar es pertenecer a hogares del 60% de menores ingresos o mayor vulnerabilidad de acuerdo a la clasificación socioeconómica del Registro Social de Hogares.

La siguiente tabla muestra, para el listado de transferencias monetarias que utilizan directamente el RSH, el número de beneficiarios que recibe la transferencia, cuál es el umbral de focalización establecido en la normativa vigente para el beneficio y cuál es el número y porcentaje de beneficiarios que reciben el beneficio, pero están en un tramo de clasificación socioeconómica superior al que establece la ley o no cuentan con RSH vigente (y por ende se desconoce a qué segmento socioeconómico pertenecen).

Los resultados muestran que en todos los casos existe un porcentaje de beneficiarios que no pertenecen al segmento de la población para el cual fue pensado el beneficio. Para los programas estudiados, la desfocalización varía entre 2% para el Bono Bodas de Oro y puede llegar al 58% en el Subsidio al Empleo Joven. Esto último quiere decir que de los casi 270 mil jóvenes que reciben este subsidio, más de 157 mil reciben el beneficio sin estar clasificados en el 40% más vulnerable.

Una posible explicación es que las transferencias monetarias consideradas son en ocasiones garantizadas por un determinado número de años, por lo que el beneficiario puede continuar recibiendo el beneficio, aunque su condición socioeconómica haya cambiado. Otra explicación es la posibilidad que se entregó de continuar recibiendo los beneficios asignados por la FPS no obstante la clasificación arrojada por el nuevo RSH, explicada en la sección anterior. Si bien podría no estar cometiéndose una ilegalidad, los resultados al menos nos hacen cuestionarnos sobre el destino final de los beneficios estatales.

En una segunda aproximación, se realizó un ejercicio similar al anterior para un grupo de transferencias monetarias correspondiente a aquellas que si bien cuentan con umbral de focalización (por ejemplo, pertenecer al 60% más pobre como es el caso de los beneficios de nuestro Pilar Solidario o Sistema de Pensiones Solidarias), no utilizan el RSH para determinarlo.

Si bien en este caso la normativa vigente no obliga utilizar el RSH para entregar los beneficios, con información para cada transferencia determinamos en qué tramo de clasificación socioeconómica nacional debiesen tender a situarse los beneficiarios de dichas transferencias. En otras palabras, determinamos un “umbral objetivo” de la transferencia en el RSH, que es la forma de clasificar socioeconómicamente a la población a nivel nacional.

 

CRITERIOS UTILIZADOS PARA CADA UNA DE LAS TRANSFERENCIAS:

  • Beneficios Pilar Solidario (Pensión Básica Solidaria de Vejez, Pensión Básica Solidaria de Invalidez, Aporte Previsional Solidario de Vejez, Aporte Previsional Solidario de Invalidez): lo reciben quienes integran un grupo familiar perteneciente al 60% más pobre de la población, según clasificación del Instrumento Técnico de Focalización. Si bien no es del todo coincidente, el estudio consideró razonable que quienes reciben el beneficio pertenezcan al 60% de la población más vulnerable de acuerdo al RSH.
  • Transferencias monetarias Subsistema Seguridades y Oportunidades / Chile Solidario (Bono de Protección Familiar Seguridades y Oportunidades, Bono de Egreso Chile Solidario, Bono Base Familiar, Bono por control de niño sano, Bono por asistencia escolar): corresponde a transferencias orientadas a población en extrema pobreza o vulnerabilidad. Las familias no postulan, se las elige. Chile Solidario estuvo orientado en su origen al 5% más vulnerable. Por ello, se situó el “umbral objetivo” en 5%. Cabe destacar que el RSH tiene como primer tramo de clasificación socioeconómica el 40% de la población más vulnerable, por lo que, no es posible identificar el 5% más vulnerable. Por esta razón, se consideró como razonable que los beneficiarios de estas transferencias monetarias pertenezcan a lo más al primer tramo de clasificación socioeconómica antes descrito (40% más vulnerable).
  • Subsidio de Agua Potable Urbano: no usa los tramos de clasificación socioeconómica del RSH para focalizar el beneficio. Las familias beneficiarias deben contar con RSH y destinar más del 3% de sus ingresos para pago de agua potable. En este caso, se estableció como “umbral objetivo” el 40% de la población más vulnerable.
  • Bono de Invierno: no usa los tramos de clasificación socioeconómica del RSH para focalizar el beneficio, entregándosele a adultos mayores que reciban una pensión igual o inferior a la pensión mínima. Se estableció como “umbral objetivo” el 60% de la población más vulnerable pensando en que muchos beneficiarios reciben los aportes del pilar solidario destinado al 60% más pobre.
  • Aporte Familiar Permanente: no usa los tramos de clasificación socioeconómica del RSH para focalizar el beneficio, pero se le entrega a quienes reciben asignación familiar (SUF), beneficios de Chile Solidario o del Subsistema Seguridades y Oportunidades. Se fijó como “umbral objetivo” el 60% de la población más vulnerable, umbral de focalización legal para los beneficiarios del SUF (que es parte de su población objetivo).
  • Bono Logro Escolar: destinado a alumnos de familias del 30% de la población más vulnerable que logren desempeños destacados. No usa los tramos de clasificación socioeconómica del RSH para focalizar el beneficio, sino puntaje de focalización del subsidio al empleo. Si bien no es del todo coincidente, se consideró razonable que quienes reciben el beneficio pertenezcan al 30% más vulnerable de acuerdo al RSH. Dado que el primer tramo de vulnerabilidad del RSH es 40%, éste fue el “umbral objetivo” escogido.
  • Subsidio al Empleo de la Mujer: destinado a mujeres de familias del 40% de la población más vulnerable según puntaje de focalización del subsidio al empleo, no según el tramo de clasificación socioeconómica del RSH. Si bien ambos difieren, se consideró como “umbral objetivo” el primer tramo del 40% más vulnerable a nivel nacional.

La siguiente tabla muestra, para cada transferencia, el total de beneficiarios, el “umbral objetivo” de acuerdo a los criterios señalados anteriormente y el porcentaje de beneficiarios que está fuera (por sobre) de este “umbral objetivo”:

 

Los resultados muestran que existe un considerable número de beneficiarios que reciben transferencias monetarias aún estando por sobre el “umbral objetivo” establecido para ellas. Por ejemplo, para el caso de las transferencias monetarias del Subsistema Igualdades y Oportunidades, pensadas para quienes se encuentran en extrema situación de vulnerabilidad, hay un porcentaje no menor que las recibe aún estando sobre el 40% más vulnerable según el RSH.

Asimismo, 1 de cada 5 personas (20%) que recibe el Aporte Familiar Permanente (ex “bono marzo”) pertenece al 40% más rico de la población según RSH o no cuenta con RSH vigente. Por su parte, 35% de las mujeres que reciben subsidio al empleo (cerca de 100mil) está en el 60% más rico o no cuenta con clasificación socioeconómica.

Lo anterior no necesariamente implica deficiencias en la entrega de los beneficios, por cuanto los instrumentos utilizados no corresponden al RSH. Sin embargo, los resultados nos invitan a reflexionar sobre el destino y focalización de nuestra política social, considerando al RSH como el instrumento que determina la clasificación socioeconómica a nivel nacional.

El nuevo RSH resultó un avance en relación con la FPS al realizar la clasificación socioeconómica de los hogares con información verificable. De hecho, los clasificados en el 40% más vulnerable según el nuevo instrumento corresponden a cerca del 40% de la población nacional, a diferencia de la FPS, que dado que la información entregada por los potenciales beneficiarios no era verificada, daba espacio para ser clasificado en un decil de vulnerabilidad inferior al real. No obstante lo anterior, el nuevo instrumento cuenta con ciertas dificultades que deberían considerarse, como por ejemplo el potencial incentivo a la informalidad que podría generar, como resultado de la lógica del “todo o nada” bajo la cual está diseñada gran parte de nuestra política social. Por ello, uno de los principales desafíos futuros radica en avanzar hacia una lógica de retiro gradual de los beneficios”, concluye el informe.