18 de mayo de 2016

Deterioro de la situación laboral

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Francisco KlappFrancisco Klapp, Investigador del Programa Económico de Libertad y Desarrollo, hace un balance sobre las últimas cifras sobre Desempleo en el Gran Santiago y a nivel nacional, dadas a conocer por el Centro de Microdatos de la U. de Chile y el INE respectivamente. Éstas han llevado a que la autoridades finalmente muestren mayor preocupación por un fenómeno que viene desarrollándose de manera menos visible desde hace ya un buen tiempo: el marcado deterioro de la situación de empleo. 

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El mencionado deterioro viene ocurriendo desde que el crecimiento del producto comenzara a frenarse, y si bien la tasa de desempleo -tanto en Santiago como a nivel nacional- se había mostrado sorprendentemente estable, de la mano de una importante expansión del empleo público en un comienzo, del empleo por cuenta propia posteriormente y finalmente de la construcción (por el fenómeno transitorio del alza del IVA), otros indicadores de la “salud” del mercado laboral, claramente evidenciaban la real situación y hoy se suman al preocupante diagnóstico, que como veremos, ya se refleja en la prosperidad de los hogares.

Uno de estos indicadores que ya delataban la desmejorada situación –y que continúa haciéndolo- es el número promedio de horas trabajadas, el cual es medido tanto por el INE como por la Universidad de Chile, y que naturalmente se ajusta con mayor velocidad al menor dinamismo del producto que el número de personas empleadas.

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Otro de estos indicadores son las remuneraciones y/o ingresos de los trabajadores, los cuales como es esperable crecen en términos reales – es decir, por sobre la inflación- de manera más acelerada en periodos de bonanza económica pero incluso eventualmente se contraen en periodos de menor dinamismo. Nuevamente tanto la U. de Chile como el INE publican estimaciones, con diferentes metodologías y periodicidades, de las remuneraciones y/o ingresos, los cuales ilustran con fuerza como la desaceleración económica ha impactado el bienestar de las familias.

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La encuesta de la U. de Chile a diferencia del INE (que considera solo asalariados) permite conocer las diferencias entre el comportamiento del  ingreso del trabajo de los asalariados y aquellos que se desempeñan por cuenta propia, algo sin duda valioso en un contexto en que parte importante de la creación de empleo provienen de esta fuente, cuya heterogénea composición incluye tanto profesionales e independientes como trabajo informal ejercido en la vía pública.

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Si bien se trata de series con alta volatilidad, la tendencia a la baja del ingreso de los asalariados es bastante clara, con decrecimiento en los ingresos reales, tanto en 2014 como fines de 2015 y comienzos de 2016. En el caso de los trabajadores por cuenta propia, serie aún más volátil, no se observaría una tendencia demasiado clara, pero las caídas de 2015 y 2016 son sin duda alarmantes. Más aún, y como se menciono con anterioridad, el crecimiento del empleo por cuenta propia ha compensado parte del menor dinamismo asalariado, lo que podría implicar que un número importante de trabajadores que pierde su empleo busca oportunidades –muchas veces de menor calidad y remuneración- en el autoempleo. Este es un factor que debe tomarse en cuenta a la hora de mirar la evolución tanto del empleo por cuenta propia como el asalariado, especialmente cuando se considera que los niveles promedio de remuneraciones y la formalidad son distintos: en marzo de 2016 el ingreso promedio proveniente del trabajo de un asalariado era de $ 598.000 pesos mensuales, mientras el de un trabajador por cuenta propia era de  $533.000.

Naturalmente este menor número de horas trabajadas, menor crecimiento de las remuneraciones y menor creación de empleo asalariado se ha traducido en un menor dinamismo del ingreso per cápita de los hogares  y de su poder adquisitivo. El último dato disponible revela una caída de más del 5% en el ingreso per cápita de las familias del Gran Santiago, el cual venía creciendo de manera relativamente estable luego de la Crisis Subprime.

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