EL FUTURO DEL FMI ¿SE JUSTIFICA AÚN SU EXISTENCIA?

Después del inusitado escándalo y renuncia, bajo presión, del Director Gerente del  Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, fue necesario nombrar un Acting Managing Director que, en este caso fue John Lipsky, el segundo a bordo de la Institución, que estaba por cumplir su período de 5 años y había anunciado ya su alejamiento del Fondo Monetario Internacional.

El segundo nivel del FMI corresponde, tradicionalmente, a un funcionario designado por Estados Unidos, mientras el primer nivel ha correspondido a Europa, donde se han turnado, con frecuencia, Francia, algo Alemania y algo España, en los últimos años.  A los países emergentes, hasta ahora, se les ha entregado el tercer nivel, que corresponde a Deputy Managing Directors, que colaboran con el Director Gerente, principalmente, en temas regionales.  El ex ministro chileno, Eduardo Aninat, ocupó un tiempo uno de esos cargos.

El nuevo Acting Managing Director es un economista muy competente, con un gran conocimiento del Fondo Monetario, de las instituciones internacionales oficiales y de la economía global.  John Lipsky es americano y vivió también en Chile, hace varias décadas, como representante del Fondo Monetario, que estaba bajo un programa Stand by, de modo que conoció nuestra economía, hizo amistad con muchos chilenos y tanto él, como su señora, de origen húngaro, e hija de un ex presidente del Banco Central de Hungría, mantuvieron, a través de los años, esos nexos de amistad y contactos en nuestro país.

En consecuencia, dado el conocimiento que tenemos de él, no dudamos que tendrá un sólido desempeño en el nivel máximo de la institución monetaria internacional.  Además, para sus amigos, es gratificante verlo actuar en el nivel más alto del Fondo Monetario Internacional, institución en la que hizo la primera etapa de su brillante carrera, en el ámbito financiero e internacional.

Luego y después que el Fondo Monetario Internacional quedara en “buenas manos”, corresponde la delicada tarea de buscar a un nuevo Director Gerente, que sea elegible y esté a tono con las exigencias que vive el FMI en esta particular etapa de su existencia.

El Director francés renunciado, Dominique Strauss-Kahn, ha sido elogiado extensamente por el analista económico más destacado del  Financial Times, Martin Wolff, (miércoles 18 de mayo), por su labor en el Fondo Monetario, en que la institución renace de las cenizas y emprende, nuevamente, un vuelo de altura.  Antes de Strauss-Kahn, los servicios del Fondo no eran demandados, y por lo tanto, sus ingresos se habían reducido notablemente, lo que llevó a la institución internacional a reducirse fuertemente, eliminar personal y echar mano a sus cuantiosas reservas de oro, que sabiamente mantuvo  a través del tiempo.

La crisis financiera del 2007 salvó al FMI de la irrelevancia y le dio nueva vida y nuevos clientes soberanos, afectados por la nueva crisis financiera internacional, la más grave desde la post Segunda Guerra Mundial y la mayor, desde la fundación del Fondo Monetario en Bretton Woods, donde participaron Lord Keynes  y   Harry D. White, por sus países, Reino Unido y Estados Unidos, principales organizadores del nuevo orden financiero y comercial internacional de Post Guerra, vigente hasta hoy día, aunque con crecientes deficiencias y desequilibrios.

Paradojalmente, Strauss-Kahn, político francés de alto vuelo y de gran nivel intelectual, experimentado en las finanzas de Francia y Europa, pero de origen socialista,  lo que encierra un matiz de antinomia con la Institución, fue patrocinado para ocupar el cargo máximo en el Fondo Monetario, por el entonces recién electo Presidente Sarkozy de Francia, con el fin hipotético de alejarlo de la política francesa del día a día y eventualmente de la candidatura a la Presidencia de la República.

En el carácter de político de izquierda, Strauss-Kahn ha debilitado algunos principios y políticas del Fondo Monetario Internacional, así como también ha llevado al FMI a algunos profesionales más identificados con la izquierda política y con ideas heterodoxas en economía.  Las funciones principales del Fondo Monetario dicen relación con disciplina económica, apertura económica  y financiera y apoyos temporales de carácter financiero, mientras duran los ajustes pertinentes.

El destacado economista y profesor Raghuram Rayan, de la Booth  School, uno de los economistas más influyentes a juicio del “Economist”, considera que el nuevo Director Gerente del FMI no debe ser una persona cuyas habilidades más importantes sean políticas, porque puede usar el cargo y los cuantiosos recursos, como un trampolín para redimirse políticamente o para saltar hacia funciones futuras más importantes.

El Fondo Monetario Internacional, dice Raghuram Rayan, “está diseñado para proponer políticas y medidas duras, destinadas a enderezar y corregir la situación económica de países que han manejado mal sus finanzas y no para generar popularidad”.

“En tanto el electorado de un país no esté convencido, cualquier consenso arriba en la elite tiene el riesgo de quebrarse”.  “El hecho que los programas de rescate para Grecia e Irlanda estén en problemas, actualmente,  es en parte significativo, porque el consenso que el Fondo manejó en la Zona Euro no estaba bien vendido y aceptado en la ahí”.

“La historia sugiere, dice el profesor Rayan, que los tecnócratas carismáticos, ayudados por economistas capaces, producen los mejores líderes del Fondo Monetario Internacional”.  “Pero en el interés de romper con la historia, la lista no debe contener, en esta elección, ningún nombre de los Estados Unidos o Europa.  Esto daría una fuerte señal, que el liderazgo económico del mundo reconoce las cambiantes circunstancias y equilibrios de la economía global”.

El profesor Rayan, agrega que hay muchos tecnócratas en el mundo, que han hecho una excelente labor manejando bancos centrales o ministerios, como por ejemplo Arminio Fraga, de Brasil, Trevor Manuel de Sudáfrica, Monteba Ahluwalla, de India o Tharman Ghommugaratnam, de Singapur, que podrían ser buenos candidatos.

Aboga finalmente el profesor Rayan, que debe usarse un procedimiento lo más transparente posible, a través del International Monetary and Financial Committee (IMFC) del Fondo Monetario (integrado por ministros de finanzas y presidentes de bancos centrales) y no recurrir a una designación del Consejo Europeo a puertas cerradas.

Cabe agregar que, pese a las fuertes evidencias métricas sobre las nuevas estructuras y cambios de los equilibrios económicos de carácter global, en el Fondo Monetario no se ha reconocido estas modificaciones de gravitación económica, en que los países emergentes han ganado en importancia económica y financiera y en dinamismo, en desmedro del mundo desarrollado.  Esta situación se agudizó con la crisis financiera originada en las economías maduras.

No obstante lo anterior, la candidatura favorita para el Fondo Monetario es europea, y específicamente, es la Ministra de Finanzas de Francia, Christine Ragarde, que fue elegida hace un año atrás “mejor ministra de finanzas de Europa”.  La ministra francesa ya cuenta con el beneplácito de Angela Merkel, Primera Ministra de Alemania. Sin embargo, tiene pendiente una causa judicial por el “affaire Tapie”, en Francia.

Para América Latina, hay, esta vez, muy pocas posibilidades, considerando la situación o precedente histórico del cargo, y segundo, por la predominancia actual de Europa en las operaciones del Fondo Monetario Internacional, que se ha involucrado en la crisis soberana europea.  El único candidato más conocido de América Latina y más conocedor, a su vez, del Fondo Monetario, es el ex ministro de Finanzas de México y actual Presidente del Banco de México, Agustín Cartens, que, por sus condiciones personales y formación, es un excelente candidato, pero…

Finalmente, corresponde preguntarse si se justifica, todavía, la existencia de una institución como el Fondo Monetario Internacional, en una economía global con mercados financieros desarrollados y si sus intervenciones, creadas con otros objetivos, en el marco de un sistema cambiario diferente al actual, no introducen un “riesgo moral significativo”, o bien, errores manifiestos frecuentes en los programas de estabilización y recuperación económica.