4 de septiembre de 2017

Susana Jiménez en Pulso: “Foco en crecimiento de Eyzaguirre es un mensaje necesario, aunque no por ello creíble”

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Susana Jiménez comparte su tiempo entre su trabajo que realiza como Subdirectora del Instituto Libertad y Desarrollo, y sus labores como macro coordinadora     programática de la candidatura presidencial de Sebastián Piñera. Desde esa óptica analizó la situación por la que atraviesa el Gobierno tras la inesperada salida del equipo económico por el episodio “Dominga”. Si bien reconoció que el ex ministro Rodrigo Valdés intentó mejorar algunas reformas, “le tocó lidiar con un Gobierno muy ideologizado”. Sobre la llegada de la dupla Nicolás Eyzaguirre a Hacienda, y Jorge Rodríguez Grossi a Economía, la economista acotó que si bien tienen experiencia “parece difícil modificar el rumbo desde una mirada que prioriza la redistribución por sobre la creación de riqueza”.

¿Cuál es su análisis del cambio en el equipo económico?

-La dupla Eyzaguirre-Rodríguez tiene experiencia en el cargo y eso es positivo. La duda que queda es si realmente habrá una cambio en la impronta de este Gobierno en favor del crecimiento económico, que no sólo causó el quiebre del gabinete, sino que ha sido el gran ausente en esta administración. Basta ver el frenazo que ha sufrido la economía y la caída de la inversión por cuarto año consecutivo para constatar que el crecimiento económico ha sido el gran ausente entre las prioridades de política pública de este gobierno.

¿Cuál es la evaluación que hace del ministro Rodrigo Valdés en Hacienda?

-El ministro Valdés formó parte de una administración que se instaló con un programa cuyo diagnóstico era equivocado y que, consecuentemente, ha propuesto soluciones erradas. Eso ha llevado a una serie de reformas estructurales que han causado mucho daño a la economía. Me consta que el ministro intentó mejorar algunas de estas reformas, pero finalmente varias de ellas llevan su firma y otras (como la de pensiones) fueron derechamente lideradas por él. No podemos dudar de su capacidad técnica, pero claramente le tocó lidiar con un gobierno muy ideologizado. En ese contexto, no es posible hacer un balance favorable de su gestión a la luz de los resultados.

El ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, dijo que su prioridad será el crecimiento y que primará la austeridad fiscal, ¿cómo se debe entender este mensaje?

-El foco en crecimiento de Eyzaguirre es un mensaje necesario, aunque no por ello creíble. La Presidenta había adelantado que no le interesa un crecimiento brutal y, tras el cambio de gabinete, ha insistido en una falsa dicotomía entre crecimiento y cuidado del medio ambiente. Si eso no cambia, parece difícil modificar el rumbo desde una mirada que prioriza la redistribución por sobre la creación de riqueza. Y el problema es que las sociedades no se desarrollan en base a repartir bonos y aguinaldos y prometer derechos universales que no se pueden financiar; sino creando las condiciones para el despliegue de la actividad productiva, la innovación y el emprendimiento. No se puede repartir sin antes generar la riqueza.

Pero con el mensaje de austeridad fiscal, ¿se puede esperar un Presupuesto 2018 restrictivo?

-Hay que esperar un presupuesto responsable, acorde a nuestra capacidad de financiar los gastos fiscales. Lo que uno esperaría es que el Gobierno, en los meses que quedan, no siga comprometiendo gastos que no están financiados ni siga dejando amarres, como la contratación masiva de personal en el sector público. Es un llamado a la responsabilidad y también a respetar las prioridades que pueda tener un gobierno entrante que podría quedar con muy poco margen de acción.

En ese sentido, ¿cómo esperan que sea el Presupuesto 2018?

-Esperamos que el gasto no crezca más allá del PIB potencial, de manera de evitar un mayor déficit. Pero la preocupación va más allá del año 2018, porque las proyecciones de la propia Dirección de Presupuestos hablan de holguras negativas para los próximos 3 años, es decir, que los gastos comprometidos superan los gastos que son consistentes con la meta de déficit estructural que se impuso este Gobierno.

Para el próximo año, las perspectivas económicas poco a poco han ido mejorando, e incluso llegan a 4%, ¿cuál es su proyección?

-Hay algunas señales de mejoría en el margen que tienen que ver con mejores perspectivas (factor electoral), buenas condiciones externas y baja base de comparación. En ese contexto, es probable que la economía muestre un crecimiento económico superior a 3% el próximo año, pero proyectar tasas de 4% me parece demasiado optimista.

¿Se mantendrá el objetivo de reducir el balance estructural en una futura administración de Piñera?

-El equipo económico se encuentra trabajando en eso y una vez consolidado el trabajo de cada una de las comisiones será posible definir metas en esta materia.

Se podría hacer una política fiscal condicionada al crecimiento. Es decir, que se avance hacia balance fiscal estructural en la medida que el país vuelva a crecer?

– El balance estructural depende del crecimiento de largo plazo, lo que conlleva que el gasto fiscal sea sostenible en el tiempo. No tiene sentido condicionarla al crecimiento efectivo pues entonces no sería una regla fiscal estructural. Ahora bien, hay que buscar mecanismos de ajuste o adaptación a nuevos escenarios, para evitar que cambios estructurales de los ingresos, por ejemplo una baja, promuevan la reducción oportuna de gastos fiscales, lo que claramente no ocurrió en los años 2014-15.

Sobre reforma tributaria, ¿se tiene definido qué impuestos se moverán para compensar los menores ingresos por la reducción del impuesto de primera categoría?

-Eventuales movimientos de la tasa tributaria deben ser compatibles con mantener la recaudación tributaria, lo que conlleva no sólo a reactivar la economía para lograr mayores ingresos tributarios, sino también cerrar espacios de evasión y hacer más eficientes las empresas públicas, todo lo cual está siendo analizado por la comisión económica del equipo programático del ex Presidente Piñera.

Fuente: Pulso.-