Rosanna Costa: «El ministro tiene que avanzar hacia el equilibrio fiscal. Si es el 2018, 2019 o 2020 y marca una trayectoria hacia allá, me parece razonable»

Rosanna Costa C. PulsoPausadamente la economista Rosanna Costa, subdirectora de Libertad y Desarrollo, comparte sus cálculos respecto de lo que debiera ser la política fiscal para 2016. Ad portas del envío del proyecto al Congreso, unos días después que el Banco Central (BC) entregó y fijó la cancha para el próximo año en su Informe de Política Monetaria (IPoM), la ex directora de Presupuestos expresa implícitamente  su respaldo al ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés. Cree que en medio de esta coyuntura es posible no llegar al balance estructural en las cuentas fiscales en 2018 como se comprometió al inicio este Gobierno, aunque siempre que cumplan algunas condiciones, aclara.

¿Qué le pareció el IPoM? Las cifras no son nada confortables.

El IPoM no fue muy distinto a lo que todo el mundo esperaba, la verdad es que sinceró cifras que estaban sobre la mesa en torno a que las proyecciones de crecimiento iban a bajar. Lo que no estuvo presente en el IPoM fue un análisis de cómo cambiarán las expectativas para que el crecimiento en 2016 llegue al rango medio fijado de 3%. El BC evadió ese tema y  como país nos tenemos que hacer cargo de cómo salimos del 2% para pasar al 3%, que igualmente es un crecimiento mediocre.

¿Qué se debe hacer a su juicio para subir las expectativas?

En mi opinión, lo que hay detrás de las expectativas empresariales es un escenario en el cual las reformas apuntan a una dirección poco amistosa con el crecimiento, tener éxito en los negocios no es bien visto y nadie tiene negocios para tener fracasos, los costos de emprender aumentan. La Reforma Tributaria, más allá de ajustes menores, incrementó sustantivamente el costo de capital; la Reforma Laboral nos está llevando a una situación en que se va a tensionar más la relación laboral  y si esa tensión lleva a aumentos de remuneraciones por sobre la productividad, va a generar otro tipo de costos adicionales. Entonces, el conjunto de reformas que se van a emprender de aquí para adelante tienen que mostrar que no es anti emprender, anti negocios, porque eso dificulta que la gente quiera tomar ese tipo de decisiones y arriesgar su capital  y su patrimonio.

El Central ha explicado que espera un retorno “natural”  desde el pesimismo en las expectativas al nivel neutro. ¿Eso no es desentenderse? 

El Central hace bien, se queda en su territorio de la política monetaria, y es probablemente un poco optimista cuando se aventura a decir que debería haber un cambio natural de expectativas y le deja la tarea al Gobierno como corresponde. Está separando las tareas.

En este contexto de bajo crecimiento, ¿qué le parece la trayectoria de alza de tasas que partiría a fines de este año?

En el fondo lo que está diciendo el BC es que hay dos cosas: una, un elemento de shock que no es transitorio, un ajuste sobre variables como el precio del cobre y de los commodities, que están para quedarse por un tiempo y hay que hacerse cargo de que están afectando la tendencia. Y, segundo, que necesitamos un ajuste del Tipo de Cambio Real y que ese ajuste requiere que tanto la política monetaria como la fiscal den los espacios para que esos aumentos del tipo de cambio nominal no se vayan a precios. Esas son las dos señales valiosas e importantes que dio el Central.

¿Y cómo debe ser el comportamiento de la política fiscal en este escenario?

La política fiscal tampoco tiene mucho espacio, aunque hay  un elemento que le va a permitir algún nivel de espacio mayor que el que existiría en circunstancias normales o de largo plazo. En 2016 hay un aumento de ingresos, por una sola vez, asociados a la transición de la Reforma Tributaria y gracias a eso, y en base a los parámetros de crecimiento entregados por el BC, probablemente el gasto público va a poder  crecer en torno a 4% respecto del gasto estimado para este año.

¿Cuántos recursos adicionales tendría entonces el Gobierno el próximo año? 

La disponibilidad de recursos sería alrededor de US$2.400 millones aproximadamente.

Después de que el Comité de Expertos entregara sus proyecciones sucede la debacle en China. ¿Esto cambia mucho los parámetros estructurales como para que queden desfasadas estas proyecciones?  

Cuando miré los parámetros del Comité de Expertos incluso en ese minuto, me parecían optimistas, pero más allá de eso, me da la impresión de que lo que está pasando en China evidencia que el ajuste de crecimiento a la baja en ese país será más rápido de lo que se consideraba y que el tema de las materias primas está para quedarse un tiempo un poco más prolongado de  lo que a lo mejor tenía previsto el Comité de Expertos. Desde el punto de vista fiscal y del Ministerio de Hacienda es siempre bueno ser cautos con ese tipo de escenario, es bueno tener presente que los parámetros tienen más probabilidad de seguir bajando que subiendo en los próximos años y que es mejor avanzar  hacia el equilibrio estructural de manera de demostrarle a los mercados que Chile sigue con su política seria.

¿Sería una política prudente revisar esta proyección con los mismos expertos?

Creo que habría sido una muy buena medida reconvocarlos. Además agregaría que cuando se enfrenta un escenario en que el ciclo mundial empieza a cambiar de pendiente y a estrecharse, y se están haciendo reformas estructurales que conllevan un gasto importante, sería bueno tener informes financieros mucho más acuciosos.

¿De qué profundidad está hablando?

Creo que la Dirección de Presupuestos debería avanzar en tener una estimación del gasto comprometida de mediano plazo y cuánto podría ser la holgura efectiva.

Es decir, ¿ir más allá que el mero informe financiero de gasto por año de cada proyecto?

Por ejemplo, proyectar como gasto comprometido sólo proyectos de ley con cero reajuste de remuneración puede ser o no real, y a lo mejor hay que poner un reajuste mayor que cero, porque es lo más probable que así sea, y ese hecho empieza a ocupar las holguras. Sería bueno ajustar con gastos estimados y tener distintas proyecciones de ingresos, pero sobre todo reactualizarlo con todos aquellos proyectos que comprometen muchos recursos.  Me parece que los compromisos de gasto más allá del período presidencial que son relevantes en el escenario actual, requieren más información que la que hoy se entrega.

¿Esperan que el ministro de Hacienda convoque a expertos para conversar este tipo de presión sobre el gasto? 

Él tiene un Consejo Fiscal, me imagino que se está haciendo estas preguntas. También tiene amigos economistas. Creo que él ha mostrado preocupación por el tema.

¿Si el gasto fuera en torno a 4% como plantea, cuánto sería el déficit fiscal el próximo año?

Veo un poco más de 3% de déficit (efectivo) para 2016, donde aún no se sabe el nivel de gasto y para este año, el déficit estaría entre 2,9% ó 3%. En términos estructurales, estoy viendo un 0,65% o 0,68% para el próximo año frente a un déficit de 1% este año.

¿Es decir que con un 4% de gasto, algo se avanzaría en ir hacia el balance estructural en 2018?

Eso demostraría que se está avanzando hacia el 0%  a un ritmo razonable. Se saltó el primer año de ajuste, pero se retoma el ritmo hacia adelante y me parece que es buena señal mostrar que hay un compromiso de mantener la estabilidad macroeconómica que ha seguido Chile en los últimos años, porque ese activo puede ser muy valioso en escenarios de alta volatilidad.

¿Hay dudas respecto de que se siga esta trayectoria al balance?

Hubo dudas, el ministro dijo que tenía que reevaluarlo. Pero creo que ha marcado un camino de seriedad y tiene que reflejarse en un compromiso explícito y mantenerlo, avanzando hacia los ajustes, haciendo sus acomodos y haciendo gala de que no lo tiene que hacer de un año a otro, porque tiene cómo hacerlo pausadamente.

Si el ministro decide que no se va a llegar al balance en  2018, sino que se va a mantener todavía un déficit, ¿es preocupante?

Creo que el ministro tiene que avanzar hacia el equilibrio. Si es el 2018, 2019 o el 2020 y él marca una trayectoria clara de ir avanzando hacia allá, me parece que es un escenario razonable. Si el crecimiento de largo plazo sigue en 3,5% o baja, y el cobre sigue bajando, va a tener un crecimiento de gasto público en perspectiva de largo plazo más bajo que el que está acostumbrado y se tienen que anclar las expectativas y mostrar a los agentes que el objetivo está presente, que lo tiene en mente, que está en el diseño y que está convergiendo razonablemente al equilibrio estructural.

¿A qué se refiere con un gasto público más bajo a mediano plazo?

Significa crecer menos que el 3,5% frente a promedios de gasto público de 4,6% para el período 2010-2013; de 10,5%  para el lapso 2006-2009 ; y de un 4,3% entre 2000 y 2005.

¿Le sorprendió que el Banco Central diera a conocer un supuesto de gasto público entre 4 y 4,5%?

Me sorprendió, entiendo que eso no venía en el informe, pero lo dijo. Sorprende que lo haya dicho.

¿A qué lo atribuye porque podría ser considerado como una intervención en la autonomía de Hacienda?

Creo que eso hay que preguntárselo al presidente del BC. La política monetaria y la fiscal interactúan, me parece que fue transparente, el BC se ha ido ganando espacios, lo que no debiera pasar es que se tensionen las relaciones y me da la impresión de que eso no es lo que ha pasado. Si es fruto de una coordinación me parece sano. Hay que entender que para que el BC cumpla con su meta de inflación la política fiscal no le es indiferente, y me parece que dio una señal en términos de que “ojo, que la política fiscal es una ecuación que yo tengo que mirar en este complejo diseño inflacionario. Si es muy distinta me puede generar ruido”.

¿Si Hacienda subiera en vez de 4% sólo un 3% el gasto público, ayudaría a retrasar el alza de la tasa de interés?

Un gasto en torno a 3% sería bien visto y le daría bastante más tranquilidad a los mercados y a Chile diferenciación respecto del entorno en que estamos en la región. Un gasto público más alto le genera mayor dificultad a la meta del BC, si es menor, tiene más espacio para la tasa. Pero el Banco también tiene otras restricciones, como la tasa en el exterior, la volatilidad.

¿Se puede discutir un Presupuesto con suficiente información sabiendo que después viene un proyecto para simplificar la Reforma Tributaria?

He escuchado que el ministro no quiere menos ingresos y que se ha cerrado a esa conversación. Si uno tuviera que sumar todas las holguras que tenía, una de ellas era que estábamos con tasas tributarias por debajo de la OCDE, nos comimos esa holgura rápidamente al subir la carga tributaria al promedio de la OCDE. Dimos un salto que genera costos y nos resta potencial de crecimiento.

¿Si se cerró la puerta a un ajuste en las tasas, sería interesante discutir la vuelta al sistema integrado?   

Me parece que un sistema integrado es mejor que un semi integrado y  lo que tenemos es fruto de una conversación que tenía muchas restricciones. Si se va a tener una nueva conversación ojalá que sea con menos restricciones porque termina habiendo menos espacio para hacer cosas más eficientes.

Habría una parte del empresariado que estaría dispuesto a volver al sistema 100% integrado con tasas de 30%,¿ lo ha escuchado?

Sí, he escuchado esa idea

¿Qué opina? ¿sería óptimo?

Quizás no necesitamos llegar al 30%. Creo que hicimos las cosas mal, porque primero hicimos un proyecto tributario y nos fijamos un calendario de recaudación, y todavía no conocemos el calendario de los proyectos a financiar. Si uno los deja hablar hay más tiempo para recaudar y a lo mejor hay otros elementos que ayuden a empalmar mejor. Pongamos bien los tiempos y a lo mejor, eso nos daría una holgura para conversar  porque habría un factor de crecimiento más alto que podría ayudarnos a financiar más de lo que creíamos porque tiene más tiempo para actuar.

 

Fuente: Pulso.-