8 de septiembre de 2014

ROSANNA COSTA: “EL CORAZÓN DEL SISTEMA ESTÁ CON RUIDO Y MIENTRAS ESO NO SE DESPEJE SEGUIRÁN ESTA INCERTIDUMBRE Y DESCONFIANZA”

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REPRODUCIMOS LA ENTREVISTA DE ROSANNA COSTA, SUBDIRECTORA DE LYD, EN PULSO.

Muy preocupada por el estado actual de la economía se declara Rosanna Costa, la ex directora de Presupuestos del gobierno anterior. Hoy, como subdirectora del Instituto Libertad y Desarrollo, hace un duro diagnóstico de las razones que están detrás de la profundización del enfriamiento de la actividad y del gasto. Para ella, no hay duda que las reformas y políticas que está impulsando la actual administración se encuentran en la base del deterioro adicional que evidencia el crecimiento y, por lo mismo, cree que la solución pasa por aclarar y moderar estas iniciativas, dando certidumbre al sector empresarial, más que por la acción del gasto público o las invitaciones a una alianza público-privada.

Del mismo modo, si bien critica la actuación del ministro de Hacienda, Alberto Arenas, considera que arreglar los problemas no pasa por su salida, sino porque recupere su credibilidad y actúe yendo más allá de su cartera para ordenar las expectativas.

¿Cuán profunda es la desaceleración que enfrenta hoy el país?

Es bien preocupante. La desaceleración de la inversión es muy violenta, sólo comparable con crisis como la de 2008-2009, y aquí no hay factores externos que ameriten ese comportamiento. La evolución de los socios comerciales no es muy distinta a la del año pasado. Las proyecciones del cobre están mejores que las que se hacían al principio de año, a partir de lo cual el crecimiento del PIB sólo ha ido cayendo. Los modelos no son capaces de predecir los resultados que estamos observando, y lo que más preocupa es que ahora la desaceleración empezamos a verla en el consumo.

Sin embargo, tanto la Presidenta Bachelet como el ministro de Hacienda argumentaron que el mejor Imacec de julio desecha las estimaciones pesimistas y los augurios de una crisis dramática. ¿Es tan así?

El Imacec registró su peor desempeño desde marzo de 2010, con una variación de apenas 0,9 %, luego que la cifra de junio fuera corregida y alcanzara un modesto 1,1%. Su velocidad fue 1%, algo mejor que junio. Estamos en un crecimiento medio de 2% para este año acumulado a julio. Definitivamente no da para celebrar mantener un crecimiento en torno a uno y bajo el promedio de lo acumulado en el año.

¿Comparte la corrección para el crecimiento de 2014 que hizo el BC y su proyección 2015? ¿Podemos crecer bajo 2% este año?

El mismo BC lo pone. Está dando un rango donde 2% es la media y varios analistas privados también están dando cifras por debajo de 2%.

El BC hace una proyección a partir de sus modelos, mismos modelos que no han sido capaces de ir explicando esta desaceleración que siempre va más allá de lo que se predecía. Por lo tanto comparto en parte esas proyecciones, pero con un sesgo a la baja, sobre todo para 2015.

En el acrecentamiento de esta desaceleración, ¿cuánto de responsabilidad le asigna a las reformas y políticas del gobierno?

Tienen mucha responsabilidad. Para la economía las expectativas es una variable muy importante. Tan crucial es, que los ministros de Hacienda y los presidentes del BC son muy cuidadosos en cuándo, cómo y qué dicen. Segundo, estamos prontos a aprobar una reforma tributaria que tiene un impacto muy significativo. Que recaude 3 puntos del PIB que se tienen que sacar del sector privado, que se tengan que rearticular todos los flujos dentro de la economía para traspasárselos al gobierno, eso tiene un costo real. Si bien se mostró un espacio para modificar el proyecto, el costo real hay que abordarlo y la ecuación debe volver a cerrar, y el sector privado tiene que buscar la fórmula para sacar 3 puntos del PIB con los que estaba trabajando para producir. Eso es rearticular el sistema productivo y no pasa en un día. Hay pérdida de riqueza y eso tiene efecto en el crecimiento del PIB.

En el sector privado se habla además de pérdida de confianza…

Efectivamente hay que sumarle que las confianzas se han roto y no porque haya mejor o peor relación con un ministro o con otro. Las confianzas se han roto porque si estás en el sector educacional no te atreves a invertir en el colegio, ya que todo está sobre la mesa; te vas al sector salud y no sabes lo que pasa, si sigue el 7%, si siguen las Isapres; en el agrícola-minero a los problemas ya conocidos de costos de energía, medioambientales y otros, ahora se le suma que no se sabe qué pasará con el agua. Así, vamos viendo sector por sector, y uno se encuentra con incertidumbres sustentadas en anuncios, no en problemas relacionales con las autoridades. Anuncios que siguen vigentes. Por ejemplo, un ministro dice que el derecho de propiedad está exacerbado en Chile. El corazón del sistema está con ruido y mientras eso no se despeje van a seguir esta incertidumbre y desconfianza. Mientras no digan ‘en el sector educación éste es el marco’, en salud lo mismo y así con lo demás. Pero hoy vemos que la ministra de Salud dice una cosa, la subsecretaria dice otra y lo peor, una comisión asesora que hace lo que quiere. Frente a eso, de verdad, ¿qué hace un privado que tiene que apostar con su capital en ese sector?

¿Tiene que ver con el cambio de sistema o modelo que plantea el gobierno?

Por supuesto que tiene que ver con eso. La pregunta es: el empresariado va a invertir sobre qué marco, y cuáles son los costos de los cambios que se busca impulsar. Esa incertidumbre es la que nuestros modelos no son capaces de capturar, porque están basados en el comportamiento normal de la inversión y del consumo. No está en nuestros modelos esta avalancha de anuncios y dudas sobre cómo sigue el marco en el cual ‘mi sector’ se va a desenvolver. Y al respecto lo que más me preocupa es que aparentemente se cree que como lo afectado son las expectativas, esto se puede solucionar con un par de conversaciones más y la verdad es que no, se necesita un shock para revertirlas. Hay que aclarar temas.

En ese sentido, ¿considera que el gobierno tiene conciencia de la magnitud del problema y un diagnóstico adecuado, o todavía está un poco en la nebulosa?

Creo que todavía están en una nebulosa en términos de que, primero, desvalorizaron el efecto de la reforma tributaria como tal, y luego desvalorizaron el impacto de las expectativas. Y ahora da la impresión que basta con unas señales de abuenamiento para revertir la situación, cuando en realidad lo que hay es una incertidumbre grande que requiere despejarse en términos de hacia dónde van sectores claves.

El camino que está intentando el gobierno es a través de la invitación a una alianza público-privada. ¿Es una solución suficiente?

Yo creo que no. A menos que exista síndrome de Estocolmo, tú no puedes sentarte a hacer una alianza público-privada y tener dos meses atrás una licitación cerrada de un hospital y ahora pararla y cambiarla. Es bien raro. El revertir las malas expectativas tiene que hacerse con hechos y no he visto nada concreto. Se mantienen todas las incertidumbres dando vuelta y además se está acelerando la agenda.

Pero buena parte de estos temas estaban en el programa de campaña y por lo tanto forman parte de las razones por las cuales la ciudadanía eligió a este gobierno.

La reforma tributaria estaba en el programa, pero no estaban sus detalles ni magnitud; la reforma educacional estaba en el programa, pero tampoco la forma y materias mediante las cuales se quiere llevar adelante; cambios a la Constitución pueden ser muchas cosas. Esa bajada está siendo, en el mensaje, desde el punto de vista del resultado económico, peor que en el programa y llena de dudas.

La otra vía por la que el gobierno busca actuar es la fiscal. ¿Cuánto le puede aportar al crecimiento?

Cuando el diagnóstico es otro y uno lo ataca por ese lado, nos podemos pasar los cuatro años aplicando paquetes y terminar jugando en contra de nuestra estabilidad financiera-fiscal. El peso del gasto fiscal en la economía es menor, de un 20%, y además todo lo que sabemos en economía sobre el efecto que pueda tener la política fiscal pasa porque sea creíble que el impacto entra y sale.

¿A qué apunta con eso?

Cuando se sube el gasto, tiene que ser creíble que después lo vas a bajar, porque sino la gente sabe que el gobierno generará déficit y en algún minuto te lo va a cobrar, y por lo tanto es cauta y no se logra la expansión deseada.

¿Lo que busca hacer el gobierno se puede entender como una política fiscal contracíclica?

A ver, al respecto yo quiero ser bien clara: aquí lo que tenemos no es una política fiscal contracíclica, sino que expansiva por cuatro años. Porque cuando se le suma al crecimiento de tendencia de la economía el financiamiento de la reforma tributaria, vamos a tener cuatro años el gasto fiscal creciendo muy por sobre el PIB de tendencia.

En ese sentido, ¿cuál es su mayor aprensión?

El cómo se va a resguardar que los recursos que se recauden de la reforma tributaria vayan a educación. Por ejemplo, que el próximo año no usemos el punto extra del PIB que entra por reforma tributaria en un paquete contracíciclo que después no se devuelve. Pero insisto además, el arreglo de lo que está pasando no pasa por medidas fiscales contracíclicas. El diagnóstico es lo que vimos en la primera parte de la entrevista, el que tiene que reactivarse es el sector privado, porque él es el que está paralizado.

¿Con todo, en cuánto cree que cerrará el déficit fiscal este año?

En términos estructurales a lo mejor es un poco más de 1% del PIB si no llegan a tiempo los recursos de la reforma tributaria y si se gasta todo lo contemplado. La duda es si se puede gastar bien esa cantidad de recursos. El mes de julio todavía tiene una ejecución bastante mala, con una caída de 12% en la inversión, entonces gastar bien en 4 meses es una interrogante y un desafío.

¿Pese al mandato de la Presidenta y a la presión que hay?

Es que yo quiero entender que ese mandato no es gastar en cualquier cosa. Para el próximo año, si creo que el déficit estructural irá a 0,75% del PIB, el espacio de crecimiento para el gasto fiscal es entre 6% y 7%.

¿Y cuánto prevé que se expandirá el PIB en 2015?

Estoy en el escenario más bajo del BC para 2015: 3% con sesgo a la baja.

¿Ese 3 % es asumiendo que el gobierno entiende el problema que enfrenta la economía y se ordena?

Y se ordena, porque esto va de a poco.

¿Y si no se ordena?

Creo que ese no es un escenario muy viable, porque el costo de no ordenarse es en empleo. Con tasas de crecimiento bajas vamos a tener problemas en el empleo y eso le pega a la gente. La economía no es que uno la pueda manejar por instrucciones. La gente toma decisiones en el día a día y cuando ya se afecta el mercado laboral, el tema es duro y doloroso.