15 de Mayo de 2017

Columna de Hernán Felipe Errázuriz en El Mercurio: “Ayudar a los venezolanos”

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Decenas de miles de venezolanos buscan asilo alrededor del mundo. En España y en Estados Unidos son la primera nacionalidad acogida oficialmente, más que los sirios. En una proporción significativa son profesionales y técnicos los migrantes. Para sus permisos de trabajo, Perú les ha dado un trato preferente a 5 mil. Chile debería sumarse y darles facilidades especiales.

Por más de una década, sucesivos gobiernos chilenos le hicieron el juego al chavismo. Primero fuimos indiferentes. Luego, apoyamos mediaciones internacionales que le permitieron ganar tiempo y consolidarse. Últimamente, con la objeción de los comunistas chilenos y de otros dirigentes de la Nueva Mayoría gobernante, junto al nuevo secretario de la OEA y a las democracias sudamericanas -salvo Evo Morales y Rafael Correa- correctamente reclamamos elecciones, la liberación de los presos políticos, la autonomía del Poder Legislativo y por otros gravísimos abusos del gobierno de Venezuela. Con todo, la Presidenta Bachelet, a diferencia de los presidentes Macri, Temer, Santos y Kuczynski, se ha negado a recibir a las cónyuges de Leopoldo López y de Henrique Capriles, los perseguidos líderes opositores. Deberíamos haber rectificado muchos años atrás.

Maduro no permite el ingreso de ayuda internacional humanitaria. Prefiere que el pueblo dependa de su régimen para controlar el desabastecimiento. Para someter a la población y fiscalizar las panaderías y las farmacias dispone de un Ejército con más de dos mil generales, según The Economist. El año pasado los aumentó en 195.

Con movilizar a ese desproporcionado Ejército y enrolar a otros centenares de miles de paramilitares no logrará alimentar a la población y superar la profunda crisis económica. Además de la represión, Venezuela sufre de la más alta inflación del mundo, según el Banco Mundial: se la estima entre 350% y 2.200% anual. Este año la economía volverá a caer, para experimentar una de las mayores contracciones económicas de país alguno, desde la Segunda Guerra Mundial, según el FMI. Las reservas internacionales y la inversión extranjera están prácticamente agotadas. Algo se refleja en el comercio con Chile, antes superior a los mil millones de dólares anuales, actualmente reducido a la décima parte. Nada de aquello lo registra Maduro: anunció a comienzos de año que ahora se iniciaría la etapa post petrolera de Venezuela, con un crecimiento económico sostenido. La realidad es la de una crisis humanitaria.

Por haber ignorado sus sufrimientos, tenemos una deuda con los venezolanos. Una forma de honrarla es acogerlos con facilidades especiales como lo están haciendo otros países. Así respaldaríamos a nuestra política exterior con la solidaridad hacia los venezolanos, que beneficiaría a los chilenos y a nuestra imagen internacional.

Columna de Hernán Felipe Errázuriz, Consejero de LyD, publicada en El Mercurio.-