Marcial Echenique: «Cambiar la localización de una ciudad es un error»

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El académico y Premio Nacional de Urbanismo del Reino Unido -que asesoró a diversos gobiernos, desde Salvador Allende, pasando por Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos hasta Sebastián Piñera-, participará el 25 de septiembre en el seminario "Haciendo ciudad: desafíos y oportunidades de nuestra agenda urbana", organizado por Libertad y Desarrollo. Durante su visita aborda los desafíos de un país sísmico y cómo la ciudad debería planificarse a largo plazo.

-¿Qué lecciones deja el terremoto del miércoles respecto de la planificación urbana?

-Chile es un ejemplo de buena preparación, desde el punto de vista de la arquitectura y de la ingeniería de los edificios y las casas modernas, porque sufren muy poco daño en relación con la magnitud de los sismos. En algunas partes del mundo se dan charlas donde ponen de ejemplo a Chile. No solo existe muy buena legislación al respecto y buenos profesionales, sino que tiene muy buena supervisión de la obra. En todas las partes del mundo tienen los mismos códigos antisísmicos, pero las construcciones no tienen tanta supervisión como acá. También hemos aprendido mucho en sistemas de alarma y evacuación.

-¿Cuáles son los aspectos que hay que mejorar?

-Una de las cosas que hay que saber es que la gente no quiere moverse del lugar donde habita. Por ejemplo, cambiar la localización de una ciudad, como se trató de hacer con Chaitén, es un error. La gente no lo va a hacer nunca porque tanto sus redes sociales como económicas están formadas alrededor del espacio. Al interrumpirla pierden el trabajo, pierden las condiciones sociales. El año 2010 recorrí en helicóptero con la Fuerza Aérea los lugares más afectados, como Constitución, y vi a la gente preocupada de poner cintas diciendo "este terreno está ocupado, tiene dueño". Sí creo que hay que construir bien para aguantar si hay un problema, y poder reconstruir.

"Pero lo más importante, y esto lo he visto en otras partes del mundo, hay que tener espacio para que la gente pueda acampar cerca de sus casas en situaciones como estas. La gente no quiere alejarse de su casa, donde están sus cosas. El jardín es el lugar donde se puede acampar y proteger sus pertenencias. Lo peor que puede pasar es que no haya espacio para poner una tienda de campaña o una vivienda provisoria. Generalmente la infraestructura de agua, de alcantarillado, resiste los terremotos, por lo que es muy fácil reconstruir, pero hay que tener espacio y hoy no se deja mucho espacio en las ciudades".

-Pero no todas las casas tienen espacio para eso, como un jardín, por ejemplo.

-Claro, una casa con jardín requiere que haya poca densidad en la ciudad y yo estoy de acuerdo con eso porque permite una calidad de vida mejor. Para las zonas más densas hay que dejar plazas públicas, espacios verdes para que la gente se quede cerca de sus pertenencias y que no se interrumpan sus lazos y así se recupera más rápido la ciudad.

-¿Y qué se hace con el borde costero?

-Creo que las cosas pasan de vez en cuando, no a todo el borde costero le toca igual. Por ejemplo, ahora en Zapallar no pasó nada, pero en Los Vilos fue muy fuerte y posiblemente en Los Vilos por muchos años no pasó nada antes. O sea, hay que aceptar que hay cosas fortuitas, para eso están los seguros. Incluso seguros del Estado deberían proteger en casos extremos. En las ciudades hay que aceptar que hay un cierto riesgo, pero no hay que destruir los lazos sociales y económicos que se forman.

"La ciudad tiene que ser dispersa y con muchos centros"

-¿Existe en Chile una política urbana pensando en la ciudad de aquí a 20 años?

-Hay muchos intentos con planes, pero todos descoordinados. Existe una falta de coordinación enorme. En la época de Aylwin, por ejemplo, había mucha coordinación entre los ministerios, eran nuevos, había muy buena voluntad, pero eso ya no se ve. Todos los ministerios son sectoriales, uno regula el suelo, el otro hace la infraestructura, pero el trabajo hay que hacerlo territorialmente. Lo lógico es que sea la intendencia la que coordine todos los ministerios sectoriales en un plan territorial. La intendencia debiese ser el gran desarrollador de un plan de la ciudad a largo plazo.

"Me tocó hacer la planificación de las autopistas, cuando Ricardo Lagos era ministro de OO.PP. Nosotros fomentábamos la expansión de la ciudad mientras otros ponían restricciones a la ciudad. A pesar de eso, con Lagos se logró una continuidad por 10 años: primero como ministro y después como Presidente. No se ha visto eso de nuevo y es necesario. Pero sí ha habido cosas positivas que la Concertación ha hecho en Santiago... no la Nueva Mayoría. Santiago cambió de pelo.

-¿Y qué hizo, a su juicio, que "cambiara de pelo"?

-La gran inversión en infraestructura. El tiempo que se perdía en la congestión era muy alto y si se proyectaba a futuro, era gigantesco. La congestión iba a ser 60 a 70% más de lo que es ahora. En las autopistas circulan 100 mil vehículos diarios, ¿qué pasaría si estuvieran en las calles? Estarían atochadas totalmente. Eso significa una baja de productividad en la gente. La movilidad es fundamental para la eficiencia, tiene directa relación con el ingreso.

-¿De qué manera se lleva a cabo la movilidad si Santiago sufre de congestión?

-Los municipios se han ido "especializando" y eso lo permite la movilidad. Por ejemplo, El Golf es un centro financiero, el sector de La Moneda es más de gobierno y al norte está la zona industrial. Si no existe movilidad se intentaría producir todo en un mismo lugar y al final eso resulta caro para las personas, genera monopolio y es menos eficiente. La movilidad es esencial y hay que aceptar que la mayoría de los viajes se realizarán en auto.

Y agrega que hay que evitar las políticas de densificación. "Antes, donde había una casa con dos autos, ahora hacen un edificio de departamentos con 80 autos y con el mismo tamaño de calle. La densificación aumenta la congestión ¡obvio! Algunos creen que porque se densifica, las personas no usarán el auto, y eso no es cierto, la gente lo seguirá usando. La ciudad tiene que ser dispersa y con muchos centros y el que se moviliza en auto tiene que pagar por el uso de las calles porque es un bien escaso. Las avenidas que están congestionadas deben ser tarificadas".

-¿La gente estará dispuesta? Ya se paga por las autopistas, pero es distinto pagar por pasar por calles donde no se ha hecho una obra nueva

-Es que en este momento igual se está pagando en las calles congestionadas. Se paga con el tiempo. Pero en el momento que se pague con plata, se disminuye el tiempo que se gasta y se termina ganando.

-Este año el Gobierno anunció que se pondría restricción a los autos catalíticos.

-Es ridículo, la mayor parte de la gente se mueve en partes que no están congestionadas. ¿Por qué alguien va a pagar por usar el auto para ir a dejar a los niños al colegio o al supermercado? Si hubiese una restricción a los catalíticos significa solo un impacto del 2% de la contaminación en Santiago.

-Se dice que las ciudades más desarrolladas se densifican "hacia arriba". ¿Comparte esa mirada o la ciudad puede seguir expandiéndose?

-La ciudad se puede expandir más, con una buena planificación. Un ejemplo es Ciudad Empresarial. En Chile, por el aumento de la demanda y por la restricción de la oferta, el valor del suelo ha subido mucho. Y la única forma de disminuir el valor es construir en altura, eso es matemáticamente correcto. Pero lo que está pasando en el centro de Santiago... hay edificios que serán las callampas de los próximos 20 años. Mucha gente ocupa departamentos del centro como depósitos. Todas las políticas de densificación, especialmente para gente de escasos recursos, han sido un desastre.

"La vivienda social en altura, por ejemplo, es un error. No tiene capacidad de crecer y termina deteriorándose; en cambio se han desarrollado sectores con la autoconstrucción donde la gente va mejorando su casa".

"El Transantiago está mal diseñado y mal implementado"

-¿Cuál es su juicio del Transantiago?

-Está mal diseñado y mal implementado. Lo estudié cuando me lo pidió el ex ministro Felipe Morandé. Entiendo que no se puede salir de los contratos en unos años más por lo que habría que comprar las concesiones para poder rediseñarlas y eso sería carísimo. Pero mirándolo desde ahora quizás no era tan caro. El principal error de diseño es que los troncales tienen monopolio y los alimentadores tampoco tienen competencia. Al no haber competencia los tipos pueden hacer lo que quieran.

-Los gobiernos aprueban cada vez más recursos para subsidiar el Transantiago. ¿Es una buena política?

-Es un error. Siempre dicen "en el resto del mundo también se subsidia". Sí, pero el error es que se subsidia al operador y puede no ser eficiente, porque dice "igual me van a subsidiar". Hay que subsidiar a la demanda. Las tarjetas Bip! debieran estar relacionadas con el ingreso de las personas.

 

 

Fuente: El Mercurio.-