A continuaciĂłn reproducimos la columna de Luis LarraĂn, Director Ejecutivo de LyD; Najel Klein, del Instituto Libertad y Jorge Jaraquemada, de la FundaciĂłn Jaime Guzmán, publicada hoy en El Mercurio:
En dĂas recientes se llevĂł a cabo el Segundo Simposio de ReflexiĂłn Programática, denominado "Proyectando las ideas de la centroderecha en la acciĂłn polĂtica", organizado por los centros de estudios afines a la coaliciĂłn oficialista, Instituto Libertad, FundaciĂłn Jaime Guzmán E. y Libertad y Desarrollo, y que convocĂł a diferentes actores del sector: lĂderes polĂticos, intelectuales y acadĂ©micos, y miembros de la sociedad civil.
Los simposios nacen sobre la base de un diagnĂłstico crĂtico respecto del estado actual de la centroderecha: una suerte de desdibujamiento gradual de su proyecto polĂtico en los Ăşltimos años, precisamente por la falta de espacios de reflexiĂłn y debate acerca de cuáles son sus ideas y principios, y la importancia de que Ă©stos guĂen su acciĂłn polĂtica.
Porque para enfrentar los temas más complejos del Chile de hoy como la superaciĂłn de la pobreza, mejorar la calidad de la educaciĂłn, enfrentar el desafĂo energĂ©tico y medioambiental, o alcanzar el desarrollo, no sĂłlo se requieren polĂticas pĂşblicas sĂłlidas desde la perspectiva tĂ©cnica, sino, y sobre todo, ideas y principios claros que son su fuente inspiradora y guĂa.
Y al igual como sucediĂł en el primer simposio -denominado "Ideas y Prioridades de Futuro", que estuvo centrado en vincular las ideas de la centroderecha con temas especĂficos de la agenda pĂşblica que marcaron el 2011, como educaciĂłn, seguridad pĂşblica y derecho de los consumidores-, este segundo simposio, si bien buscĂł la reflexiĂłn y el debate en un marco de unidad, extendiĂł una invitaciĂłn plural a las diversas fuerzas de la centroderecha, no tan sĂłlo en tĂ©rminos partidarios (RN, UDI e independientes afines), sino de las diversas sensibilidades y denominaciones que coexisten al interior de Ă©sta: conservadores, socialcristianos, liberales, liberales clásicos, libertarios y progresistas.
Y a pesar de los matices, prioridades y cuestiones de forma en que por supuesto se expresaron diferencias, hubo amplio consenso entre los diferentes expositores en el cĂłnclave -tanto de sus lĂderes polĂticos como el Presidente de la RepĂşblica, los presidentes de RN y UDI, y los precandidatos presidenciales, como de los expertos, acadĂ©micos y participantes que intervinieron con comentarios y preguntas- en tres cuestiones de fondo: que el proyecto polĂtico de la izquierda es bastante simple y unidimensional: más Estado en todos los ámbitos -y si hay algo que se está derrumbando por estos dĂas es el Estado de Bienestar en Europa-; que tiene sentido la acciĂłn polĂtica de la centroderecha en la medida en que se avanzan ideas sobre el hombre y la sociedad, y que más que programas de gobierno (propuestas de soluciĂłn frente a problemas concretos), lo relevante es entregarle al paĂs un proyecto polĂtico claro, y que dicho proyecto descansa sobre un nĂşcleo central de ideas compartidas basadas en: (a) el respeto irrestricto a la dignidad de la persona; (b) que Ă©sta cuenta con derechos y libertades que son anteriores al Estado; (c) que el ejercicio de la libertad va acompañado correlativamente de responsabilidad; (d) que el respeto al imperio del derecho es fundamental para garantizar la paz social; (e) que el Estado tiene un rol limitado en los asuntos sociales y econĂłmicos, y que debe estar guiado por el principio de subsidiariedad, y (f) que la economĂa social de mercado es un instrumento que favorece el emprendimiento y la creatividad de las personas.
Bajo este contexto, el Segundo Simposio de ReflexiĂłn Programática es un paso importante para consolidar y proyectar en el tiempo una verdadera cultura de reflexiĂłn de la centroderecha en torno a sus ideas y principios, no sĂłlo -como recalcara el Presidente en su discurso- porque estas ideas han demostrado ser las mejores para lograr la realizaciĂłn plena de las personas, el progreso de los paĂses y la bĂşsqueda de mayores niveles de bienestar, sino porque al identificarlas con claridad, marcan el rumbo de la acciĂłn polĂtica que emprendemos.