10 de febrero de 2017

Hoy se cumplen 10 años desde la puesta en marcha del Transantiago

Hoy 10 de febrero se cumplen 10 años del inicio de Transantiago. Sus impulsores prometían un sistema más eficiente, que no iba a requerir recursos fiscales y que reduciría la congestión. Pero la realidad fue muy distinta, especialmente durante la traumática puesta en marcha. Esta dejó a Santiago sin transporte público por varios días, mientras que la normalización del sistema fue gradual y ha significado un gran costo fiscal.

Durante los últimos años el sistema se ha ido deteriorando, y esto no sólo se refleja en el deterioro de los buses. Desde que partió el sistema, los costos de los operadores de buses de Transantiago se han prácticamente duplicado, mientras que los subsidios a Transantiago han aumentado periódicamente en forma significativa.

Durante los últimos 7 años los buses de Transantiago han perdido un 27% de pasajeros y la tendencia se mantiene, perdiendo cerca de 4,5% durante 2015. Mientras que la evasión en los buses de Transantiago pasó de un 15% en 2008 a cerca de un 30% en la actualidad. En la reciente encuesta del Observatorio del Transporte Público de LyD, Transantiago obtuvo nota roja, consistente con la pérdida persistente de pasajeros.

“Transantiago es otro fracaso de la planificación central en el mundo. La autoridad pretende controlar cada aspecto del funcionamiento del sistema, mejor de lo que se podría hacer en forma descentralizada, sin tomar en cuenta los incentivos y preferencias de usuario y operadores”, señala Rodrigo Troncoso, Director del Centro de Datos de Libertad y Desarrollo.

El nuevo proceso de licitación que se inicia este año podría representar una oportunidad para impulsar un cambio de tendencia, dejando de lado varios de los paradigmas y prejuicios ideológicos que son el origen del fracaso de Transantiago. Sin embargo, no hay innovaciones significativas que nos permitan prever un cambio en las negativas tendencias. “De hecho, la autoridad no tiene metas en cuanto a problemas relevantes de Transantiago como el aumento de los costos de operación de los buses, la pérdida de pasajeros y la alta evasión”, explica Troncoso.

Hace falta una visión de largo plazo, que contemple la sustentabilidad del sistema, tanto desde un punto de vista financiero como en lo que se refiere a la calidad de servicio que esperan los usuarios. Especialmente en un contexto donde aumentan los ingresos de los habitantes y con estos la preferencia por mejores alternativas de transporte. “Con todos los recursos fiscales que se han gastado en subsidiar los costos operativos de los buses, se habría podido financiar buena partes de las inversiones propuestas en el Plan Maestro de Santiago 2025”, dice el economista.

Aspectos centrales que debieran ser una condición para que el nuevo proceso de licitación realmente mejore los indicadores de la industria, pasan necesariamente por modificar rigideces y reducir las fuertes barreras de entrada existentes para que nuevas licitaciones sean realmente competitivas.