19 de julio de 2017

Juan Andrés Fontaine en El Mercurio: “Es inoportuno aprobar el proyecto de gratuidad en estas circunstancias”

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El economista afirma que esperaba que el Gobierno reevaluara el avance de la iniciativa y sus costos luego del recorte en clasificación de riesgo de Chile por parte de Standard & Poor’s.

En medio de un deteriorado escenario fiscal y tras el recorte de la nota crediticia de Chile por parte de Standard & Poor’s, el candidato presidencial y ex Mandatario Sebastián Piñera acusó al gobierno de irresponsabilidad fiscal esta semana, lo que fue rechazado por el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés. El Consejero de LyD, ex ministro de Economía y miembro del programa económico del abanderado, Juan Andrés Fontaine, refuerza la idea de que este gobierno tuvo un manejo poco controlado de las finanzas, que generó endeudamiento e incremento de los déficits. Señala que el ejecutivo debería reconsiderar el proyecto de educación superior y que el próximo gobierno tiene que volver a simplificar la regla del balance estructural.

-¿Cómo evalúa la gestión fiscal del Gobierno?

“Sin perjuicio de los esfuerzos que ha hecho el ministro de Hacienda por contener las demandas más voluminosas de gasto social -desgraciadamente en muchos casos postergándolas para el próximo gobierno- la trayectoria que ha seguido el déficit fiscal es muy clara. El gobierno actual está dejando al fisco con un nivel de deuda que es aproximadamente el doble de la que heredó en el período anterior como porcentaje del producto y con un déficit de 3,1% del PIB que significa un ritmo de endeudamiento para los años próximos que es insostenible. Hay que recordar que la intención original del Gobierno era reducir a cero el déficit estructural y ese era uno de los objetivos de la reforma tributaria que se aprobó en 2014”.

“Lo que está dejando este gobierno son compromisos a través de leyes aprobadas en este período de fuertes gastos fiscales a futuro que van a comprometer muy significativamente los grados de libertad en el manejo presupuestario para el próximo gobierno”.

-¿Qué queda postergado para el próximo Gobierno?

“Un ejemplo de ello es el proyecto de ley en la gratuidad en la educación superior aprobado el lunes en la Cámara de Diputados. Se está avanzando hacia una gratuidad que es altamente costosa para el fisco y esto significa sacrificar otros objetivos y ese fue el sentido de las palabras del ex Presidente Sebastián Piñera cuando habló de que dada la estrechez fiscal existente hay que priorizar muy cuidadosamente los objetivos de política fiscal. Hoy claramente es prioritario apoyar a los niños en situación vulnerable, por ejemplo, fortaleciendo el presupuesto de un Sename modernizado y apoyar a los adultos mayores aportando a sus pensiones”.

“Es inoportuno aprobar un proyecto como el que estamos hablando en estas circunstancias, en estas condiciones fiscales tan distintas a las que originalmente existían cuando se coordinó ese proyecto. Es altamente inconveniente. Yo habría esperado que una decisión de este tipo no se adoptara después del balde de agua fría que ha significado el recorte en clasificación de riesgo de Chile. Habría esperado que el ministro de Hacienda y el Gobierno hubiesen postergado este proyecto para una mejor evaluación, porque había sido concebido en condiciones fiscales muy distintas a las actuales”.

-El ministro de Hacienda ha emplazado a las candidaturas a fijar una estrategia fiscal. ¿Cuál sería la ideal?

“El próximo gobierno va a tener que establecer y fijar una regla fiscal que sea creíble y que sea más simple que la actual, que tiene una meta movible que se va ajustando año a año de acuerdo a la variación de los parámetros que se utilizan en el cálculo. Soy partidario de volver a una meta conocida, fija, apuntar hacia eso”.

“Lo que hizo el ministro Valdés fue comprometerse a un nivel de déficit a fines del período y una variación del déficit año a año. El inconveniente que tiene eso es que como los parámetros de cálculo del déficit se van modificando, esa variación no garantiza una convergencia a un nivel conocido al final del período y eso es lo que ha ocurrido. El gobierno apuntaba a comienzos del período a eliminar el déficit fiscal y está terminando con un déficit estructural del 1,7% del PIB, muy superior al que había a fines del gobierno anterior que era 0,5% del PIB. No es que no se haya cumplido la meta que se fijó el ministro, sino que la forma de cálculo permite desviarse en la medida en que se van haciendo esos ajustes paramétricos. No es coherente con una convergencia del déficit hacia un nivel sostenible de largo plazo y, en consecuencia, no me parece una meta conveniente”.

-¿Qué tan restrictivo está viendo el Presupuesto 2018?

“La situación global del presupuesto -más allá de la provisión que puede venir en los recursos de libre disposición- va a ser aparentemente restrictiva porque es posible que haya una cierta reducción en la estimación de crecimiento potencial y que sea inferior al 3% que se usó este año. La estimación de los ingresos tributarios proveniente de la renta resultó decepcionante. Eso puede traducirse que para 2018 puede haber una visión más pesimista respecto de la capacidad de crecimiento de los ingresos tributarios”.

“Lo que me preocupa es que en ese contexto de un presupuesto que se sabe va a venir restrictivo y en una perspectiva que habrá holguras negativas se incurra en compromisos con los de la gratuidad de la educación superior al 60% que efectivamente van limitando mucho la capacidad del próximo gobierno de atender las prioridades que la ciudadanía determine a través de las elecciones de fin de año”.