20 de agosto de 2014

CAÍDA EN LA INVERSIÓN

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Las nuevas cifras de Cuentas Nacionales para el II trimestre, dadas a conocer esta semana por el Banco Central, no sólo confirman la pobre expansión del producto (1,9% en 12 meses) que los IMACEC registrados entre abril y junio ya nos adelantaban.  También ponen de manifiesto la continua pérdida de dinamismo del consumo, y reafirman cómo la caída en la inversión, si bien no parece empeorar, en ningún caso se revierte.

El siguiente cuadro sirve para ilustrar claramente cómo la Formación Bruta de Capital Fijo, tras haberse expandido de manera solida durante el primer semestre de 2013, en la segunda mitad de dicho año y en lo que va de 2014,  ha sufrido una abrupta caída, especialmente en su componente Maquinaria y Equipos, el cual no tiene la conocida inercia de la Construcción.

Indicadores disponibles con frecuencia mensuales, como la importación de bienes de capital y el despacho de materiales que correlacionan bastante de cerca con las medidas sólo disponibles trimestralmente de maquinaria y equipos y construcción, respectivamente, sugieren que la caída en la inversión no daría señales de estar por terminar. De hecho, en julio la importación en dólares de bienes de capital presenta una caída de 36% versus igual periodo del año anterior.

“Esta caída de la inversión es sólo comparable en su magnitud con algunos de los mayores episodios recesivos vividos en el país en los últimos 25 años, como la Crisis Asiática de 1997-1998 y la Crisis Subprime de 2008-2009”, asegura Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de LyD.

Una mirada más cercana a estos tres eventos permite una mejor comparación. El siguiente  gráfico denomina “t” al primer trimestre de caída en la inversión con respecto a igual periodo del año anterior; “t-i” al i-esimo periodo previo a “t”;  y “t+i” al i-esimo periodo posterior. Por ejemplo, en la Crisis Asiatica, “t” equivale al cuarto trimestre de 1998 y por lo tanto, “t+1” equivale al primer trimestre de 1999.

“Si bien la caída en la inversión es algo menos pronunciada que en los eventos con que se compara, debe tomarse en cuenta que la Crisis Asiática fue especialmente dura para Chile y otros mercados emergentes con grandes salidas de capitales, tanto así que los niveles de desempleo en el país tras ese evento tomaron décadas en recuperarse. La Crisis Subprime es muy probablemente la mayor debacle financiera experimentada por el mundo desde la Crisis del ’29”, afirma Klapp. La diferencia es que hoy el mundo desarrollado está en –relativamente lenta- recuperación, y la demanda externa ha contribuido positivamente al crecimiento del PIB, lo que queda clarísimo al ver el revisar el pobre desempeño de la Demanda Interna en las mencionadas Cuentas Nacionales, de -0,9% versus igual trimestre de 2013.

Los principales determinantes de esta caída en la inversión son la dificultad para iniciar nuevos proyectos energéticos, el fin del boom minero y la alta incertidumbre en la economía“, admite el economista. La mayor incertidumbre estaría asociada a las reformas que incluye el programa de gobierno: tributaria, laboral, educacional y constitucional.

Frente a una mayor incertidumbre la literatura económica es muy clara al concluir que frente a la irreversibilidad de la inversión, lo óptimo es posponer los proyectos. “Una vez asumido el gobierno y enviado el proyecto de reforma tributaria y parcialmente la reforma educacional al Congreso, la incertidumbre ha permanecido”, indica Klapp. Y más aún, con lo poco que se sabe ya se avizoran los efectos negativos y permanentes en ahorro e inversión de la reforma tributaria,  como las dificultades operativas de ésta, pese al acuerdo suscrito.