22 de diciembre de 2017

Nuevas regulaciones en materia de bolsas plásticas: Positivos efectos en el medio ambiente, pero preocupa impacto de los productos sustitutos

Hace poco más de un mes el Ejecutivo anunció la firma de un proyecto de ley que buscará prohibir la entrega de bolsas plásticas por parte del comercio en las 102 comunas costeras del país, a las que se podrán sumar otras comunas no costeras mediante ordenanzas municipales. Esta idea tuvo una positiva acogida debido a que está inspirada en reducir los plásticos que llegan al mar. “Sin embargo, su texto aun no es conocido por el Congreso, pues se espera que el Ejecutivo lo incorpore como una modificación a una iniciativa parlamentaria que se ha estado discutiendo con suma urgencia a lo largo de este mes”, cuenta Cristina Torres, investigadora del Programa Legislativo de LyD.

El citado proyecto de ley que fue iniciado como moción en mayo de 2015 por los Senadores Girardi, Allende, Horvath y Walker y que busca regular el uso de plásticos desechables de un solo uso, fue aprobado esta semana en general en la Comisión de Medio Ambiente del Senado, y se espera que en enero sea debatido en la sala del Senado, instancia que el Gobierno aprovecharía para incorporar vía indicación su anunciada iniciativa.

Este ímpetu por regular el uso de bolsas plásticas se sustenta en la evidencia concreta en cuanto al daño que en el medio ambiente se produce por el uso masivo que le da la ciudadanía a este producto. Por sus propiedades, éstas tardan mucho en descomponerse, generando grandes cantidades de basura por largos períodos de tiempo, contaminando los cursos del agua, obstruyendo alcantarillas y afectando el hábitat de animales y criaturas marinas.

Reconociendo la legítima preocupación por disminuir el uso de bolsas plásticas y así reducir la contaminación del medio ambiente, el proyecto de ley no ha incorporado un análisis detallado de los factores que se deberían tener en cuenta a la hora de regular este producto. “Nos encontramos con una regulación prohibitiva, con alcance nacional y cuyos efectos no han sido evaluados correctamente. Es esperable que se realice un análisis más acabado a lo largo de su tramitación en pos de una mejor regulación”, explica Jorge Lira, investigador del Programa Económico de LyD.

Contenido del proyecto de ley

El contenido original del proyecto de ley que actualmente está en discusión tiene por objeto establecer un marco jurídico para los plásticos desechables de un único uso, específicamente bolsas plásticas y films, con la finalidad de disminuir los impactos negativos de la basura plástica sobre la salud y medio ambiente.

Al efecto, se prohíbe a supermercados, multitiendas, tiendas, farmacias y otros establecimientos comerciales similares, así como a sus contratistas o prestadores de servicios, la distribución gratuita u onerosa a los consumidores finales, de bolsas plásticas no degradables. De la misma forma la industria de empaque agroalimentario estará obligada a sustituir los films plásticos no degradables, por plásticos degradables en un plazo de dos años, disponiendo de sanciones de acuerdo al Código Sanitario.

Junto con lo anterior, un reglamento determinará las definiciones de plásticos degradables, biodegradables y no degradables y sus ámbitos de aplicación, conforme a los estándares internacionales. Asimismo establecerá las normas técnicas que fijen las características que deberán tener las bolsas biodegradables.

Análisis y recomendaciones

A pesar de que aún se desconoce el detalle de la iniciativa que quiere impulsar el gobierno vía indicación, se puede realizar un análisis del contenido del proyecto que se está tramitando actualmente y de las distintas mociones que han buscado regular esta materia en el tiempo, las que en general han fallado en incorporar estudios acabados de todos los factores que se deberían tener en cuenta.

Un primer punto que se debe considerar al regular a favor o en contra de un producto específico, es que dicha acción generará beneficios pero traerá consigo ciertos costos por lo que a partir del análisis de ambos efectos se puede concluir si es conveniente o no llevarla a cabo. “Al respecto, y para el caso de la regulación de bolsas plásticas, hay que analizar sus posibles sustitutos y los efectos que derivarán de su futura utilización“, explica Jorge Lira. Con todo, el surgimiento de estos sustitutos se pueden analizar desde un punto de vista económico y desde un punto de vista medioambiental.

“Un análisis económico simple permite concluir que el elevar el estándar de calidad y exigencia para las bolsas incrementaría los costos para quienes proveen estos productos y, por ende, el costo para los consumidores finales; sin embargo este mayor costo se justificaría debido a que resolvería una externalidad medioambiental negativa”, dice el investigador de LyD. Luego, desde el punto de vista medioambiental, el hecho de eliminar o reducir el uso de bolsas plásticas tendrá un efecto positivo sobre el medioambiente – explica- pero un análisis acabado debiera incluir el efecto medioambiental que derivará del uso de los sustitutos de las bolsas, lo que al parecer no ha sido del todo considerado debido a que su impacto medio ambiental no siempre es menor.

Un buen ejemplo del punto anterior es el caso de las bolsas de tela o lona reutilizables que han surgido con fuerza como sustitutas de las bolsas plásticas, las que antes de ser desechadas se pueden utilizar un gran número de veces. Sin embargo, la experiencia muestra que estas bolsas son usadas unas 50 veces en promedio cuando se ha estimado que para compensar el efecto negativo en el medioambiente de las bolsas plásticas se requieren al menos unas 130 reutilizaciones.

En adición a que la sustitución de bolsas plásticas no necesariamente tendrá los efectos medioambientales esperados, hay que considerar que estos productos cumplen con un rol sanitario muy importante en nuestro día a día. Según la encuesta Adimark, un 94% de los chilenos reutiliza las bolsas plásticas para botar basura con lo que adquieren un rol sanitario al ser efectivos aislantes de los residuos -que permanecen un considerable tiempo dentro de los domicilios o en las calles antes de ser recogidos y llevados a los rellenos sanitarios o vertederos-, evitando olores, derrames y las consecuentes enfermedades asociadas.

A pesar de que es necesario avanzar hacia una reducción del uso de bolsas plásticas, la manera en la que se está regulando no parece ser la más adecuada puesto que se pretende establecer qué tipo de material puede utilizarse y cual no, lo que no necesariamente produce los efectos medioambientales esperados”, asegura Lira. La abogada Cristina Torres, añade que “legislar en materias de detalle técnico no es conveniente, dado que la tecnología suele progresar, por lo que la norma legal estipulada quedaría entonces rezagada en una etapa anterior”.

En síntesis, sería recomendable avanzar hacia una mayor racionalización de su uso, lo que se puede lograr con un cobro al cliente por unidad usada, con una mayor educación ambiental o con la propia implementación de la Ley de Responsabilidad Extendida al productor, pero establecer este tipo de prohibiciones no siempre resulta beneficioso, puesto que debe hacerse un análisis mucho más acucioso respecto de la manera de enfrentar las alternativas. Toda prohibición trae como consecuencia una serie de nuevos incentivos de los que también hay que hacerse cargo.