3 de julio de 2017

¿Qué significa un recorte en la clasificación de riesgo?

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Diversos analistas han advertido que se estaría aproximando una inminente rebaja en la clasificación de riesgo de la deuda soberana chilena.

Estas calificaciones de riesgo de la deuda soberana son indicadores de la capacidad de pago de un país o del riesgo que significa invertir en ellos. A mejor nota, menor riesgo y, por lo tanto, esto significa que el costo de financiamiento para las empresas que levantan capital en el extranjero, es menor. A menor clasificación, aumenta el costo de financiamiento, lo que se termina traspasando al cliente.

¿Qué ha pasado? En Chile, se ha observado un rápido incremento del endeudamiento fiscal, encendiendo las alarmas en las clasificadoras de riesgo. Específicamente, la deuda pública bruta ha subido dramáticamente en los últimos diez años, pasando de 5% del PIB el 2006 a 21,7% del PIB en el 2016, con un incremento de 24% sólo en el último año.

Por el lado del gasto del Gobierno Central, este se ajustó fuertemente a la baja, pasando de crecer 7,4% real anual durante 2015 a crecer 2,7% real anual durante 2016. Por el lado del ingreso, en tanto, se observa una baja en su tasa de crecimiento todavía mayor: pasó de crecer 5,1% real anual a 0% real anual durante el mismo período. Este resultado se explica tanto por menores ingresos provenientes de la baja en el precio del cobre (que inciden además en los menores ingresos tributarios provenientes de la actividad minera ligada a él), como también de los menores ingresos tributarios derivados de la pérdida de dinamismo de nuestra economía.

Así, además del rápido incremento de la deuda pública, tenemos que el país enfrenta un crecimiento económico débil, registrando una tasa de crecimiento promedio menor al 2% estos últimos cuatro años, lo que sumado al incremento del gasto comprometido a futuro, debilitan la sólida posición fiscal de la que Chile solía gozar.

Al respecto, el último Informe de Finanzas Públicas de la Dirección de Presupuestos, en un hecho inédito, proyecta “holguras negativas” hacia el año 2020. Es decir, los gastos comprometidos son mayores a aquellos compatibles con el cumplimiento de la meta autoimpuesta de rebajar el Balance Cíclicamente Ajustado en 25 puntos por año, esto, por un valor del orden de US$ 1.800 millones, lo que sin duda será difícil de abordar para la próxima administración.

Columna de Carolina Grünwald, Economista Senior de Libertad y Desarrollo, publicada en Medios Regionales de El Mercurio.-