HUBERTO BERG, EXPERTO LABORAL: «LA REFORMA LABORAL COARTA LA POSIBILIDAD DE ELEGIR DEL TRABAJADOR»

El Consejero de LyD explica que la actual propuesta parte de una concepción del trabajo casi como un castigo. Asegura que falta una mirada país donde lo verdaderamente importante debe ser que haya más y mejores empleos, más capacitación y más productividad. Esto genera mejores sueldos y mejores condiciones de trabajo.

De gris a negro. Así pinta el Consejero de LyD, Huberto Berg, el escenario laboral en el país. Más allá de la desaceleración económica y de la situación externa, lo que a su juicio tiene bastante afectado el ambiente es la reforma laboral, el otro caballo de batalla del actual Gobierno.

Para el experto en relaciones laborales y director de Berg Consultores, lo más grave de lo que se está discutiendo tiene que ver con la pérdida de libertad del trabajador. "La Reforma Laboral coarta la posibilidad de elegir del trabajador y fomenta la mirada de algunos sectores de la Nueva Mayoría de que el interior de las empresas es una zona de conflictos permanentes", explica. Esto, porque la reforma se basaría en 4 pilares fundamentales: sindicato como único autorizado a negociar colectivamente; no reemplazo; negociación que parta en lo ofrecido en la negociación anterior y fin de la polifuncionalidad en los contratos.

¿Cómo afectaría esta reforma al escenario laboral y a los trabajadores?

Se quiere establecer que los únicos que puedan negociar colectivamente en Chile sean los sindicatos. Eso atenta contra todos los principios de libertad que se puedan tener. Ni la OIT en su Convenio 154 tiene contemplada esa forma ya que habla de que los trabajadores escojan la forma que quieran para negociar. Nuestra Constitución prohíbe  toda discriminación arbitraria, como la que se quiere establecer en materia de Negociación Colectiva. Por otro lado, cerca del 30% de los trabajadores actualmente negocian como grupo negociador y no pertenecen a un sindicato, porque no les interesa.

Un segundo punto es el tema del no reemplazo. En Chile si la empresa cumple con ciertos requisitos al momento de la negociación colectiva, puede contratar gente de reemplazo al primer día. Si su oferta es menor que lo pactado, puede contratar gente de reemplazo a partir del 15 día. ¿Qué pasa en la práctica? Los trabajadores se toman las empresas y no dejan entrar a la gente. No sólo no se ha podido reemplazar sino tampoco trabajar. El reemplazo es el mejor resguardo para ambas partes y el mejor indicador para ver si es que lo que unos piden y el otro ofrece, se ajusta a mercado.

Otro elemento muy negativo es la reforma que apunta a que la negociación anterior es el piso para la siguiente. Eso es no entender nada de los ciclos económicos. Chile hace rato que es una economía abierta al mundo y no tiene precios fijados por ley. Algunos parecen no entender esto todavía.

Por último, suprimir la polifuncionalidad afecta directamente la posibilidad de crecimiento del trabajador al interior de la empresa. Si una empresa ve que determinado trabajador tiene capacidades, lo va probando en distintos cargos, para luego promoverlo. Con este cambio, si tengo que pagar cada vez que quiero ver si el trabajador es capaz de desempeñar otro cargo, sin saber si lo hará bien o no,  no corro el riesgo y en definitiva no le doy la oportunidad.

Berg asegura que nada se saca con postergar estos cambios. "Lo que se debe hacer es una buena reforma, una reforma en otro sentido a la que se está planteando."

¿Y cómo sería una reforma buena?

Primero, debe haber un cambio de mentalidad. Todas las reformas que se han ido planteando durante los gobiernos de la Concertación y ahora  de la Nueva Mayoría, tienen una concepción  de que el trabajo es casi como un castigo. No hay ninguna reforma que apunte a incentivar las buenas relaciones laborales, a contratar a nuevas personas o a incentivar la productividad. Aspecto este último en el que como país estamos absolutamente al debe y hoy nos está pasando la cuenta.

¿A qué se puede atribuir eso?

Yo creo que es una mirada primero, de gente que no está, ni ha estado  muy vinculada con el mundo del  trabajo privado. No han experimentado  lo que significa arriesgarse a emprender, crear empleo y luego generar los recursos para pagar esos empleos que se crearon. Segundo, como sociedad no miramos el trabajo como un tema de desarrollo, de oportunidades, de crecimiento, sino como algo negativo y esa es la lógica que ha primado todos estos años en materia laboral y si a esa lógica tú le agregas que se mira a una de las partes como que está permanentemente abusando de la otra, se entiende lo que se ha venido planteando todos estos años.

En ese sentido, ¿Qué rol juegan los empresarios?

Los empresarios han tenido a mi juicio una cuota de  culpa en esta materia. Por muchos años, han apostado a que  las reformas sean lo menos malas posible y han negociado en esa lógica. En vez de decir abiertamente que son malas y hacer sus propias propuestas. Uno ve muy pocas propuestas  desde la perspectiva del mundo empresarial, iniciativas que apunten a cómo hacer las cosas mejor, tener mejores relaciones laborales, incentivar la participación en los resultados de sus trabajadores, etc.

Adicionalmente, hay que reconocer que hay empleadores que abusan, tal como hay dirigentes sindicales que abusan de sus cargos y de sus fueros -afortunadamente, en ambos casos  son las minorías-. En el caso de los empleadores, ha faltado a mi juicio una actitud más drástica frente a quienes abusan. Ellos deberían haber sido los primeros en sancionar.

¿Por qué se estigmatiza el tema sindicalización como algo malo?

La Sindicalización no es mala, pero debe ser siempre  una opción y no una imposición.  Esta se fortalece a través de Dirigentes Sindicales capaces, propositivos y con mirada de futuro. El imponer la Sindicalización a la fuerza es  a mi juicio una señal de desconfianza  en la capacidad de los actuales Dirigentes Sindicales de atraer gente en base a sus méritos y a la calidad de sus propuestas

Acá se han venido haciendo   una serie de reformas que apuntan a aumentar  la sindicalización, sin exigencia de mayores trámites formales. El chileno en general no es propicio a pertenecer a grupos, son independientes. Con esta propuesta de reforma  se les está forzando más allá de su voluntad. Nuestras cifras de sindicalización varían entre 14, 15, 16% pero si se toman las cifras de la gente  sindicalizada, y la aplicas sobre la gente que realmente se puede sindicalizar, la tasa sube y llegamos a promedios de la OCDE. En empresas de menos de 8 personas no hay sindicatos, y en empresas de 10 tampoco porque la gente se entiende directamente con el empleador.  Ellos tienen una obsesión con que esté todo el mundo sindicalizado y eso es lo que están apostando, a llevarlos a la fuerza y eso se parece mucho más a países como China, Rusia o Corea del Norte, pero no a países desarrollados y donde opera un sistema de libertad y de búsqueda de entendimiento.

¿Qué país se puede mirar por sus buenas prácticas laborales?

Dinamarca. Si bien hay más sindicalización, las partes tienen una mirada distinta. Se trabajó en un modelo donde si bien había más flexibilidad para despido, había indemnización a todo evento y un sistema de capacitación para el que quedaba sin trabajo. Pero esa mirada que se planteó en uno de  los anteriores gobiernos de la Concertación se desechó porque a la CUT no le gustó. La pregunta es ¿Cuál es el compromiso del actual Gobierno  con los millones de trabajadores que no pertenecen a la CUT y que quieren poder seguir ejerciendo su derecho a tomar sus propias decisiones y que no se las tomen otros por ellos con el viejo “pretexto” de que así estarán más protegidos?

Tal como está la propuesta, ¿Cuánto podría afectar las cifras de empleo?

Hay que abrir el tema a qué es lo verdaderamente importante, es decir, a que haya mejores empleos, que seamos más productivos y que haya más capacitación. Esos 3 elementos son los que hacen que los salarios suban, eso lo vimos en el pasado. La receta está dada y su eficacia comprobada.  No tiene ninguna lógica tratar de aplicar la receta contraria. Si seguimos en este camino, el desempleo puede subir medio punto o más. Lo que me sorprende es que, habiendo una receta que funciona, se está haciendo una totalmente contraria, anticuada y que  ha demostrado ser un fracaso en todos los países que la han aplicado como Cuba o Corea del Norte.