Juan Andrés Fontaine en Pulso: “El principal riesgo es que aparezcan candidaturas presidenciales que intensifiquen las ideas de este Gobierno”

Juan Andrés Fontaine. Ex ministro de Economía y actual consejero de Libertad y Desarrollo (LyD) ha sido uno de los cuatro candidatos mencionados para integrarse al Banco Central como consejero, en reemplazo de Rodrigo Vergara. Sin embargo, esa condición de candidato no lo ha distraído de sus funciones de analizar la coyuntura nacional e internacional. 'En mi carrera no he perseguido ningún cargo público y he hecho una contribución profesional desde mi punto de vista sobre lo que es conveniente para el país', señala el economista antes de empezar a analizar las perspectivas económicas para 2017.

El Banco Central fijó en el Informe de Política Monetaria (IPoM) un rango entre 1,5%-2,5% para el crecimiento en 2017, pero entregó un escenario de incertidumbre, ¿cuáles son sus proyecciones?

-La presentación del IPoM me pareció que fue realista sobre el escenario económico. Las proyecciones para el Producto Interno Bruto de 1,5% para 2016 y el rango de 1,5% a 2,5% para 2017 revelan una visión bien negativa respecto de nuestra actual capacidad de crecimiento y eso me deja preocupado.

¿La desaceleración de la economía parece ser más profunda de lo esperado?

-El Banco Central en su análisis del menor dinamismo de la economía tiene una percepción de que la minería ha sido parte importante del problema y en eso se hace harto hincapié en el bajo Imacec de octubre. Y por ello, se menciona que ese sector contagiaría los Imacec de noviembre y diciembre, incluyendo los primeros meses del próximo año. De ser así, no sería un caso puntual.

Es decir, ¿el problema de crecimiento económico ya no es sólo minería?

-El IPoM no le da el énfasis que corresponde al sector no minero. Si uno mira la evolución del Imacec no minero, éste viene declinando el ritmo de su tasa de crecimiento desde fines del año pasado. Es más, a comienzos de este año el Imacec no minero creció más cerca de 3%, sin embargo, desde mediados de 2016 comenzó a desacelerar su ritmo. Si se toma como promedio móvil trimestral estamos en estos momentos con un ritmo de 1,5% promedio, es decir, pasó de 3% a 1,5% y eso me parece que es una tendencia inquietante.

Entonces, ¿el problema ahora se trasladó al sector no minero?

-Si bien hay un nivel de actividad positivo en el comercio, es difícil que se mantenga en un contexto de ingresos estancados y alto endeudamiento de los hogares. Además, el sector construcción viene declinando su expansión y seguirá siendo así en los próximos meses. Por ello, la preocupación es que los problemas puntuales de la minería se subsanen, pero que el sector no minero siga muy débil.

¿Entonces aunque la minería pueda presentar crecimientos más estables en los próximos meses, sino repunta el sector no minero, la economía seguirá estando lenta?

-Así es, y como lo he planteado, mi temor es que no sólo no veo repunte en el Imacec no minero, sino que más bien una declinación en el ritmo de crecimiento.

En cuanto a la inversión, el BC proyectó que en 2017 crecerá 0,7%, ¿comparte esa estimación?

-En este IPoM se plantea un aumento leve de la inversión para 2017. No obstante, tengo mis dudas de esa estimación. Si bien es cierto las importaciones de maquinarias y equipos pueden haber tocado fondo, el frenazo del sector construcción tanto en vivienda como en infraestructura, instalaciones industriales y comerciales se va a seguir sintiendo en 2017, por lo que me parece muy improbable que la inversión crezca. Mi proyección es más bien un crecimiento plano.

En este IPoM, el BC a diferencia de los anteriores cambia y ya no dice que habrá una recuperación de las expectativas.

-Eso es compatible con haber rebajado la visión del crecimiento, y además el BC está viendo que sostenidamente las expectativas se mantienen bajas y que en el último año es muy poco probable que haya un cambio en la política económica que provoque un cambio en las expectativas. Además, debe estar considerando que el escenario externo no es favorable para las economías emergentes como Chile.

¿Ve que en este IPoM el Banco Central terminó de sincerar el mal escenario económico?

-Uno nunca puede decir que el escenario económico se terminó de sincerar, porque la actividad es dinámica. Lo que sí aprecio es el esfuerzo del Banco Central por plantear un panorama de la economía que se asimila con las del sector privado, por ello, es un informe realista.

¿Ve que esta desaceleración de la actividad ya es algo más estructural que cíclica?

-La caída del cobre ha sido un factor importante en la menor inversión. Pero ante este diagnóstico si se hubieran desarrollado medidas económicas adecuadas, el sector privado habría invertido fuerte en otros sectores, pero no vemos esas otras inversiones surgiendo y eso se debe, en parte, porque siguen ha

biendo muchas cortapisas a los proyectos de inversión. Por otro lado, está la incertidumbre que se introdujo con el programa de transformaciones de este Gobierno. La combinación de un mal escenario de precio del cobre y esta incertidumbre de origen local ha sido letal para la inversión.

¿Cuán profundo es el daño que tiene la economía y cuánto constará volver a crecer?

-El daño es muy profundo, pero me parece que no es tan difícil de resolver. Si se internaliza que estas reformas que causaron esta incertidumbre no sólo fueron mal aplicadas, sino que hay aspectos fundamentales que indican que estaban mal encaminadas, sería relativamente rápido reconquistar las confianzas. Las autoridades actuales como el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, han dejado entrever que hay problemas de incertidumbres y en cómo se aplicaron las reformas, pero no han llegado a renunciar al contenido de esas reformas. No me refiero al objetivo final, sino que el problema es en cómo llegar a eso. Y ahí las reformas estuvieron mal enfocadas.

¿El Gobierno tiene espacio para cambiar las expectativas y el rumbo de la economía?

-No comparto la visión de quienes dicen que este Gobierno ya terminó, porque queda bastante tiempo, y tiene que aprovechar ese tiempo para terminar de aclarar los aspectos perturbadores de las reformas que ya aprobó más que crear nuevas reformas.

¿Entonces el crecimiento del próximo año no está jugado?

-Si bien nunca uso esa expresión de que el crecimiento está jugado, porque la economía es sumamente dinámica y puede ocurrir una serie de factores externos o internos que pueden mejorar o empeorar el escenario drásticamente, me extrañaría eso sí que el Gobierno tuviera la capacidad política para dar señales en los próximos meses suficientemente poderosos para cambiar las expectativas empresariales o de los consumidores y así darle un empujón mayor a la economía.

Algunos expertos afirman que en 2017, al ser año electoral, puede tener un impacto positivo en las expectativas.

-Siempre es posible. Las campañas electorales siempre generan promesas y pueden levantar las expectativas, pero aquí hay algo más de fondo y, de hecho todos los organismos como el Fondo Monetario Internacional, la OCDE y las clasificadoras de riesgos apuntan a que Chile ha tenido una degradación en su capacidad de crecimiento que es muy seria. Además, hay una desconfianza en el futuro del país que es lo que básicamente está frenando la inversión.

¿Cuánto tiempo demorará el país en volver a crecer a tasas más cercanas al potencial?

-Si las políticas son capaces de echar andar de nuevo los espíritus animales podemos con cierta velocidad ver una aceleración de la inversión, del consumo y del crecimiento económico. Unas pocas señales positivas pueden cambiar la visión del futuro y llevar a que la economía acelere en su inversión, en su emprendimiento, productividad y rápidamente las mismas estimaciones de PIB potencial se pueden revisar al alza. Los ciclos políticos pueden provocar cambios rápidos en las expectativas, pero para que ese vuelco se concrete debe venir acompañado de medidas favorables a la inversión y la productividad.

¿Cómo juega el factor Alejandro Guillier en las expectativas?

-Cuando la percepción pública apuntaba a que las dos figuras más claras para competir en las elecciones presidenciales del próximo año eran Ricardo Lagos y Sebastián Piñera, había más tranquilidad. En cambio ahora una de las figuras que ha tomado más fuerza es el senador Alejandro Guillier, que es mucho más desconocido y que por lo demás, ha sido bastante cauteloso en expresar su visión, ayudaría que esa visión se conociera y que fuera tranquilizadora.

¿Cuál sería el principal riesgo a nivel interno para el próximo año?

-El principal riesgo es político, y se relaciona con el contexto del debate presidencial. Si en lugar de que las propuestas sean tranquilizadoras hacia el mercado y la inversión, aparecen candidaturas presidenciales que profundicen las ideas que introdujo este Gobierno. Eso sería un factor muy negativo para las expectativas.

¿Ese podría ser Alejandro Guillier?

-Quien sabe, podría haber muchos, pero más que un nombre específico lo que me preocupa es el programa.

El BC señaló que su supuesto de trabajo para la política monetaria considera las expectativas implícitas de las encuestas, es decir, dos ajustes a la baja de 25 puntos durante 2017, ¿comparte esa trayectoria?

-Las proyecciones de inflación han bajado y es probable que el IPC se ubique por debajo de 3% en los próximos meses, por lo que me parece razonable pensar en una o dos bajas de tasas en los próximos meses, pero no mucho más. Esto porque el otro componente de la inflación, que son los llamados bienes no transables o inflación subyacente, siguen dando una inflación superior a la necesaria para estabilizar a la inflación en 3%.

"La FNE debería proceder con mayor velocidad para, con antecedentes recabados, denunciar o sobreseer"

La semana pasada se conoció un nuevo caso de colusión del mercado de pañales y que implica nuevamente a la papelera CMPC. ¿Cómo afecta este hecho al modelo de libre mercado?

-Lo primero que se debe aclarar es que no se trata de eventos nuevos, sino que ocurrieron la década pasada y que precisamente son denunciados hoy, y que gracias al cambio legal de 2009 y la buena acción de la Fiscalía Nacional Económica están saliendo ahora los esqueletos del closet, pero no significa que se estén generando nuevos casos. Esto es fundamental entenderlo bien. Es decir, desde el punto de vista del comportamiento de la regulación y la competencia no significa que haya un deterioro, sino que al revés, la nueva legislación está trabajando bien para destapar los casos anteriores que existían y pueden aparecer otros que no se han destapado.

¿Ve que uno de los aspectos más importantes del reciente caso de colusión es la filtración de los antecedentes en pleno proceso investigativo?

-Lo gravísimo es la filtración de antecedentes de investigaciones en curso que, por ejemplo, podrían perjudicar su desarrollo o dañar injustamente a quienes sean aludidos en las denuncias, sin instancias de defensa. Me parece correcto que la FNE y otras entidades involucradas investiguen a fondo el origen de esta filtración.

¿Cómo se puede evitar una nueva filtración?

-Hay resguardos obvios en cuanto a quienes acceden a la información confidencial. Pero, más allá de ellos, la excesiva duración de la investigación conspira contra la debida reserva. La FNE debería proceder con mayor velocidad para -con los antecedentes recabados- ya sea denunciar o sobreseer.

¿Ve que esto puede dañar la institucionalidad de libre competencia?

-La filtración atenta contra la eficiencia y la justicia de los procesos.

Claudio Agostini planteó como opción que el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia pueda también sancionar la arista penal, ¿cuál es su opinión al respecto?

-No soy gran partidario de la sanción penal en casos de colusión. Hay buenos argumentos tanto a favor como en contra. Pero me parece que la solución encontrada en la última modificación legal es balanceada.

¿Cómo se puede evitar la concentración de los mercados que sigue dominando en el país?

-Eliminando las barreras de entrada a esos mercados. En este caso echo de menos en el trabajo legislativo y del Ministerio de Economía que no se responda la pregunta de cómo fue posible que éstas colusiones se mantuvieran vigentes en un período prolongado sin que hubieran entrado más competidores, ya sea de productos importados o de terceros nacionales. Porque si hay una renta monopólica, uno esperaría que hubieran muchos más interesados en entrar a esa industria. El gran desafío de política económica es eliminar las barreras de entrada para que más competidores ingresen a ese mercado. Eso fue lo que tratamos de hacer cuando estuve en el Gobierno.

¿Y qué falta para avanzar en esa dirección?

-Sería bueno enfatizar en que esas acciones de levantar barreras suelen herir intereses económicos específicos y, en consecuencia, son siempre políticamente muy complejas de administrar, por eso entiendo por qué a los gobiernos les ha costado hacer esta tarea, pero creo que se debe avanzar.

Pese a que Hacienda logró mantener la austeridad fiscal en 2016 y en la elaboración del Presupuesto 2017, Fitch rebajó la perspectiva crediticia de Chile, ¿cómo deja esto a Chile?

-Era perfectamente previsible que en la medida que el déficit fiscal se mantenga alto y el endeudamiento público vaya tomando volumen con respecto al PIB, en algún minuto las clasificadoras de riesgo iban a revisar el escenario crediticio del país.

¿Cuál debería ser la estrategia fiscal del Gobierno?

-A grandes rasgos, me parece correcta la estrategia de reducción gradual del déficit que sigue el ministro Valdés. Ahora, me merece alguna duda la meta dinámica fija que le ha puesto a la gestión fiscal (baja de 0,25% del PIB por año en el déficit estructural), en lugar de una meta de nivel como era antes. Ya los reguladores han reparado en que, si los parámetros con que se calcula el balance estructural sufren repetido deterioro, la meta dinámica no aseguraría una limitación del endeudamiento y ello con razón les inquieta. Por otra parte, me preocupa mucho que la composición del gasto público cada vez más se carga hacia subsidios improductivos, como gratuidad educacional, que meramente reemplaza aportes de los apoderados, en lugar de inversiones productivas.

¿Hay espacio para realizar un ajuste fiscal en el presupuesto aprobado de 2017?

-Espacio para economizar y reasignar gastos siempre hay. Pero, dada la debilidad de la economía, hoy no sería partidario de un ajuste fiscal.

¿Qué debería hacer el Gobierno para dar tranquilidad a las clasificadoras?

-Primero, fortalecer la credibilidad de la regla fiscal y darle estricto cumplimiento. Me preocupa, por ejemplo, la proliferación de compromisos fiscales extra presupuestarios como la capitalización de varias empresas públicas, el eventual 'Fondo de Infraestructura' que podría prestarse para incrementar la deuda pública, eludiendo la restricción que impone la regla fiscal. Segundo, y lo más importante, devolver a Chile a la ruta del crecimiento, que aporta ingresos fiscales adicionales y hace más tolerable la disciplina fiscal.

Entrevista a Juan Andrés Fontaine, Consejero de Libertad y Desarrollo, en Pulso.-