20 de marzo de 2017

Columna de Hernán Felipe Errázuriz en El Mercurio: “Relaciones viciosas y virtuosas”

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La corrupción por las empresas brasileras mediante financiamientos a campañas políticas de izquierda en el extranjero no fueron actos aislados ni espontáneos. Fue una política deliberada, de viciosa colaboración público privada. El más importante asesor internacional de Lula y de la Cancillería brasilera hasta el final de Dilma, Marco Aurelio García,  dirigente del Partido de los Trabajadores (PT), sostenía que la política exterior debía obedecer al partido gobernante. En este caso, la auto perpetuación en el poder del PT y la expansión internacional de su influencia, financiando campañas políticas afines en el extranjero, asociado con empresas transnacionales brasileras. García es muy cercano a varios políticos chilenos de América  Latina.

Está reconocido en Colombia que así fue. En Perú, Ecuador, Argentina, en Centro América y en varios otros países,  hay sólidas evidencias de millonarios pagos políticos por empresas brasileras actuando de consuno con el PT y en conocimiento de la Cancillería de Brasil. Humala, Toledo, Santos, Kirchner, Morales están mencionados. Perú ha reclamado a Brasil diplomáticamente por estas intromisiones.

En nuestro caso se investiga las contribuciones de OAS a las campañas de Marco Enríquez Ominami y de la Presidenta Michelle Bachelet.

El sector privado puede realizar importantes aportes a las relaciones, progreso y en la imagen internacional de los países. El supertanker contribuyó a una emergencia nacional y nada tenía que ver con en las relaciones oficiales. Los nexos entre las universidades chilenas y extranjeras para el intercambio del conocimiento, los de las empresas locales  con las internacionales para el acceso a tecnologías avanzadas y para aumentar el empleo, las producciones, el financiamiento, los seguros y las demás  ofertas de bienes y servicios  también están fuera de las esferas gubernamentales.

Importante es la colaboración público privada para abrir mercados y defenderse de las amenazas proteccionistas y de las expoliaciones a que pueden estar sometidas las inversiones nacionales en el exterior. Estas son relaciones sanas y virtuosas, lo opuesto a lo sucedido con Brasil.

Con la llegada de Trump serán más importantes que nunca las relaciones internacionales del sector privado para la defensa del interés nacional ante medidas proteccionistas. Los vínculos de las empresas nacionales con los importadores y consumidores norteamericanos y, por su intermedio, con  legisladores y autoridades de Estados Unidos han probado ser muy efectivas ante intentos gubernamentales de dificultar las exportaciones chilenas. En trabajos conjuntos se disuadieron amenazas a las exportaciones de cobre, frutas y salmones.

En el nuevo cuadro latinoamericano, de reemplazo de gobiernos populistas por de centro derecha, la colaboración público privado deberá incrementarse. La Cancillería  y los candidatos presidenciales deben contemplar esta realidad en sus planes.

 

Columna de Hernán Felipe Errázuriz, Consejero de LyD, publicada en El Mercurio.-