10 de enero de 2018

Proyecto de ley que busca fortalecer la Dirección del Trabajo no aborda los grandes desafíos en materia laboral

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Ya en la recta final de este gobierno, el Ejecutivo ha insistido con acelerar la tramitación del proyecto relativo al fortalecimiento de la Dirección del Trabajo, el cual se encuentra en su primer trámite constitucional en el Senado para su discusión en particular a partir de este miércoles 10 de enero.

Este servicio cuenta con una regulación que data de 1967, por lo que se hace necesario contar con una reforma tanto orgánica como funcional del mismo debido a la importancia que tiene su labor en el mundo del trabajo, atendidas sus funciones interpretativas, fiscalizadoras y sancionadoras en materia laboral.

El proyecto contempla una serie de normas que modernizan algunos  trámites realizados por y ante la Dirección del Trabajo, explica Sergio Morales, investigador del Programa Legislativo de Libertad y Desarrollo. Estas normas les permitirán a las personas poder hacer trámites no sólo de manera presencial, sino que además por medio de instrumentos digitales, lo cual permitirá una gestión más certera y eficiente.

“Sin embargo, al revisar el proyecto de ley es posible percatarse que gran parte de los cambios son relativos al personal, centrándose en temas propios del estatuto administrativo y asignaciones especiales por desempeño del servicio, sin que se aprecien aquellas disposiciones que hoy se requieren para avanzar en capacitación y tecnificación de los funcionarios que ejercen funciones fiscalizadoras y normativas“, asegura el abogado. Así, con la reforma laboral, constituye un hecho público y notorio, las dificultades que el Servicio ha tenido en la determinación de los servicios mínimos y los equipos de emergencia, en que se aprecian la preeminencia de razones políticas y no técnicas en los distintos pronunciamientos.

“Pese a ciertos avances y declaraciones de buena voluntad del proyecto, llama la atención cómo se pretende perpetuar el paradigma de la confrontación entre empleador y trabajador, donde la Dirección del Trabajo vendría a salvar a los trabajadores y condenar al ruin empleador“, dice Morales.

Lo cierto es que las relaciones laborales no mantienen esa lógica retrógrada. Es preciso avanzar hacia relaciones colaborativas, en que tanto empleadores como trabajadores tengan conocimiento e instrucción acerca de sus derechos y deberes, principalmente en las empresas de menor tamaño.

Por su parte, se echa de menos mecanismos que no sólo estén dispuestos a sancionar en caso de infracción, sino que se incentive y premie el cumplimiento y la calidad de las relaciones laborales, mediante mecanismos de autodenuncias asistidas, o sellos de certificación que reconozcan a los buenos empleadores.

En suma, este proyecto sí constituye un avance, pero desgraciadamente pareciera no abordar de manera integral los grandes desafíos en materia laboral, donde se precisa una Dirección del Trabajo más moderna, colaborativa y con cada vez más técnico y menos político.