5 de mayo de 2016

Columna de Luis Larraín en El Líbero: “Gulliver en el país de los enanos”

Luis Larraín Arroyo 2015De los recuerdos gratos de mi infancia son las lecturas ilustradas, que me dejaron valiosas enseñanzas e imágenes que hasta el día de hoy son imborrables. Recuerdo perfectamente la figura gigantesca de Gulliver recostado sobre el césped y en torno a él, cientos de enanos que afanosamente tratan de trepar por su cuerpo, sus botas y sus rubios cabellos  utilizando minúsculas escaleras, blandiendo martillos, combos y otras herramientas a manera de improvisadas armas y lanzando cuerdas intentando enlazarlo y reducirlo.

Esta imagen me ha vuelto a la memoria al enterarme de las reacciones de algunos a una entrevista realizada a Hernán Büchi por la Revista Capital.

Hernán Büchi es un gigante en la historia reciente de nuestro país. Es el hombre que con su gestión como Ministro de Hacienda sacó al país de una compleja crisis económica que llevó a caídas del PIB de 14% en un año, a la quiebra de los principales grupos económicos del país y la intervención de buena parte del sistema financiero.

Desde allí, desde el fondo del pozo, Büchi puso en práctica un programa de recuperación económica destinado a recomponer el ahorro y la inversión, aumentar el empleo y el crecimiento del Producto. Lo logró con creces, sentando definitivamente las bases de la transformación  que llevaría a Chile a ser uno de los casos más exitosos de la economía mundial en los últimos veinticinco años.

Tan destacada fue la labor de Hernán, que siendo él candidato presidencial de la centroderecha el año 1989, los tres Ministros de Hacienda que lo sucedieron: Alejandro Foxley, Eduardo Aninat y Nicolás Eyzaguirre,  todos ellos adversarios políticos, han reconocido en distintas oportunidades el aporte que hizo al país.

Pero bastó que Büchi dijera en esa entrevista que estaba trasladando su residencia fuera de Chile, dando algunas razones para ello, como la incerteza jurídica que a su juicio se vive en nuestro país, para que distintos personeros saltaran a criticarlo duramente.

Algunos se declaran liberales y no tienen pudor alguno en criticar una decisión acerca del lugar donde se ha de vivir, como si no hubiera en esa decisión elementos personalísimos y que atañen al ámbito familiar.

¿Por qué dio entonces Hernán Büchi una entrevista donde se deslizan razones de carácter político?

Simplemente porque el medio periodístico se enteró de su decisión de cambiar residencia y decidió publicar la información. Luego, realizó las preguntas que dieron origen a las declaraciones de Büchi. Él no quiso hacer un caso público de su decisión, de hecho está implementándola hace ya un año, pero la inquietud periodística terminó por transformarla en un hecho público.

¿Qué es lo que ha provocado escándalo de sus declaraciones y desatado los ataques contra su persona?

Que dijera que en Chile hay hoy incerteza jurídica y un clima hostil al emprendimiento.

Esa simple opinión alistó a un ejército de francotiradores que desde sus pequeñas trincheras atacan a Büchi. Columnistas, escribidores y amanuenses, periodistas, humoristas, pseudo intelectuales, embajadores y embajadorcitos, políticos de la izquierda y personajes variopintos que no tienen muchas credenciales de servicio al país se permiten juzgar a Büchi y poner en duda hasta la moralidad de sus razones. Todo porque tuvo el coraje de decir lo que muchos piensan y callan.

Porque hoy día efectivamente hay incerteza jurídica cuando instituciones del Estado cambian, sin mediar una modificación legal, su criterio para tratar a los ciudadanos llegando a afectar no sólo su patrimonio sino también su libertad personal.

Porque además hay un clima horrible para la inversión. Los principales empresarios chilenos invierten cada día más en el exterior y alguno, sin que nadie se lo preguntara, ha afirmado que no se va del país.

Porque se provoca, al margen de nuestra institucionalidad, una discusión pública sobre una Nueva Constitución para nuestro país.

Un grupo de chilenos, la Nueva Mayoría, está intentando cambiar radicalmente  la sociedad chilena usando medios legítimos y también ilegítimos, afectando las libertades y el patrimonio de otro grupo de chilenos, creando así un clima de hostilidad y fricción que puede terminar con que la riqueza que pretenden repartir sea cada día menor.

No advertir al país de esta situación debiera tener más reproche que hacerlo.