Balance del año en cuánto al mundo del trabajo, y qué esperamos para 2017

El 2016 que nos deja ha sido un año con mucho movimiento en lo que se refiere al mundo del trabajo, principalmente con la aprobación de una reforma laboral, la declaración de inconstitucionalidad de la titularidad sindical y el inicio de la implementación de la nueva ley laboral que entra en vigencia el 1 de abril próximo. El abogado e investigador del Programa Legislativo de Libertad y Desarrollo, Sergio Morales, hace un balance de este año en el ámbito laboral.

"Si debiéramos hacer un ejercicio de recuento de lo mejor y lo peor de este año en la materia, sin dudas, y sin miedo a equivocarme, diría que la aprobación de la ley de la reforma laboral de la forma en que salió del Congreso es una noticia que poco contribuirá a lograr los mismos objetivos que la ley se propuso, la cual es mejorar la productividad de las empresas y "modernizar" las relaciones laborales", asegura el abogado.

La reforma laboral, que aún no debuta en su operatividad práctica, conjuntamente con eliminar prácticamente todo tipo de reemplazo en la huelga, entrega una preponderancia poco feliz de los derechos de los trabajadores huelguistas por sobre los del empleador, el resto de los trabajadores y los consumidores en general, que, en caso alguno son restablecidos con la mala y confusa regulación que se hizo a los servicios mínimos y las adecuaciones necesarias.

"Asimismo, no debemos olvidar que el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional la titularidad sindical de la negociación colectiva", nos recuerda Morales. Esta declaratoria impactó de modo tal la reforma que afectó gran parte del nuevo texto legal, pues no es posible desconocer a los grupos negociadores como entes igualmente legítimos para representar a los trabajadores en una negociación colectiva. Lamentablemente, el Ejecutivo hizo oídos sordos a esta declaración y no envió un veto que adecuara el articulado a la interpretación genuina de la Constitución hecha por el Tribunal, dejando un texto poco claro que sólo provocará un aumento significativo en la conflictividad al interior de las empresas, lo cual no es bueno para nadie.

Para Sergio Morales, lo único que podríamos considerar como una especie de avance, que de todos modos presenta algunos reparos, es la instalación de la figura de los pactos de adaptabilidad, en que empleadores y trabajadores pueden modificar, de común acuerdo, ciertas normas del estatuto general para adecuarlas a la realidad de la empresa e incluso las condiciones de trabajo de algunos trabajadores que les permita cierta flexibilización laboral que les permita conciliar trabajo y responsabilidad familiar. "Sin embargo, faltó mucho en que avanzar...", declara Morales.

Al término del año, y si se debiese juntar los dedos y pedir un deseo para el mundo del trabajo para el 2017, éste sería, por un lado un hacer y un no hacer. El experto lo explica: un hacer, consistente en enviar una ley adecuatoria que armonice positivamente la regulación al fallo del Tribunal Constitucional, y un no hacer, que comprenda el dejar de lado regulaciones que sigan dañando el mercado del trabajo y, por el contrario, exista un compromiso real con la capacitación y la productividad, que en un futuro no muy lejano, terminará beneficiándonos a todos.