5 de Mayo de 2016

Libertades condicionales de 2016 casi equiparan al número total de beneficios otorgados en 2015

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YASMIN ZMúltiples preguntas surgen a raíz de la medida tomada por el Poder Judicial de otorgar la libertad condicional a aproximadamente 1900 reos a nivel nacional. La cifra de asignaciones de libertades condicionales en el primer trimestre de 2016 prácticamente se equipara al número total de otorgamiento del beneficio en 2015.

Detrás de este exponencial aumento, cabe preguntarse, ¿cómo han de variar tanto estas cifras en condiciones que los criterios para su otorgamiento han sido siempre los mismos (es decir, haber cumplido de la mitad de la condena, poseer una intachable conducta, haber aprendido un oficio y participar constantemente de los diferentes programas educativos impartidos dentro del recinto) ¿O es que acaso los jueces en esta ocasión desestimaron las recomendaciones -a la luz de los mencionados criterios- de Gendarmería? ¿Si fuera así, por qué?

Una posible respuesta se vincula con la dramática situación de hacinamiento que se experimenta en nuestros recintos penitenciarios. Las consecuencias de éste, no sólo repercuten en la vida de los reclusos (muchos viven en condiciones infrahumanas), sino que también fuera de las propias cárceles. Para Yasmin Zaror, investigadora del Programa Sociedad y Política de LyD,la evidencia sugiere que el hacinamiento es una variable incidente en los niveles de reincidencia, es decir, ahí donde las presidiarios habitan en cárceles en condiciones de hacinamiento, la probabilidad de que permanezcan en el círculo delictivo es mayor”. De esta manera que las cárceles chilenas se constituyan en auténticas escuelas de delincuencia en buena medida pasa por esto, ¿la respuesta entonces pasa por la falta de construcción de cárceles? Puede que sí, recordemos la negativa de un amplio sector político a la construcción de cárceles concesionadas, a esta altura una obcecación ideológica, con un alto costo social. Pero una respuesta complementaria remite a la pregunta que quizás no hemos sido lo suficientemente eficaces a la hora de dar forma a un adecuado sistema de penas sustitutivas, que permitirían descongestionar nuestro sobrepasado sistema carcelario, que nos sitúa como el segundo país con mayores niveles de encarcelamiento de la OCDE, después de Estados Unidos.

Más allá de las preguntas por resolver, es un hecho que la medida ha generado un clima de conmoción pública inusitado y hasta justificado ¿por qué? “Porque la decisión se sitúa en un contexto en el cual el manejo contra la delincuencia ha sido altamente cuestionado y en el cual los niveles de temor manifestados por la ciudadanía alcanzan niveles históricos”, comenta la investigadora (53,1% manifiesta sentir temor “siempre y “con frecuencia” en la última medición realizada por Paz Ciudadana). Además la decisión coincide con la tramitación de la agenda corta anti delincuencia, la cual justamente propone un aumento en los requisitos para optar al beneficio de la libertad condicional.

Yasmin Zaror propone que sería deseable avanzar hacia un sistema que genere un mejor balance en el proceso de prevención, control, sanción y rehabilitación del delito, que permita disminuir los altos niveles de hacinamiento en los recintos penitenciarios, en conjunto con un perfeccionamiento en el sistema de penas sustitutivas y un adecuado proceso de reinserción del interno. “Se debe abrir el debate en torno a la necesidad de construir nuevas cárceles que permitan una correcta segmentación de la población carcelaria dentro de los recintos”, concluye.