LUIS LARRAÍN: “LA REFORMA EDUCACIONAL SERÁ EL GRAN FRACASO DE BACHELET”

ENTREVISTA DE CLAUDIA ÁLAMO, REVISTA COSAS.

El director del LyD apuesta a que la reforma educacional sí será aprobada, pero que eso va a tener un costo para Bachelet: instalar una fría distancia con la gente. Cree que el gobierno está dispuesto a perder popularidad, pero no a transar sus reformas; que la presidenta tiene muy claro su horizonte y nada lo va a cambiar.

Ese sentimiento que comenzó a surgir hace unos meses de que al gobierno no le estaba yendo bien, que algo estaba haciendo ruido con sus reformas, tomó cuerpo a comienzos de diciembre. El mismo día, las encuestas del Centro de Estudios Públicos (CEP) y de Adimark mostraron una baja en la aprobación del Ejecutivo, pero sobre todo en la figura de la Presidenta Michelle Bachelet. El nivel de desaprobación superó el 50 por ciento y la mandataria –según la CEP– mostró un 38 por ciento de aprobación, la cifra más baja en sus dos administraciones.

“La Presidenta ha perdido su atributo político más importante, que es su capacidad de empatizar con la gente”, sostuvo Luis Larraín, el director ejecutivo del Instituto Libertad y Desarrollo, esa misma mañana del martes 3 de diciembre, día en que esas cifras cayeron como meteorito en el Palacio de La Moneda. Los análisis, que se comenzaron a hacer en las horas posteriores, dieron para levantar todo tipo de tesis: que el gobierno estaba errado en su estrategia; que era imperativo un cambio de gabinete; que había una clase media disconforme y que ha ido perdiendo la confianza; que ésta es una luz de alarma para quienes pensaban que el país había girado hacia la izquierda… Para Luis Larraín, que dirige uno de los más influyentes think thanks de la derecha, las encuestas están probando que Chile es una sociedad mucho menos ideologizada de lo que algunos creen. Y lo dice, fundamentalmente, en relación a los coletazos que está generando la reforma educacional: “Es una sociedad más exigente, pero prudente, moderada. No le gusta el abuso, pero quiere tener su tarjeta de crédito. Es la gente que estuvo con el movimiento estudiantil en 2011, pero hoy ve con terror que van a desarmar todo el entramado donde se entrega educación básica y media a los niños de Chile”.

–¿Por qué se ha generado este clima, confirmado por encuestas, de que el gobierno no ha logrado instalar sus reformas y que, más bien, ha ido sumando detractores?

–Las encuestas me confirmaron la impresión que yo tengo hace mucho tiempo: que la reforma educacional va a ser el gran fracaso del gobierno de Michelle Bachelet. Y lo más sintomático es que, con esa reforma, la Presidenta ha perdido el atributo político más importante que tiene y que es su capacidad de empatizar con el sentido común de la gente.

 

–¿Y qué estaría provocando esa desconexión de la Presidenta con la gente?

–Yo creo que la perdió con la reforma educacional. Su gente le presentó a ella proyecto de reforma basado en un diagnóstico que es puramente ideológico y que, de verdad, no corresponde a la realidad de lo que sucede en el sector escolar. Los padres y apoderados de los colegios particulares subvencionados, que son la mayoría de las familias de Chile, se sienten amenazados.

 

–¿El punto que se discute es si es una amenazareal o si se ha creado una incertidumbre en torno al tema?

–Es cierto que hay toda una discusión respecto a cuán amenazados están realmente. Pero lo que no es razonable es que una familia no sepa si su hijo va a poder seguir en marzo del próximo año en el colegio en que estudia. Esa es una cuestión muy violenta. Y la clase política no ha empatizado con esto. Porque, para decir las cosas por su nombre, la mayoría de la elite en Chile tiene a sus hijos en colegios particulares pagados. Por lo tanto, no vive ese problema. A ninguno de ellos les están diciendo que su hijo no va a poder seguir en el mismo colegio. Y eso se debe a un capricho ideológico que fue el famoso tema del lucro en la educación.

 

–El lucro apareció en los letreros de las movilizaciones de 2011. ¿Fue realmente un capricho ideológico?

–El tema del lucro partió con el debate sobre la educación superior, donde efectivamente la ley no lo permite. Pero eso se trasladó como una consigna absoluta a la educación básica y media, y ahí faltó sentido de realidad. Una cosa es por qué la gente sale a la calle, y otra es lo que digan los letreros. Las encuestas muestran ahora que sólo una mente sobreideologizada cree que todo el mundo estaba en contra del lucro. La gente estaba contra los abusos, contra pagos excesivos.

 

–Entonces, ¿hicieron una mala lectura de lo que estaba diciendo la calle?

–Absolutamente. Y se planteó un programa de ruptura con el modelo de economía de mercado. En el fondo, lo que guía al ministro Nicolás Eyzaguirre es la demanda ideológica de poner término al lucro en educación. Eso es lo que nos tiene totalmente empantanados.

 

–Sin embargo, hay mucha gente de derecha que considera que lo que plantea Bachelet no es una revolución; es algo que funciona en muchos países de Europa.

–Creo que lo importante es lo que funciona en Chile de acuerdo a la tradición de los últimos 150 años, que es una educación mixta entre Estado y particulares. Y eso es lo que se está destruyendo. Por lo tanto, es muy razonable que la gente esté muy asustada.

 

–¿No será también, como dijo Bachelet, que en Chile se ha instalado una campaña del terror en contra de las reformas?

–Hablar de una campaña del terror demuestra lo equivocada que está la Presidenta y cómo ha perdido sintonía con la gente. Además, cuando ella habla de campaña del terror, le pregunto: ¿su ex ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, es parte de la campaña del terror? Porque las declaraciones que él ha hecho son fatales para su gobierno. Y las afirmaciones que han hecho personas como Ignacio Walker, Oscar Guillermo Garretón, José Joaquín Brunner y Mariana Aylwin, ¿también son parte de la campaña del terror? La verdad es que mucha gente sensata de la antigua Concertación está asombrada de la ceguera que hay en el gobierno para ver los problemas reales que existen. Ahora, desde el punto de vista político, ésta es una gran noticia para la derecha.

 

–¿Por qué?

–Porque quiere decir que la Presidenta, realmente, no se ha dado cuenta de la magnitud del fenómeno que está enfrentando. Aquí se está quitando el derecho a los padres y apoderados de elegir el colegio en que están sus hijos. Y si eso ocurre, ésa va a ser la gran derrota política de la Nueva Mayoría. Y ahí la plataforma de la derecha en el futuro tiene que ser: “Yo le voy a devolver a usted la capacidad de elegir el colegio de sus hijos”.

 

–Eso, si finalmente se termina aprobando la reforma…

–El gobierno tiene mayoría en el Congreso, así que la gente tiene que saber que aquí va a haber reforma educacional, que se va a eliminar el lucro, la selección y el copago. Por eso digo que, a futuro, la derecha tendrá que desarmar la reforma educacional de Bachelet. La gente tiene que recuperar la posibilidad de elegir el colegio donde van sus hijos.

 

–Esa apuesta podrá cumplirse si la derecha vuelve a tener influencia. Hoy no la tiene y las encuestas tampoco la fortalecen.

–Yo miro las cosas en una perspectiva de largo plazo. Y me parece que éste es un buen momento para la derecha, en el sentido de que se ha reencantado con sus ideas. O sea, la gente le ha demostrado a la derecha que defender la libertad de elegir, defender el emprendimiento privado, son cuestiones que están arraigadas en la población. Durante algún tiempo puede que la derecha no haya tenido esa convicción, pero ahora se ha reencontrado con sus propias ideas.

 

¿LA IDEOLOGÍA DEL PODER?

–¿Por qué dice que Bachelet está enfrascada en una ideología? ¿Cuáles son los intelectuales que están moviendo esos hilos?

–La ideología de la Nueva Mayoría es el poder; acumular más poder. Se reviste de una cierta posición que sería el valor supremo de la igualdad, pero la verdad es que, si uno los juzga por sus hechos y por cómo actúan, lo que quieren es acumular más poder. Al punto que el gobierno está consciente de que está perdiendo popularidad, y no le importa. Lo que quieren es que, al final de su mandato, el Estado y el gobierno tengan mucho más poder que cuando asumieron. A eso están jugando.

 

–Es rara esa ecuación. Es muy difícil retener el poder sin popularidad, ¿no?

–Claro, pero ellos están pensando más en el largo plazo. Están pensando en que ya estará instalado un Estado más grande, con una reforma tributaria que quitó 3 puntos del PIB al sector privado y se los entregó al sector público para que los administrara. Lo que aquí hay de fondo es un programa radical, que cercena las bases de lo que ha sido el proceso que ha llevado a Chile a ser el país más exitoso en Latinoamérica; el país que más ha crecido en la OCDE.

 

–Políticamente, ¿el rol de la DC puede equilibrar las cosas o es más bien estético?

–Creo que la DC podría haber sido un factor de equilibrio pero eso no se va a cumplir. La DC no tiene capacidad de influir. Es cierto que ha cumplido un rol en cuanto a representar ese sentido común que parece no existir muchas veces en la Presidenta. La DC lo ha captado en sus bases, con su gente, porque es un partido que en todos sus niveles está muy asociado a la educación particular. Pero la verdad es que al momento de los “quiubos” han votado a favor de los proyectos del gobierno, con lo cual creo que tienen una capacidad muy limitada de controlar algunos daños. Porque, en definitiva, la Presidenta Bachelet va a hacer la reforma que ella quiere.

 

–¿Y el PC tendrá tanta influencia?

–Creo que el PC es importante en cuanto controla algunas organizaciones sociales, pero por otro lado también ha demostrado que las bases de algunas de esas organizaciones no responden tanto a sus dirigentes, como ha pasado con la CUT o con los mismos dirigentes estudiantiles. Por lo tanto, tienen poder, pero no desmedido. Lo más genial de estos análisis es que de nuevo estamos en una cosa medio machista, que es esto de buscar quién es el poder detrás de Bachelet.

–¿No lo hay?

–No. El verdadero poder detrás de Bachelet es Bachelet.

 

–David Gallagher dijo en esta revista que confía en el pragmatismo y sensatez que ella mostró en su primer gobierno…

–Yo tengo una diferencia con él en el siguiente sentido. Creo que Bachelet está haciendo deliberadamente lo que está haciendo –que es aumentar el poder del Estado, del gobierno, de los políticos en la sociedad chilena– porque tiene una convicción. Y para hacerlo está dispuesta a pagar algunos costos, que son los que ya está pagando en materia de popularidad. Pero su objetivo es ése, se están acercando a un modelo mucho más socialista y radical del que existió en Chile en los gobiernos de la Concertación.

 

–En su impresión, ¿Bachelet no es la misma que gobernó hace ocho años?

–Creo que la Bachelet de su primer gobierno estaba muy reprimida, constreñida por la disciplina fiscal de Andrés Velasco, por la continuidad de lo que era la Concertación. Probablemente, la Bachelet de hoy refleja más lo que ella piensa y no hay gente que esté influyendo. La que toma las decisiones, la que manda, es ella. Y cuando hay gente que dice que está haciendo mal las cosas, me parece que es no entender nada y menospreciar a la Presidenta, porque ella sabe perfectamente bien lo que está haciendo.

 

–¿No es como dice Evelyn Matthei que Bachelet no tiene idea de nada?

–Perdón, tiene perfecta idea de lo que está haciendo. Y digo que lo está haciendo deliberadamente porque son demasiadas las señales que le dicen que las cosas están yendo mal; que en la población hay un rechazo a sus reformas en distintos segmentos, incluso en dirigentes de la Nueva Mayoría que en privado te dicen que no están conformes con lo que se está haciendo; que es muy insensato. No veo cómo podría ignorarse todo eso. Al contrario, sólo me queda pensar que está siendo captado por el gobierno y sin embargo persisten.

–¿Un cambio de gabinete reorientaría al gobierno?

–Yo no veo en ella la voluntad de hacer cambios significativos en su gabinete. Puede que cambien dos o tres ministros, pero no me parece que esté pensando en cambiar al ministro del Interior, de Hacienda o de Educación, que son los más importantes y que están en el centro de lo que el gobierno está haciendo hoy.

 

–O sea, ¿no cree que puedan haber cambios, ajustes en el programa de gobierno para despejar el malestar de algunos sectores?

–La Presidenta notificó a los empresarios en la Enade que ella va a seguir su programa al pie de la letra y que no le va a cambiar una coma. Hubo buenas maneras, pero el mensaje fue muy claro. Los que en algún momento pensaron que podría haber un cierto revisionismo, se equivocaron. Se ratificaron todas las reformas ante la clase empresarial. El problema que veo es que se ha instalado un clima complejo para el crecimiento económico, porque hay un radical cambio en las reglas del juego en muchos sectores.

–¿Por ejemplo?

–Hasta acá hemos hablado de reforma tributaria, de educación, pero no hemos hablado del tema laboral, del código de aguas, que se va a modificar de acuerdo a un proyecto que ya se mandó. Eso va a afectar a miles de agricultores en todo el país; y que están dispuestos a movilizarse para defender su propiedad, que son esos derechos de agua que hoy les están asignados. Entonces, hay muchas cosas que están en juego. Ese ambiente enrarecido no es artificial. Está en toda la sociedad.