18 de Febrero de 2016

PRIMERAS CIFRAS DE LA GRATUIDAD

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_DSC3003A menos de un mes del comienzo de las clases, es útil revisar las primeras cifras que ha arrojado el proceso de selección para la gratuidad universitaria 2016, y compararlas con la entrega de becas del año 2015.

A la fecha, del orden de 120 mil estudiantes han sido seleccionados para beneficiarse con la gratuidad, y de ellos, 40 mil corresponden a alumnos de primer año. En las universidades del Consejo de Rectores (CRUCh) -que corresponden a 25 de las 30 instituciones participantes de la gratuidad- se contaron hace unas semanas 24 mil alumnos de primer año seleccionados para la gratuidad, y tras la nueva cifra de beneficiarios informada por la Subsecretaria la semana pasada, estimamos que se podría llegar a alrededor de 30 mil.

El año 2015, en tanto, a partir de la información disponible podemos tomar a las universidades del CRUCh, y revisar cuántos alumnos se beneficiaron en ese período de alguna beca de arancel. En total, 133 mil alumnos recibieron alguna de las becas de arancel que son incompatibles entre sí; y de éstos, aproximadamente 30 mil eran estudiantes de primer año provenientes de los 5 primeros deciles.

Así, tenemos que el número de alumnos de primer año beneficiados con gratuidad en universidades del CRUCh el año 2016 será muy similar a los 30 mil alumnos de primer año que el 2015 se beneficiaron con una beca de arancel que le cubrió en promedio el 80% del arancel real de su carrera. Esto significa que la gratuidad estaría siendo, ante todo, una sustitución de recursos privados por recursos públicos, pero que aparentemente no habría contribuido en realidad con un incremento en el acceso de jóvenes de bajos recursos a este grupo de universidades.

Es posible que el incremento del gasto público que significará la gratuidad termine por favorecer a quienes de todas formas iban a ingresar a la universidad, y con ello obtener importantes ganancias para su futuro. En cambio, se seguirá postergando a los alumnos que ni siquiera logran llegar a la educación superior, algunos de los cuales no lograrán finalizar su enseñanza media siquiera, o bien lo harán en establecimientos escolares de baja calidad.

Columna de María Paz Arzola, Investigadora del Programa Social de Libertad y Desarrollo, publicada en Pulso.-