2 de octubre de 2017

Presentación Ley de Presupuesto 2018: Sorprende el anuncio del crecimiento del gasto de un 3,9%

El sábado pasado, el Gobierno ingresó al Congreso Nacional el Presupuesto del Sector Público para el 2018. Ayer se conocieron los lineamientos generales a través del discurso de la Presidenta en cadena nacional, donde sorprendió el anuncio del crecimiento del gasto de un 3,9%.

“Lo anterior genera amplias críticas, pues el gasto está muy por encima de lo que se esperaba, generando preocupación respecto del manejo responsable de las finanzas públicas”, comenta Cristina Torres, abogada del Programa Legislativo de Libertad y Desarrollo. Peor aún, hoy al conocer el Estado de la Hacienda Pública por el Ministro de Hacienda y el Informe de Finanzas Públicas del Director de Presupuesto, se podrán tener mayores antecedentes, los que incluso podrían reflejar un crecimiento mayor del gasto, al transparentar contra qué se está comparando.

“Sorprenden las expectativas positivas en torno a la recuperación para justificar el aumento del gasto público, pues se habla de aumento de las cifras de empleo, remuneraciones, inversión, índices de confianza y el comportamiento de la bolsa, lo cual no se condice con la realidad del país”, sentencia la abogada. No se puede dar por asegurado el crecimiento económico y menos la consolidación del mercado laboral cuando aun se observa reducción de asalariados privados. Solo crece asalariado público y cuenta propia. Si bien, las expectativas han mejorado, siguen en terreno negativo, donde cabe recordar que la inversión para 2017 fue corregida a la baja por el Banco Central de Chile de -0,9 a -1,6% para este año.

De esta forma, el crecimiento del gasto de 3,9% sólo se condice con una reducción del déficit si hay estimaciones de ingresos estructurales muy favorables. Aquí es donde toman mayor protagonismo los supuestos con los que se construyó.

Sin embargo, este comportamiento no es nuevo. La trayectoria del gasto se condice con malos índices que tiene el actual Gobierno. A saber, el crecimiento del PIB ha promediado estos últimos 4 años un 1,8% anual, mientras que el gasto fiscal ha aumentado en el Presupuesto en torno al 5,7%. Además en el periodo anterior de Gobierno, el gasto promedio fue de 10,5%, mientras que el crecimiento fue de sólo 3,3%. Hoy nos deja un presupuesto con las mismas características: crecimiento del déficit y endeudamiento público.

El Gobierno desperdició cuatro años relegando la importancia del crecimiento, y hoy reconoce esa falla. Promover el gasto público para reactivar la economía, tal como se advirtió, no logró el efecto esperando, y el Ejecutivo al insistir en esta política deterioró aun más las finanzas públicas, aumentando la deuda. Peor aún, su alza tributaria tuvo un efecto indudable en el menor impulso económico. No se debe olvidar que gran parte del tropiezo económico vivido en este periodo fue producto de causas internas, de las reformas que el Gobierno ha impulsado que han dejado estragos en todos los sectores productivos.

A mayor abundamiento, el nivel de Deuda Bruta del Gobierno Central que durante el actual Gobierno ha sido duplicada, pues aumentó desde un 12,7% el 2013, a casi 25% del PIB (proyectada a 2017), sumado al debilitamiento que sufrió la Regla Fiscal, llevó a la baja en la clasificación de riesgo del país.

Aunque el Gobierno señale que se disminuirá el nivel de endeudamiento de Chile, esto no se condice con la mantención del déficit que se proyecta para los próximos años. De hecho, aun no se explicita cuál será el déficit para el 2017. La reducción anunciada no es tal, de hecho ésta seguirá creciendo, sólo que a un ritmo menor.

Para Cristina Torres, “lo anterior merece tomar con responsabilidad el año presupuestario 2018, destrabando la inversión y productividad. Para ello, la componente del gasto es esencial”. Hay que insistir en un gasto de capital por sobre el corriente y eliminar el gasto burocrático.

“Contener la expansión del gasto, es clave, cosa que el Gobierno decide no hacer al incrementar el presupuesto en 3,9%. No es posible sostener, por tanto, que se ha actuado de manera austera y responsable“, indica la abogada.

 

Anuncios en Educación

Cómo se preveía, la Presidenta anunció que la gratuidad alcanzará hasta el 60%. Una política regresiva que implica invertir una gran cantidad de recursos públicos en personas que tienen altos niveles de ingreso futuro en relación al resto de los estudiantes que no ingresaron a Educación Superior.

Si se considera por ejemplo que el presupuesto asociado a la política de gratuidad para el año 2017 es de $747.902 millones de pesos y que el número de beneficiarios es de 262.141, se tiene que el gasto promedio por alumno asociado a esta política es de $2.853.052. Este monto es un 50% superior a lo que recibe un niño que asiste a una sala cuna vía transferencia de la JUNJI (1.893.672) y más del doble de lo que recibe un niño entre 2 y 3 años que asiste a un jardín infantil vía transferencia de fondos de la Junji (1.225.764).

La abogada Cristina Torres explica que “este anuncio es regresivo porque implica invertir más en los estudiantes con mejor nivel socioeconómico, porque participan proporcionalmente más de la Educación Superior y los programas a los que éstos acceden son más caros”.

 

Anuncios en Salud

En relación al anuncio de hospitales en construcción, es relevante ver los proyectos y la cantidad de camas que se espera adicionar al sistema de salud, ya que ha sido costumbre de este gobierno ajustar los proyectos anunciados a iniciativas de menor escala producto de su baja capacidad de gestión.

Cabe hacer presente que en 2017 el presupuesto en iniciativas de inversión se redujo a $350 mil millones. “Aun así, a julio de este año sólo se han ejecutado $126 mil millones (36% del presupuesto inicial), lo que refuerza el magro desempeño que ha mostrado el gobierno en esta materia”, asegura Torres. Más específicamente, desde 2015 el presupuesto ejecutado en esta materia no ha logrado alcanzar dos tercios del total asignado cada año por la administración de la Presidenta Bachelet (2015 64%, 2016 61%).

Además, no se realizó ningún anuncio sobre temas listas de espera, y cómo se espera hacer frente a las casi 2 millones de personas que se encuentran a la espera de consulta o intervención quirúrgica. Tampoco se hace cargo de la creciente deuda hospitalaria, que 2016, alcanzo a los  $191 mil millones (casi 50% más que en 2015). Cabe destacar que esto prácticamente triplica el monto de 2012 ($ 64 mil millones)

  • En materia de infancia, aunque parece positivo el anuncio de incremento de recursos para SENAME en un 24% para las subvenciones, nada se dijo sobre las iniciativas a las que los recursos serán destinados, donde cabe recordar que los organismos colaboradores privados atienden a más de un 90% de los niños.

 

  • En cuanto a los recursos de libre disposición que ascenderá a U$470 millones, el excesivo gasto comprometido para los próximos años, limita los márgenes de acción del próximo gobierno. Cabe destacar que estos recursos significan sólo el 0.67% aproximadamente del total del presupuesto.

 

  • La eficiencia del gasto se torna aun más relevante, y es ahí donde surge la importancia de las evaluaciones a los programas que ejecuta el Gobierno. La Dirección de Presupuestos publicó la Evaluación de Programas Gubernamentales – EPG – donde solo 4 de las 23 líneas de evaluación de Programas Gubernamentales realizadas, tuvieron un buen desempeño, 9 desempeño suficiente y 10 insuficiente. “El 43% de las evaluaciones presentan un resultado insuficiente, las que significan recursos por $182.874 millones ejecutados en iniciativas con mala evaluación. Lo anterior, amerita una revisión exhautiva durante la tramitación del presupuesto, para no seguir malgastando recursos”, alerta Torres.