8 de febrero de 2017

Posibilidad de jornada laboral de 4 días no es un modelo de reducción de horas de trabajo, sólo las concentra

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Durante el último tiempo el Gobierno instaló la posibilidad de que la jornada ordinaria de trabajo se reduzca de 5 a 4 días semanales. Muchos trabajadores han salido aplaudiendo dicha medida y otros lo asumen como un cambio radical en nuestra legislación laboral.

“Lo cierto es que no se trata de una medida del Ministerio del Trabajo o un cambio legislativo revolucionario en materia de jornada, sino más bien se trata de una nueva alternativa que la reforma laboral que entra en vigencia el próximo 1 de abril ofrece a las partes”, explica Sergio Morales, investigador del Programa Legislativo de Libertad y Desarrollo.

En materia de negociación colectiva, la reforma laboral, de manera bastante limitada, permite a empleadores y trabajadores celebrar pactos de adaptabilidad de las condiciones de trabajo tanto dentro como fuera de un proceso de negociación colectiva. Dentro de estos pactos existe la posibilidad que en empresas en que exista una afiliación sindical igual o superior al 30% del total de trabajadores, empleadores y trabajadores acuerden dividir la jornada de trabajo bajo la modalidad de 4 días de trabajo y 3 días de descanso.

Efectivamente, con esta nueva ley se abre esta posibilidad que antes dependía exclusivamente de una autorización de la Dirección del Trabajo de jornadas especiales que sólo podían tener lugar para ciertos tipos de empresas.

Esta alternativa no opera de manera automática, sino que debe ser convenida de común acuerdo entre empleador y trabajadores“, señala Morales. Viene a ser una nueva materia de negociación que permite generar mayores espacios para alcanzar mayor adaptabilidad en el mercado del trabajo y así permitir que más personas puedan acceder a un empleo, dependiendo de la realidad y los requerimiento de cada empresa.

Frente a esta alternativa de reducir los días trabajados, es preciso también dejar en claro que en caso alguno esta figura implica per sé una rebaja de la jornada de trabajo, toda vez que se mantiene que el límite de ella es de 45 horas a la semana, sin perjuicio que las partes negocien jornadas menores o modalidades de part time. “De este modo, esta modalidad de pacto de adaptabilidad más que ser un modelo de reducción de jornada pretende la concentración de ésta en un menor número de días, manteniendo el límite de horas para jornada full time, pero con un máximo de 12 horas diarias”, dice el abogado. Así, las únicas alternativas reales de distribución de jornada serían: repartir la jornada en 4 días de 11 horas y 15 minutos o en tres días de 12 horas y uno de 9 horas.

La instalación de la figura de los pactos de adaptabilidad en nuestra legislación, sin duda, es un gran paso para avanzar a modelos más flexibles de trabajo que permita alcanzar mejores índices de productividad y rendimiento, mejorar el clima al interior de las empresas y propender a la inclusión de personas marginadas del mercado laboral. “Sin embargo, nuevamente nos quedamos al debe en la materias, pues bajo esta misma lógica el Ejecutivo debió haber mantenido pactos sobre días continuos de trabajo en ciertas faenas y los pactos sobre horas extraordinarias”, dice Morales. Aún hay mucho por hacer.