14 de febrero de 2015

Rodrigo Pérez Mackenna: “EL SISTEMA DE CAPITALIZACIÓN INDIVIDUAL ENTREGA PENSIONES TRES VECES MÁS ALTAS QUE EL ANTIGUO SISTEMA DE REPARTO”

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El presidente de la Asociación de AFP hace frente a las críticas que se le hacen a la industria, asegurando que se encuentran disponibles para hacer perfecciones y corregir los grandes problemas: las lagunas previsionales, la evasión y el poco conocimiento que se tiene del sistema.

Rodrigo Perez Mackenna 6 

¿Qué rol ha jugado el sistema de AFP respecto del nivel de pensiones que reciben hoy los chilenos? ¿Cómo se compara con el sistema de reparto?

Nuestro sistema de capitalización individual ha sido fundamental no sólo en posibilitar el pago de mejores pensiones, que es lo esencial, ha sido un aporte importante al crecimiento económico, el ahorro, la inversión, el empleo entre otros muchos beneficios indirectos. Ha contribuido decisivamente a nuestra disciplina fiscal, abriendo espacio a inversión social en otros temas como salud, educación, vivienda, etc.

En términos estrictamente comparables, corrigiendo por el nivel de aportes, el nivel de pensiones que entrega el nuevo sistema es tres veces el que entregaba el antiguo sistema de reparto.

Rodrigo Pérez explica que hoy hay un millón de personas pensionadas en el nuevo sistema y 700 mil en el antiguo sistema y hace hincapié en que antes, el sistema de reparto imponía un mínimo de cotizaciones para acceder a una pensión, haciendo que un 50% de los trabajadores no pudieran acceder a ella por no cumplirlos, perdiendo sus recursos aportados. Es, por lo tanto, un sistema más justo  que el antiguo.

¿Son nuestras pensiones bajas cuando las comparamos con la realidad internacional?

Hace poco tiempo atrás, el economista Ricardo Paredes hizo un estudio que tomó toda la población que jubiló el primer trimestre de 2012 y pudo concluir que las tasas de reemplazo  – pensión con respecto al sueldo promedio de los últimos 10 años- llegaba al 87% para el caso de los hombres y 57% para las mujeres. En realidad, a nivel internacional, las cifras son en algunos casos similares o más bajas. La OIT recomienda tasas superiores al 40%, en Estados Unidos, el Social Security tiene una tasa de reemplazo promedio del 40%, o sea, se comparan bien a nivel internacional.

Sin embargo, Pérez  Mackenna reconoce que hay algunos segmentos de la población que han sido perjudicados -dañados previsionales- principalmente gente del sector público a los cuales se les cotizó por un 50% de su sueldo. “Una de las propuestas que hicimos como asociación a la Comisión Bravo es que se corrijan estas injusticias, porque a quienes permanecieron en el antiguo sistema se les corrigió el problema”. Hay también grupos importantes que cotizan muy pocos años, pero que tienen expectativas de pensiones muy altas.

 

MAYORES EXPECTATIVAS DE VIDA Y LAGUNAS PREVISIONALES

Hoy en día hay 9,5 millones de afiliados al sistema de pensiones, pero sólo 5,5 millones cotizan. En el caso de las mujeres, actualmente cotizan el 10% de su sueldo por 15 años para financiar una pensión por 30 años y en el caso de los hombres, se cotiza por 24 años en promedio, para financiar una pensión por 20 años.

Considerando que el nivel de la pensión depende de lo ocurrido con las personas durante su vida laboral, ¿Qué modificaciones se podrían realizar en este ámbito para mejorar las pensiones?

Un tema clave es combatir la evasión y  la elusión que llegan a niveles demasiado altos, cercanos al 19%. También está el caso de la subdeclaración -cotización por el mínimo- que llega al 10% en el sector privado y a un 18% en el público. Hay una serie de propuestas hechas por la Asociación y por las AFP en forma individual, que van en la línea de reducir las lagunas, de aumentar el ahorro, fortalecer el pilar solidario y perfeccionar nuestro sistema de forma de entregar mejores pensiones. Por ejemplo, hemos propuesto poner incentivos para postergar voluntariamente la edad de jubilación. También hemos propuesto aumentar la tasa de cotización con cargo al empleador. En Chile, si uno compara los niveles de cotización con otros países de la OCDE estamos significativamente por debajo, se cotiza, incluyendo comisiones y seguros, un 12,3% del sueldo y en la OCDE en promedio es el 20%.

¿Y eso no afectaría el empleo?

Podría afectarlo, sin duda, pero creemos que se puede complementar con medidas como por ejemplo, el subsidio al empleo joven, donde hay un espacio para mejoras muy significativas y se usa poco. Se pueden buscar formas de complemento que no afecten la formalidad. A su vez, debiera avanzarse en la fiscalización, con medidas coercitivas para evitar la evasión, e incorporando a los dependientes y a los trabajadores a honorarios . Hay una parte importante que trabaja en el mundo independiente, informal y que, por lo tanto, no cotiza: en el caso de los hombres llega al 50% y en las mujeres, supera el 60%.

 

REFORMA ESTRUCTURAL AL SISTEMA

 ¿Considera usted que Michelle Bachelet debe apostar por hacer una nueva reforma previsional en su segundo mandato?

Ningún sector resiste cambios estructurales de magnitud importante en períodos tan cortos  de tiempo, por lo tanto, creemos que es importante ser prudentes, reconocer las fortalezas y cosas buenas del sistema pero también, abordar los desafíos que vienen y en ese sentido, las AFP´s están disponibles para hacer reformas que impliquen mejores pensiones, que es lo que a todos nos interesa.

¿Le parece viable en el corto y mediano plazo que Chile adopte nuevamente un esquema de reparto?

El sistema de capitalización individual paga mejores pensiones que el sistema de reparto. Es un hecho demostrable. Pero adicionalmente, los cambios demográficos en curso hacen que un sistema de reparto, sea la crónica de una muerte anunciada. La relación de trabajadores activos a pasivos va  a pasar de 6 a 1 en la actualidad a 2 a 1 en 40 años más. Lo que uno ve en el mundo es que los sistemas de reparto han terminado siendo desastrosos para los países que lo han implementado. Hoy por ejemplo, si uno calcula la deuda implícita que implica para Grecia pagar las pensiones que se comprometió, es 9 veces el PIB de ese país; en España es 2,5 veces y en EE.UU. la deuda del Social Security llega a US$ 17 trillones. Como esos compromisos no se pueden pagar, los países se ven obligados a aumentar las tasas de cotización, la edad de jubilación o disminuir los beneficios.

rodrigo perez foto¿Puede la AFP estatal hacer una contribución para enfrentar los desafíos previsionales actuales?

Las AFP no le temen a la competencia, de hecho, compiten entre ellas intensamente en rentabilidad, en calidad de servicio y por comisiones. Una AFP estatal no va a mejorar las pensiones que es lo que nos preocupa y tampoco va a aumentar la cobertura y la competencia. La falta de cotizaciones tampoco cambia por la AFP estatal. En resumen no resuelve ninguno de los desafíos que enfrentamos. Por otro lado, el proyecto como está no garantiza que se compita con las otras AFP en igualdad de condiciones, por lo que, si se persiste, hay que hacerle cambios para garantizar que la competencia sea justa.

¿Qué espera usted de las conclusiones de la Comisión Bravo?

La verdad es que pensamos que la reforma del 2008 fue una buena reforma, fortaleció el pilar solidario que va dirigido al 60% más vulnerable, y que no desincentiva las cotizaciones sino que las complementa con ingresos generales de la nación y no con un impuesto al trabajo; se introdujo mayor competitividad a la industria, se perfeccionaron las normas de inversión, etc. Siguiendo ese ejemplo anterior y, reconociendo que enfrentamos una serie de desafíos, y que en muchos casos  las pensiones  no cumplen con las expectativas de las personas, la industria ha sido propositiva  en este tema. Es una oportunidad para que se haga un buen trabajo. Creemos que la Comisión ha trabajado en forma seria, ha recibido una gran cantidad de propuestas y estamos esperanzados en que las propuestas sean de buen nivel y que no tomen caminos que pueden ser muy exitosos en el corto plazo, pero que puedan implicar un tremendo retroceso en el largo plazo.

Como industria, ¿hacen algún mea culpa?

Hay dos temas en  los cuales no sólo el sector sino a nivel global como sociedad no hemos abordado debidamente. El primero  es no haber invertido más en educación financiera y previsional. Desgraciadamente, la gente no conoce el sistema y por lo tanto, eso redunda que no se aprovecha con toda la fuerza que debiera. Si hubiera  mayor conciencia de su importancia, probablemente las lagunas serían menores, la gente no sabe cuánta plata tiene ni en qué AFP cotiza, o sea, no aprovecha el sistema como debiera.  El segundo, es que el Estado ha permitido niveles inaceptables de evasión y elusión, y asimetrías en incentivos para cotizar a los independientes.

 ¿Ha sido el Fondo de Educación Previsional un instrumento eficaz?

La verdad es que no ha sido una herramienta que haya tenido un impacto grande, sería bueno evaluarlo y ver si la relación costo – beneficio justifica que siga funcionando como está.

¿Cómo se puede educar más a la población?

Yo creo que hay que partir desde la edad escolar. Hemos propuesto al Gobierno formar una mesa público privada, que haya financiamiento de las AFP en este tema y que parta desde el colegio, continuar en la universidad y hacerla parte de la capacitación laboral.

Rodrigo Pérez enfatiza que actualmente hay tres mesas de trabajo con el Gobierno. A la de educación se suma otra que busca perfeccionar las estadísticas, ya que actualmente las cifras que se informan sobre pensión promedio no corresponden a la realidad, y una tercera mesa para hacer que el seguro de desempleo incluya a las cotizaciones, esto es,  que pague no sólo el sueldo sino también las cotizaciones.