10 de febrero de 2018

Problemas e incertidumbres a 11 años de Transantiago

Transantiago cumple hoy 11 años sin lograr las promesas iniciales de un transporte público de calidad, sustentable y sin subsidios estatales. “Por el contrario, los costos de los buses aumentan, la evasión es alta, los indicadores de calidad empeoran y el subsidio estatal es enorme y creciente”, asegura el investigador de Libertad y Desarrollo, Rodrigo Troncoso.

Durante el primer gobierno del Presidente Piñera, se hicieron modificaciones a los contratos para mejorar los incentivos de los operadores y controlar los costos. Sin embargo, las rigideces de los contratos iniciales eran muy grandes y la negociaciones complejas y costosas.

Este año vencen los contratos de aproximadamente la mitad de la operación de los buses de Transantiago, lo que representaba una gran oportunidad para hacer cambios profundos al transporte público de Santiago, que se tradujeran en mejor servicio, menores costos, más competencia y más flexibilidad.

A pesar de la importancia de la licitación en curso, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT), a cargo del ex ministro Gómez-Lobo, inició tardíamente el diseño de las bases de licitación y desatendió aspectos relevantes como la disponibilidad de terminales de buses para que nuevas empresas pudiesen participar competitivamente en la licitación. “Además, se suspendió el proceso de licitación de los servicios complementarios como el medio de pago, aspectos relevantes para los operadores, que debió haberse resuelto antes, o en paralelo, con la actual licitación”, cuenta Troncoso.

El descuido del MTT por el proceso de licitación también llevó a improvisaciones en el diseño de las bases. Además de descuidar el problema de los terminales de buses, la primera definición de las unidades de negocio a licitar se diseñó sin considerar el impacto que tendrían las nuevas líneas 3 y 6 de Metro sobre los viajes, uno de los cambios más relevantes en el transporte público de Santiago.

El jueves 25 de enero, a un día de la apertura de las ofertas económicas, el Tribunal de la Libre Competencia ordenó al MTT suspender el proceso de licitación, acogiendo las presentaciones de las empresas Transber y Santín, por las altas barreras a la entrada que habría en esta licitación. El 15 de enero Santín ingresó una demanda contra el fisco, mientras que el Tribunal de la Libre Competencia (TDLC) dio un plazo de 20 días hábiles a la empresa Transber para hacerlo.

Por su parte, el Consejo de Defensa del Estado solicitó al TDLC levantar la suspensión para poder seguir adelante con el proceso de licitación. Sin embargo, aunque se levante la suspensión, las demandas seguirían adelante, lo que introduce una incertidumbre enorme para el futuro de los contratos y la operación.

“En caso de seguir adelante con el proceso y adjudicar, no se puede descartar el escenario en el que el TDLC falle a favor de las empresas demandantes y se tenga que hacer una nueva licitación, mientras se busque alguna forma de dar continuidad a la operación. La posibilidad de que anulen los contratos dificultaría el acceso a financiamiento a las eventuales empresas adjudicadas“, explica Rodrigo Troncoso.

Las barreras de entrada fueron advertidas desde antes que el MTT empezara a trabajar en las bases de licitación, pero no fueron abordadas en forma adecuada. “La situación actual es consecuencia del voluntarismo del MTT por seguir adelante con un proceso que no se llevó a cabo en forma adecuada”, advierte Troncoso. Por su parte, el MTT alega que suspender el proceso y prorrogar los contratos tendría un alto costo. Sin embargo, una licitación apresurada e incierta podría significar costos aún mayores. Para Troncoso, sería prudente que las autoridades evaluaran la suspensión de la licitación, para iniciar un nuevo proceso que aborde todos los déficits que padece el actual.