Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional: Preocupante tendencia

El Índice de Percepción de Corrupción que publica anualmente Transparencia Internacional ofrece una mirada global y tendencial respecto de clasificación de los países en un ranking que se nutre de diversas fuentes de información (locales e internacionales) para elaborar una medición estándar respecto de los niveles de percepción de corrupción en 176 países.

En relación a los resultados, en primer lugar, se observa un retroceso general en materia de percepción de la corrupción. Sin ir más lejos, casi dos tercios de la muestra de 176 países retroceden en la escala sobre la cual se construye el índice, que oscila entre 0 (totalmente corrupto) y 100 (totalmente limpio) y Chile no es la excepción.

Nuestro país cae desde el lugar 23 al 24 en el ranking de corrupción (1 menos corrupto y 176 más corrupto), que es liderado por Dinamarca y Nueva Zelandia y donde Somalia, Sudán y Corea del Norte se ubican como los países con mayor corrupción. El descenso de Chile se explica porque su índice retrocede 4 puntos (desde 70 en 2015 a 66 en 2016). De todos modos, nuestro país se mantiene como el segundo país con menor percepción de corrupción en América Latina tras Uruguay que ocupa el lugar 21 del ranking con un índice de 71.

“A pesar de lo anterior, preocupa la tendencia a la baja que han mostrado las recientes mediciones de Transparencia Internacional”, asegura Jorge Ramírez, Coordinador del Programa Sociedad y Política de Libertad y Desarrollo. Cabe mencionar que a partir del año 2009, cuando Chile se ubicaba en el lugar 25 del ranking internacional de transparencia, se inicia un periodo de mejora en la percepción de corrupción de Chile, que permitió posicionarnos en el lugar 21 del ranking el año 2010, en el 22 el año 2011 y 20 en 2012. Sin embargo, entre los años 2014, 2015 y 2016 Chile ha descendido en el ranking a los lugares 21, 23 y 24 respectivamente.

“Dentro de las causas del descenso parece inevitable no considerar la emergencia de casos de alta connotación pública vinculados al financiamiento irregular de la política y el tráfico de influencias”, explica Ramírez. Sin ir más lejos, la experiencia de países como Brasil, que inmediatamente tras el caso Petrobras descendió 5 lugares en el ranking, muestra que el ranking de percepción de corrupción sí es sensible a este tipo de procesos.