1 de enero de 2018

Columna de Jorge Ramírez en Voces: “La reflexión común: UDI, PC Y DC”

No parece trivial que tres de las agrupaciones con mayor raigambre social y electoral en nuestra historia electoral contemporánea como son el Partido Comunista (PC), la Democracia Cristiana (DC) y la Unión Demócrata Independiente (UDI), se hallen inmersas en un proceso de profunda introspección y reflexión a propósito del sentido que su oferta política y programática representa para la ciudadanía de los tiempos actuales.

La política, al ser una actividad situada en la coyuntura, moldea escenarios donde los tiempos, o son el principal aliado o el principal adversario para la vigencia de un mensaje. Para referentes partidarios de carácter doctrinario como el PC, la DC y la UDI los tiempos actuales se presentan vertiginosos y a ratos inciertos.

Se trata de tres partidos que tienen en común el hecho de poseer un anclaje doctrinario. Lejanos todos a la lógica del partido instrumental, pero con identidades forjadas con cierto desfase respecto de los vertiginosas tendencias actuales. Tres ejemplos: ¿cómo un partido como el PC, que surge a la luz de la defensa de los intereses de clase, hace frente a una sociedad donde el actor social hegemónico es nada más ni nada menos que la clase media; algo así como la “antítesis” de la dialéctica proletariado-oligarquía? Ni que hablar de la DC, un referente político que nace a la luz Encíclica Quadragessimo Anno (1931), referencias doctrinarias que hoy parecen sucesos más propio de manual de historia eclesial, que de inspiración a la acción política. Enseguida, tenemos el caso de la UDI, el partido más grande y exitoso de la transición, que hoy –sintomáticamente- se enfrasca en una discusión en relación a la pertinencia o no de la referencia al régimen militar en su declaración de principios: la sola referencia de un episodio histórico (por definición, no de principios) de hace más de 25 años en su base doctrinaria, da cuenta del comentado desfase con los tiempos actuales.

El punto central es que con el advenimiento de la postmodernidad, las lógicas transicionales post guerra fría dejan de cobrar sentido. Los vectores doctrinarios antiguos dejan de ser referencia para las coordenadas políticas presentes, en definitiva, el mapa con el que estos dirigentes intentaron abrir caminos en política deja de ser intérprete fidedigno del nuevo territorio.

La solución parche a esta crisis de identidades se juega en la capacidad de reordenamiento dentro de los bloques, en la denominada “política de alianzas”. De este modo el PC tratará de soslayar su desacople estructural con los tiempos actuales intentando ingresar al Frente Amplio, la DC intentará la propio tratando de perfilar un improbable rol más incidente dentro de lo que queda de Nueva Mayoría, o caso contrario, colaborando ocasionalmente con el gobierno entrante de Sebastián Piñera. Pero ningún movimiento de esta naturaleza se presenta como una solución de fondo al problema de falta de capacidad de sincronía con las demandas, intereses y aflicciones del ciudadano en el Chile de hoy.

Los partidos con éxito en el mediano plazo electoral no serán los que descifren de mejor manera las contradicciones del capitalismo, sino que los que aborden de mejor manera las paradojas, riesgos y tensiones que se abren a la luz de la automatización del trabajo y la robótica; no serán los que se sitúen de manera más idónea en un punto medio entre socialismo y capitalismo, sino los que ofrezcan paradigmas que sean capaces de complementar esas miradas, con las señales que imponen los tiempos actuales, en esencia post materiales: disfrute y coexistencia armónica con el medio ambiente, calidad vida, mayores oportunidades de acceso a la cultura y la recreación, expresión de libertades individuales y modos de vida diversos, tensiones entre identidades socioculturales en un mundo proclive a la inmigración, etc. Todos temas abiertos a la reflexión política, donde quien mejor los descifre será quien lleve la delantera para re imprimir de sentido a su acción política.

Columna de Jorge Ramírez, Coordinador del Programa Sociedad y Política de Libertad y Desarrollo, publicada en Voces La Tercera.-