6 de septiembre de 2015

Cantando victoria antes de tiempo

María Paz ArzolaEl Ministerio de Educación (MINEDUC) informó esta semana sobre 739 establecimientos educacionales que el próximo año dejarán de cobrar un copago a las familias producto de la entrada en vigencia de la Ley N° 20.845 que lo prohíbe gradualmente. A raíz de esta noticia, en el oficialismo salieron a celebrar que la “amenaza” sobre el impacto negativo que tendría esta reforma en el sistema escolar no sería tal.

Lo cierto es que todavía es muy temprano para cantar victoria, pues la única parte de la ley que entra en vigencia en 2016 es el aumento de recursos para suplir gradualmente el financiamiento compartido. Y éstos sólo vendrán a sustituir dineros ya existentes en el caso de estos 739 establecimientos, que ni siquiera percibirán un incremento real que les permita aumentar su gasto. Más aún, la obligación de destinar todos sus recursos a lo que dicte una lista de fines educativos también parte el año 2016; si bien falta que se dicte el reglamento que detallará dicho listado, este es uno de los aspectos que con el paso del tiempo irá estancando al sistema escolar a los tiempos modernizadores del Estado.

Tal como señalamos en su momento, las consecuencias de esta reforma recién se verán en el mediano y largo plazo, después que los cambios más complejos de esta ley vayan haciéndose obligatorios, y los directores y sostenedores deban adaptarse a la mayor burocracia, que sin duda les significará un esfuerzo que los distraerá de sus labores relacionadas con el mejoramiento educativo.

Esto ocurrirá de forma muy paulatina. La exigencia de que el sostenedor educacional sea una persona jurídica sin fines de lucro recién comenzará a regir desde diciembre de 2017, y la de ser dueño del inmueble se materializará el año 2019 o a fines de 2020 (dependiendo de si el sostenedor es ya una persona jurídica sin fines de lucro o si deberá transformarse). En tanto, el nuevo sistema centralizado de admisión se iniciará primero en una región del país; pero la fecha exacta depende de un decreto que aún no ha sido dictado.

Como vemos, todavía hay demasiada incertidumbre para salir a celebrar.

 

Columna de María Paz Arzola, investigadora del Programa Social de LyD, publicada en Pulso.-