13 de junio de 2018

Regularizando las plataformas tecnológicas de transporte en Chile para potenciar su uso

A raíz del incidente ocurrido esta madrugada, donde un conductor de Uber recibió un impacto de bala luego de evadir un control de Carabineros en el aeropuerto de Santiago, es pertinente recordar nuestro estudio que detalla un capítulo del informe “El futuro de las Tecnologías Disruptivas en Chile” sobre plataformas de transporte, elaborado por la Comisión Nacional de Productividad (CNP). 

Su principal recomendación es potenciar el uso de las plataformas tecnológicas, reconociendo la importancia que tienen para aumentar el bienestar, la eficiencia y su capacidad de recolectar datos útiles para el diseño de políticas de movilidad.

Actualmente, se tramita en el Congreso un proyecto de ley enviado por el Gobierno anterior que busca regular las plataformas tecnológicas de transporte. Llama la atención que el proyecto apunte justo en la dirección contraria a las recomendaciones del informe de la CNP, restringiendo en forma importante el funcionamiento y desarrollo de las plataformas tecnológicas para favorecer
artificialmente a los taxis y colectivos tradicionales.

El proyecto de ley presentado por el Gobierno anterior es deficiente y debe ser reformulado a la luz del informe de la CNP. Sin embargo, una nueva ley podría tomar tiempo en desarrollarse y discutirse en el Congreso. Mientras se discute un proyecto más integral y detallado sobre una nueva regulación para este tipo de plataformas, las autoridades podrían normalizar su funcionamiento mediante algunas modificaciones en los decretos 212 y 80 del MTT, así como en la Ley de Tránsito.

Por ejemplo, en el decreto 212 (art. 20) se podrían introducir las plataformas tecnológicas como un nuevo modo para prestar servicios de transporte público adicionales a los buses, trolebuses, minibuses y automóviles de alquiler (taxis básicos, colectivos y de turismo) ya existentes. Los servicios prestados a través de plataformas tecnológicas podrían quedar eximidos de requisitos que homogenizan el servicio como número de puertas, cilindrada o tres hileras de asientos, contemplados en el decreto 80 (art. 16). Asimismo, se podría flexibilizar el tipo de licencia requerida (art. 21), autorizando el uso de la licencia Clase B, al menos para los socios conductores que no son de jornada completa (55% trabaja menos de 10 horas a la semana); y permitir el pago en efectivo (art. 22).

En cuanto a los seguros obligatorios, se podría explicitar el tipo y formato de seguro mínimo que aplicaría a la modalidad de plataforma tecnológica (art. 23 del decreto 80).

Evidentemente, se deben revisar en detalle que las modificaciones en esta línea no estén en conflicto con otras disposiciones de los decretos 212 y 80 o con la Ley de Tránsito, así como la inclusión de otros aspectos deseados para mejorar la fiscalización, sacar provecho a la información o proteger a los usuarios.