Entrevista a Luis Larraín en La Segunda: «Me gustaría una candidatura presidencial más institucional»

Pese a que la crisis Penta-SQM encajonó el rol opositor de los partidos a rechazar las reformas del gobierno sin lograr imponer agenda propia, Luis Larraín Arroyo está optimista ante el devenir de la derecha. No cree que el 2015 sea un "año perdido" como el pasado y resalta que, al menos, en lo que toca a sus centros de estudios, éstos ya trabajan en definir líneas programáticas y también de identidad.

Pero, además, el Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo le dice directamente a su sector que, si quiere recuperar el poder en dos años más, debe definir un "denominador común" y consensuar una propuesta concreta. Sólo después de eso, subraya, se debería resolver el candente asunto de cuadrarse o no de nuevo tras Piñera.

ll ls—Dijo el año pasado que la derecha "tiene que ser más audaz" y tener un proyecto. ¿Cómo debería ser la agenda futura del sector?

—Me gustaría ver soluciones distintas a las de la izquierda. El énfasis no debiera estar en la desigualdad, sino que en más oportunidades y más crecimiento económico, yen cumplir los roles esenciales del Estado, como resguardar la seguridad pública de las personas. El Estado se mete cada vez más en la vida de las personas, pero no hace lo que tiene que hacer.

—Ud. mencionó el crecimiento económico. ¿Qué nuevo puede ofrecer la derecha?

—Hay una valoración distinta de eso; en la izquierda, al menos en el último gobierno, hubo un desprecio por el crecimiento. Se dio por sentado que se iba a crecer, pero se hizo todo lo posible para que no se creciera.

—¿O sea que la derecha en campaña debería ofrecer asegurar cosas básicas en vez de ser más audaz ante las demandas?

—Todo tiene que matizarse. La gente ha aprendido a golpes que las certezas económicas no existen y que las cosas hay que hacerlas bien. Y tiene una demanda por mayor seguridad en empleo, salarios, inflación. Y las ofertas que se hagan para mejorar distribución del ingreso, las remuneraciones y todo se tiene que hacer sobre la base que exista este pilar de crecimiento económico. Sino, todo lo que se ofrezca es falso.

—Y las demandas por normas contra los abusos empresariales, ¿no tienen cabida ni urgencia?

—Mientras mejore la situación económica del país, menos abusos existen. Cuando la posibilidad de obtener un empleo es baja, la estabilidad en el empleo es precaria, es un terreno donde es más probable que ocurran abusos.

—O sea que primero está el crecimiento económico.

—El diagnóstico con el que ganó la Nueva Mayoría, de que los problemas del país tiene que ver con la desigualdad, abusos y lucro, fracasó estrepitosamente. No quiero decir que no haya desigualdad ni abusos, pero no apuntaba a los principales problemas del país.

El gran problema de la Nueva Mayoría es que prometió demasiado. Lo que hace falta es un concepto que tomo prestado de José Andrés Murillo (filósofo, uno de los denunciantes en el Caso Karadima), que es la 'confianza lúcida': los políticos si hacen bien su pega, ayudarán a la gente a progresar, pero nadie va a cambiar su situación sólo por el gobierno o los políticos.

"Sentido de justicia"

—Ante el "nuevo referente", en el sector echan de menos que defina su identidad, un credo que no puede ser el mismo de 1999 o 2010.

—Sí. No puedes tener la misma respuesta del año '90. La clase media es el 50% de la población y el tipo de ayuda es distinta a la que necesita la gente en extrema pobreza.
Necesitan cubrir con "seguros sociales" varias necesidades de educación, salud y previsión, y la oferta programática debe resolver ese tipo de temas.

Hace dos semanas nos reunimos con los presidentes de los partidos, los seis centros de estudios, para ver cómo podemos colaborar con el referente no sólo en materia programática, sino de conformar un cuerpo de ideas para la centroderecha.

—¿Para cuándo esperan resultados de estas conversaciones?

—Es un proceso continuo. El día 28 habrá un seminario que lo va inaugurar Hernán Larraín, presidente de la UDI. Con todos los partidos y centros discutiremos temas fundamentales para el futuro de la derecha. Habrá tres paneles sobre el sentido de justicia de la derecha; crecimiento y equidad; y el Estado de derecho, la seguridad ciudadana. En esos tres temas va a haber propuestas.

—¿En qué consiste ese "sentido de justicia"?

—Lo hemos trabajado con Lucía Santa Cruz. Le derecha no sólo tiene que ofrecer ser eficiente, sino que también tiene que ofrecer a la gente su propio sentido de la justicia, que es distinto al de la izquierda. El sentido de justicia de la izquierda, por lo menos el que han vendido, es el de la igualdad. El sentido de justicia de la centroderecha es el que cada persona pueda desarrollar todo su potencial.

—¿"Igualdad de oportunidades"?

—No estrictamente, sino que es la posibilidad de que cada uno desarrolle sus potencialidades. Y el resultado de eso no es igualdad. La oferta de la derecha no puede ser solamente más eficiencia; la gente tiene aspiraciones, pero también tiene sueños. Quiere más. Por ejemplo, lo que llamo "seguros sociales" que cubran necesidades de la clase media que de repente se presentan, como la salud. Ese tipo de cosas deben estar cubiertas por el Estado o por privados, pero tiene que haber una respuesta pública a eso. Y no es lo mismo que derechos garantizados y gratis para todo el mundo.

—¿Están socializando este trabajo con todos los partidos y movimientos del bloque de derecha?

—Nosotros estamos trabajando con los partidos que formarían este conglomerado, que sería la UDI, RN, Evópoli y el PRI. Esos son los cuatro partidos que hay, y habemos seis institutos que estamos trabajando en eso. Y bueno, este es un trabajo de identidad del sector. Nosotros creemos que debe haber un cierto común denominador de la centroderecha. Y ese común denominador debiera ser lo que lleve a una alianza política exitosa, una alianza política que sea capaz de ofrecer una alternativa de gobierno y que también sea capaz de ofrecer permanencia en el tiempo. Por eso yo creo que es importante que se haga este trabajo.

"El Presidente Piñera conversa con distinta gente"

"Dentro de los centros de estudios que están trabajando está Avanza Chile, de manera que ahí hay un contacto directo. El Presidente Piñera es un actor con el que la centroderecha tiene que dialogar. Está preocupado y conversa con distinta gente.

—A propósito de su reaparición, hay un sector esperanzado en su regreso, que proyecta su imagen, casi como un único liderazgo. Recuerda a la Concertación esperando que volviera Michelle Bachelet. —Hay que ser prácticos. Piñera es una opción y la centroderecha tiene que considerarlo. Hoy no es el momento para definir cuál es la opción; hay malas experiencias. Recordemos la última presidencial.

—La apuesta de Piñera suena mucho a "lo hice bien, así que lo puedo hacer de nuevo".

—No es suficiente, porque en la política la gente quiere que se hagan bien las cosas, pero también tiene ilusiones. Hay que responder a esas ilusiones.

—¿Qué le dice que haya otro liderazgo tan distinto como el de Manuel José Ossandón?

—No me preocupa que haya distintos tipos de liderazgos, es sano. Pero hoy hay que empezar a definir cuál es la plataforma de la centroderecha, cuáles son las ideas con las que se quiere encantar a la gente. Después veremos cuál es el mejor candidato.

—¿Qué es más sano: despejarle el camino a Piñera el próximo año o que compita en primarias y que se acuerden condiciones?

—Contesto indirectamente. Es más sano que haya más institucionalidad y que haya un cuerpo de ideas más conversado y más compartido. Me gustaría una candidatura más institucional de la derecha, basada en una coalición que vaya más allá de una elección.


 

Tributaria y educacional: "A pensar la reforma a la reforma"

"La tarea más de fondo para la oposición en la reforma tributaria es pensar la reforma a la reforma. Tiene que construir una plataforma en base a las reformas a las reformas".

—¿Se van a subir a otra retroexcavadora para demoler lo hecho por este gobierno?

—No, pienso que se entregue a las personas opciones que se le quitaron, en el caso de la educacional. Aún no parte en régimen la situación en la que desaparece el sector privado con fines de lucro y el financiamiento compartido. Sin demasiado perjuicio en su implementación, se puede ir con un planteamiento que reponga opciones hoy cerradas.

—¿No debería ser la gran apuesta del sector entonces?

— No. La gran apuesta tiene que ir sobre la base de carencias más grandes: el Estado de Derecho, la seguridad ciudadana y el crecimiento, donde el gobierno falla. Hay cambios que hacer, y los partidos de la centroderecha tendrán que buscar los elementos para atraer votos. La gente quiere libertad de elegir en educación y salud.

 


 

Fuente: La Segunda, entrevista de Sebastián Minay.-