17 de octubre de 2016

Día internacional para la erradicación de la pobreza: el desafío es promover el empleo en hogares más vulnerables

Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

El día de la erradicación de la pobreza nos invita a recordar cuál es el principal desafío de la política social: entregar herramientas para superar de forma definitiva la pobreza. Según la última Encuesta CASEN, unas 2.046.404 personas aún viven en pobreza. Esta definición entiende como pobre a las personas cuyos ingresos no son capaces de satisfacer cierta canasta básica de alimentos, vestimenta y alojamiento, entre otros. Utilizando la misma metodología, la tasa de pobreza habría presentado una evolución positiva, de 29,1% a 11,7% entre 2006 y 2015.

Es por ello que uno de los mayores desafíos que presenta la política social es promover el empleo de las personas vulnerables en edad de trabajar, para que de esta forma puedan generar ingresos de manera autónoma, sostenida y digna.

Con respecto a esto, cabe recordar que el promedio de personas ocupadas por hogar en extrema pobreza sería 0,71, en pobreza no extrema 0,89 y en un hogar que no se encuentra en situación de pobreza  esta cifra casi se duplicaría, un 1,4 para el 2015. Es decir, en un hogar en pobreza que en promedio tiene 3 personas menos de 1 trabajaría.

Luego, si este mismo análisis se realiza por decil de ingreso su evolución es muy preocupante. Si el 2006 había 0,8 integrantes ocupados en promedio en un hogar perteneciente al 10% más pobre, en el 2015 esta cifra se reduce a 0,59. La disminución del número de ocupados entre 2006 y 2015 ocurre en toda la población (Cuadro N°1).

Adicionalmente, un hogar perteneciente al 10% más rico en promedio hay 3 veces más ocupados que uno perteneciente al 10% más pobreza, 1,59 y 0,59 respectivamente para el 2015.

pobreza

Tal como presentan los datos, el desafío sigue siendo el aumentar el empleo en los hogares más vulnerables. Para que de esta forma, no sólo se logre satisfacer sus necesidades básicas, sino que salgan adelante de manera digna y sostenida en el tiempo. Para no depender de por vida de las transferencias del Estado.