8 de diciembre de 2016

Columna de Luis Larraín: “El Ministro Valdés y las expectativas económicas”

El Ministro de Hacienda Rodrigo Valdés está preocupado por el impacto que el IMACEC pueda tener sobre las expectativas económicas. Llama a no dejarse llevar por el pesimismo y a estar atentos a señales positivas. Lo cierto es que cuesta encontrarlas.

La caída del IMACEC en 0,4% en el mes de octubre es el registro más malo de la economía chilena desde la crisis de Lehman Brothers, el año 2008. Recordemos que esa crisis es la segunda más profunda en la historia económica desde que se llevan registros, siendo superada sólo por la gran depresión de los años treinta.

Lo más preocupante de la situación actual es que ella se produce en un contexto en que la economía mundial no está en recesión, sino por el contrario, el crecimiento del producto mundial superará el 3% , sostenido por una economía americana que sigue mostrando signos de fortaleza. Si bien es cierto que algunos países productores de materias primas han tenido caídas en los términos de intercambio, el caso de Chile es especial entre ellos, porque aunque el precio del cobre ha caído, el precio del petróleo ha caído más, anulando su efecto en nuestros términos de intercambio.

Tampoco se sostiene la tesis de que esta persistente baja en la actividad se explica fundamentalmente por la caída del sector minero afectado por la baja de precios. La minería es menos de 10% del PIB chileno por lo cual ello sería imposible. La cifra del IMACEC para octubre excluido el sector minero llega a 0%. La creación de empleos permanece estancada y el desempleo de 6,4% esconde una situación mucho peor, pues los trabajadores por cuenta propia han crecido fuertemente (medidos por una encuesta que basta que trabajen una hora a la semana para considerarlos ocupados). La tasa de desocupación sin considerar a los trabajadores por  cuenta propia debiera superar hoy el 9%. La inflación está en el rango meta al alcanzar 2,8% en una trayectoria descendiente. El Ministro de Hacienda ha destacado que Chile tenga un buen control de la inflación, lo que es mérito del Consejo del Banco Central que presidió Rodrigo Vergara. Los IPC bajos se acentuará en los próximos meses, lo que podría estar dando cuenta de debilidad de la economía.

El índice de percepción de la economía de los consumidores IPEC de Adimark se acerca a sus mínimos históricos del año 2008 y el IMCE, indicador de confianza empresarial es menor a 45, siendo 50 el valor bajo el cual la situación es pesimista. Los analistas esperan un crecimiento del PIB de 1,6% para este año y la inversión ha vuelto a caer. Las proyecciones para el próximo año empiezan a ajustarse a valores incluso debajo del 2%.

El problema del Ministro Valdés es que las expectativas se guían por lo que el Ministro hace, no por lo que habla. Si bien sus esfuerzos para que no se desboquen las finanzas públicas son apreciadas, el Ministro ha limitado su ámbito de acción a ese terreno, sin intervenir, al menos con resultados visibles, en otras materias que son fundamentales para la formación de expectativas económicas.

Nadie puede pretender que una reforma laboral que entrega el monopolio de la negociación a los sindicatos y puede llevar a la paralización de la empresa sin posibilidad alguna de reemplazo de los trabajadores pone en peligro el derecho de propiedad sobre los activos de la empresa. Por eso la mayoría de los países de la OCDE contemplan distintas formas de reemplazo en su legislación.

Tampoco puede ignorarse que una reforma tributaria que aumenta 3 puntos del PIB la recaudación y que deja a nuestro país como el segundo país con tasas de impuesto a las empresas más alto de la OCDE, en circunstancias que es el tercero más pobre, tendrá un impacto sobre la inversión. Los indicadores lo están reflejando en este preciso momento.

Si esas reformas han tenido un impacto negativo sobre nuestra economía, un Ministro preocupado de las expectativas debiese procurar, al menos, que no se realicen nuevas reformas que vuelvan a poner obstáculos a la actividad productiva. Pero el gobierno persiste en una reforma constitucional que afecta el derecho de propiedad y trabaja además en una reforma al sistema de pensiones que incrementaría el impuesto al trabajo sin que el destino de los recursos que allí se obtengan sea fortalecer el ahorro de los trabajadores.

Si el Ministro quiere influir en las expectativas económicas debe trabajar para que su gobierno no acometa nuevas reformas que continuarán afectando las posibilidades de crecimiento de la economía chilena. Lo demás es música.

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, en El Líbero.-