29 de agosto de 2014

MARCHA AL “TRIÁNGULO TERRESTRE”

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A pesar de no existir controversia jurídica como la que planteó Perú en materia de límites, la resolución de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya tras seis años de litigio, supone el fin a la demanda peruana de definición de frontera marítima. Sin embargo, una frustrada marcha convocada por un grupo de nacionalistas peruanos ha reflotado el tema del llamado triángulo terrestre, al cual pretendían llegar este miércoles pasado.

Antes del diferendo marítimo, el tema del triángulo terrestre nunca estuvo en discusión, al ser el Tratado de 1929 claro al respeto. La discusión en la Corte se centró en cuál era el punto de partida de la frontera marítima entre ambos países.

En ese sentido, La Haya confirmó que la frontera marítima comienza en el paralelo del Hito 1 (como solicitaba Chile), con un paralelo hasta 80 millas y luego trazó una línea equidistante en dirección suroeste; confirmándose la tesis chilena y ratificándose con ello el dominio sobre el triángulo terrestre respectivo.

Nos referimos a un área de tierra de 3,7 ha., que se forma entre la distancia entre el primer hito  –el punto en la costa que según el Tratado de 1929 pone fin a la frontera terrestre e inicia la oceánica– y el Punto Concordia o 266, y entre la distancia entre el paralelo geográfico en la orilla al Hito N° 1.

“Es importante destacar que la Corte declinó referirse al triángulo exterior que superaba las 200 millas marítimas de Chile que fue solicitado por Perú, dejando en manos de los dos Estados, bajo el concepto de “buena vecindad”, la definición de los límites sobre esa zona, reconocida como mar internacional por parte de Chile”, explica Claudia Hernández, investigadora del Programa Sociedad y Política de LyD. No obstante, no sería la Corte Internacional la encargada de dirimir el límite terrestre, sino que sería Estados Unidos, de acuerdo al artículo 3 del Tratado de 1929 que definió el límite entre ambos países.

“En definitiva, el surgimiento de sentimientos nacionalistas y sensibilidades históricas son lo que han impedido avanzar en el camino de entendimiento con los países vecinos y el entorno regional en general”, señala  Hernández. Una forma de lograrlo, es de un trabajo en conjunto que permita el envío de mapas oficiales a las Naciones Unidas de manera colectiva. Al parecer no será una tarea fácil, pero si necesaria, para cerrar así el tema limítrofe abierto unilateralmente por Perú.