2 de mayo de 2017

Jorge Ramírez en El Austral de La Araucanía: “Hay elementos que permiten establecer de manera categórica que aquí hay terrorismo”

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Para recoger las opiniones de diversas organizaciones civiles de La Araucanía y a la vez organizar un encuentro que en julio próximo espera establecer un nuevo marco para el desarrollo de las políticas indígenas, viajó hasta Temuco una delegación del centro de estudios e investigación privado Libertad y Desarrollo, donde permaneció por dos días. Francisco Orrego, subdirector de Asuntos Políticos y Legislativos de Libertad y Desarrollo; Jorge Ramírez, coordinador del Programa Sociedad y Política, y Antonia Vinagre, investigadora, se reunieron con las distintas organizaciones, entre ellas la Multigremial.

“En Libertad y Desarrollo, desde su origen allá por 1990, siempre hemos estudiado el tema de la política pública en relación con los pueblos originarios y en especial en materia de política indígena relacionada al pueblo mapuche“, señaló Jorge Ramírez, quien agregó que “también hemos desarrollado investigación aplicada en el tema de política de entrega de tierras, y después con el tiempo, y en la medida que el conflicto en La Araucanía se ha ido agudizando, llevamos un catastro de violencia indígena. Ello nos obliga de algún modo a articular o establecer relaciones con organizaciones de la sociedad civil en la Región”.

De acuerdo con lo expresado por el coordinador de Asuntos Políticos y Legislativos de Libertad y Desarrollo, Jorge Ramírez, respecto del conflicto en la Región, se debe avanzar en propuestas que conformen un enfoque integral capaz de otorgar un nivel de gobernanza a las políticas indígenas, y que se estructure en ejes que apuntan a tres elementos: la violencia, el fomento productivo y la integración cultural.

– Según el último estudio, el mes pasado fue el más violento en la Región, medido en daños, del que se tengan registros. La violencia ¿va en escalada en La Araucanía?

– Sí. Si uno mira los últimos números y hace un análisis, el énfasis está en que esto ha crecido más en términos cualitativos que cuantitativos. Si uno mira este año, hay menos hechos de violencia que en años anteriores, pero son más intensos, y con otra connotación. Para nosotros no es trivial que se haya comenzado a atentar y a quemar recintos religiosos, y que los atentados se focalicen cada vez más cerca de los centros urbanos, todo esto habla de una mayor organización detrás. Y también hemos visto que en las alocuciones, en las vocerías, hay un nivel de radicalidad que está más presente. Cuando hablan de autodeterminación, es señal de que hay un problema más profundo.

– Sobre esta base ¿hay un paralelo con el actuar del terrorismo?

– Cuando se habla de terrorismo hay componentes para que una acción sea catalogada así. Lo primero que el terrorista busca es infundir pánico en la población civil a través del amedrentamiento, donde reivindican el uso de violencia como instrumento de acción política, y nosotros consideramos que esos dos elementos deben estar presentes en las acciones que acontecen en la Región. No por nada cuando hay este tipo de atentados, en la mayoría de las ocasiones se dejan panfletos que hacen alusión a una causa, y allí vamos a otro componente, que tiene que existir una causa que de algún modo exprese una reivindicación, en este caso de carácter territorial, y que no se agota en el plano de la mera compensación económica, sino que hay un fin detrás de naturaleza ideológica. Y otro elemento, hay una organización, no son hechos aislados. En resumen, hay elementos que permiten establecer de manera categórica que en aquí en La Araucanía hay terrorismo.

– ¿Conflicto y pobreza siguen unidos?

– Yo creo que en la medida que exista el conflicto no se podrán generar más y mejores oportunidades para las comunidades mapuches, y por lo tanto la pobreza pasa a ser una consecuencia del conflicto. Y eso es muy preocupante, pues lo que se resiente en último término en este círculo vicioso es que la identidad mapuche se corroe, pues tiene menos posibilidades para surgir y para integrarse a la sociedad. La solución al conflicto mapuche no va a venir de aumentar el presupuesto de la Nación en materia de política de entrega de tierras, porque ese enfoque ha demostrado
ser un fracaso. Si tu miras y analizas a través del tiempo, a medida que ha aumentado el presupuesto de entrega de tierras, el conflicto ha aumentado también. Es una política pública que tiene incentivos perversos, que genera una suerte de derecho expectaticio, pues no es una demanda acotada de cantidad de tierras, y cada día van surgiendo más comunidades buscando el beneficio.

– Si tuviera que definir en términos simples las soluciones al conflicto de La Araucanía, ¿cuál serían estas vías?

– Yo creo que hay que poner mucho esfuerzo en el tema del control de la violencia, habrá que buscar mecanismos para perfeccionar la Ley Antiterrorista y para su aplicación, a fin de poner un margen de contención a los episodios de violencia, porque la situación actual ya no resiste más. Y por otro lado hay que avanzar en integración cultural y en políticas públicas que generen capacidades para las comunidades indígenas.

– ¿Tiene confianza de que se puedan realizar estos cambios?

– Sí, de partida hay voluntad política, hemos llegado un punto de tal gravedad que se ha generado una consciencia transversal al arco político en términos de que hay que hacerse cargo de este tema, que es una política de Estado.

Grupos radicales y autodeterminación

Ramírez señala que la reivindicación de tierras “es un medio orientado a un fin, y lo que buscan los grupos más radicales es la autodeterminación, la marginación de la autoridad estatal en un territorio determinado. Lo del censo captura aquello, cuando uno escucha las vocerías donde señalan que no quieren que el Estado los registre porque tiene una relación distinta, señalando que no reconocen la autoridad del Estado dentro de su territorio. Eso es muy grave en términos de la presencia y vitalidad del Estado de Derecho en una región, y que tiene muchas consecuencias, por ejemplo los bajos niveles de inversión extranjera”.