8 de julio de 2017

Columna de Luis Larraín en El Mercurio: “Elecciones: Segunda Estación el 19 de noviembre”

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El triunfo de Sebastián Piñera y Chile Vamos en las primarias del domingo fue la primera estación en la ruta para poner otra vez a nuestro país en marcha y recuperar a Chile para su gente de trabajo.

La segunda estación será la elección presidencial y parlamentaria del 19 de noviembre. Para tener éxito nuevamente, hay que analizar los elementos presentes en el triunfo en las primarias.

La victoria se basó en una masiva movilización de gente a votar. La mayoría silenciosa le ganó a la minoría vociferante de la calle y lo hizo para impedir que las insensatas propuestas de la izquierda prolonguen los nefastos cuatro años del gobierno de Michelle Bachelet. Piñera lo dijo bien: la Nueva Mayoría es más de lo mismo, el Frente Amplio es peor de lo mismo. En definitiva el proyecto que ganó en las primarias es el de la rectificación de lo hecho estos cuatro años y perdieron quienes quieren insistir en ese camino.

El desafío para noviembre es volver a movilizar a la gente, incluyendo a los votantes de Felipe Kast y Manuel José Ossandón. Respecto a Kast, lo más importante es incluir a Evópoli en un razonable pacto parlamentario. Contrariamente a lo que algunos han dicho, su desempeño electoral fue notable. Hay pocos casos en la historia política chilena en que un partido nuevo logra ese caudal de votos en una elección. Evópoli contribuye a ampliar el registro de la centroderecha chilena, incorporando una mirada más liberal, que no necesariamente debe agradar a todos, pero que tiene que tener cabida en el siglo veintiuno en una coalición que pretende gobernar. La segunda estación, recordemos, incluye la elección parlamentaria. Es fundamental para Chile Vamos afrontarla con una sola lista por su impacto en la composición del Congreso. Será fundamental a la hora de evaluar el éxito de un próximo gobierno de Sebastián Piñera su capacidad de dejar un legado que permita a la centroderecha volver a ganar las elecciones.

En relación al Senador, es importante leer bien las aspiraciones que hay en la gran cantidad de personas votaron por él. Convengamos en que Chile no puede escapar completamente de un fenómeno que se ha dado en diversos países y que ha llevado a propuestas más o menos populistas en la derecha en el mundo, que interpretan muchas veces el sentir del hombre común. Manuel José Ossandón no debiera quedar disconforme si la candidatura de Piñera incorpora las inquietudes de sus electores. Y entre esos votantes hay la aspiración de que su calidad de vida mejore, cualquiera sea el barrio en que vivan; que las políticas públicas les permitan acceder a beneficios sociales, todo lo cual caracterizó la gestión municipal de Ossandón. En eso debe trabajar el equipo de Piñera, en visibilizar, para esos votantes, medidas y políticas que mejoren el entorno de sus barrios, un acceso más equitativo a áreas verdes y espacios públicos de mayor calidad.  

Hay, por otra parte, un par de mega problemas por resolver para mejorar significativamente la calidad de vida de las personas en las comunas en que el Senador sacó una alta votación: el transporte público y la delincuencia. Buenas soluciones a esos problemas debieran atraer a estos votantes. Adicionalmente, debe darse especial relevancia a la propuesta Clase Media Tranquila de Piñera, que se hace cargo de las inseguridades en materia de salud, educación y pensiones del grupo mayoritario de la población chilena.

Como siempre ocurre en una elección presidencial tras una primaria, el ganador necesita atraer a los votantes de quienes perdieron la primaria. Debe hablarle a un electorado amplio, de manera que no es conveniente que extreme sus posiciones.

Esto no significa que no deba criticar con fuerza al gobierno. El debacle de la izquierda en las primarias se debe en buena parte al descontento generalizado con el gobierno de Bachelet. Las reformas socialistas son repudiadas por cerca del 70% de la población, de manera que enfrentar con determinación las ideas de la izquierda y diferenciarse muy claramente es un camino hacia la victoria.

 

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mercurio.-