6 de octubre de 2016

Columna de Luis Larraín en T13.cl: “Jugando con los niños”

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Luis Larrain LLLa Presidenta Bachelet anunció ayer algunas medidas en relación a la protección de los niños del SENAME. Aumenta su presupuesto en un 1% el 2016, todo para centros directamente administrados por SENAME, nada para las instituciones colaboradoras, y enviará un proyecto de ley que crea el Servicio de la Niñez, entre los principales anuncios. Esto ocurre a partir del impacto creado por el informe acerca de los niños que han fallecido en el sistema desde el año 2005.

Pero la infancia no estaba entre las prioridades de este gobierno, pese a que según lo viene diciendo la CASEN hace tiempo, los menores son el grupo etáreo con mayor prevalencia de pobreza. Es decir el porcentaje de pobres entre los niños es más alto que entre los jóvenes, los  adultos y los ancianos. En la asignación de la gran cantidad de recursos adicionales con que cuenta el Estado después de la reforma tributaria, no obstante, los niños han llevado la peor parte.

Tan poca prioridad se ha dado a este tema, que la creación de un Servicio que se dedique especialmente a la protección de niños vulnerables está establecida en un proyecto de ley, que ingresó en el gobierno anterior y lleva más de treinta meses sin avanzar porque el Ejecutivo no le asigna la urgencia necesaria. En lugar de ello el gobierno ingresó un proyecto de Garantías de Derechos de la Niñez creado por una Comisión que se dedica al deporte favorito del progresismo que es enunciar derechos que después no se cumplen porque no se diseñan los mecanismos ni se destinan los recursos para que ello ocurra.

Y lo que es peor, la tasa de mortalidad de los niños del SENAME, según nos hemos enterado recién, es casi 60% superior a la del promedio de los niños chilenos. Como sistema de protección, claramente no funciona.

Durante estos días vamos a escuchar muchas explicaciones y propuestas, sobre cómo mejorar el sistema de protección de menores, muchas de ellas acompañadas de vestiduras rasgadas y palabras de horror; pero difícilmente ellas apuntarán al problema de fondo: la captura del Estado.

El SENAME, así como la mayoría de las reparticiones públicas, tiene en la teoría  nobles objetivos que están dirigidos a mejorar la situación de la población más vulnerable de nuestro país. Sin embargo, en la práctica, el SENAME, al igual que la mayoría de los servicios de la administración del Estado, es un botín de cargos públicos, que en el cuoteo de la Nueva Mayoría le corresponde a la Democracia Cristiana. Se llenan entonces estos servicios de operadores políticos o parientes o amigos, carentes de competencias para realizar su labor y sin controles de gestión que evalúen su rendimiento. Pese a ello, el personal que allí trabaja tiene remuneraciones mejores que las de la mayoría de los chilenos. Los trabajadores del sector público tienen hoy en promedio remuneraciones que son 40% superiores a las del sector privado. Recientemente en la quinta región se ha solicitado la renuncia del Director Regional por presión de los funcionarios, y algunos dirigentes de ese movimiento están sumariados por maltrato a menores. De hecho, una de las razones por las que el proyecto de ley que separaba el SENAME en dos servicios, uno dependiente del Ministerio de Justicia para el tratamiento de los menores con historial delictual y otro dependiente del MDS para atender los niños vulnerados , es que los funcionarios de SENAME se oponen a él.

Los niños del SENAME no son la prioridad de la política, los funcionarios del SENAME sí.

Y la verdad es que por muchas vestiduras que se rasguen, la situación de esos niños no mejorará realmente mientras no haya liderazgos políticos capaces  de enfrentarse a los grupos de presión que ponen la música al son de la cual baila la Nueva Mayoría: los estudiantes universitarios y los funcionarios públicos.

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, en T13,cl.-