22 de julio de 2011

La contradicción de los ambientalistas

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hidroaysenRobert Kennedy, se hizo conocido en Chile por su activa oposición a proyectos hidroeléctricos en la región del Bio Bio y Aysen. El abogado ambientalista y presidente del grupo Waterkeeper Alliance, llego incluso a reunirse con la entonces Presidenta Bachelet para manifestar su rechazo a HidroAysen, resaltando de paso los beneficios derivados del uso de fuentes alternativas para la generación de electricidad.

Susana Jiménez, economista senior de LyD, asegura que en este contexto, resulta a lo menos sorprendente la reciente publicación de una columna de Mr. Kennedy en el Wall Street Journal, en el cual manifiesta su total rechazo al proyecto Cape Wind en Massachusetts. Se trata de un proyecto eólico off-shore, que cubriría 25 millas cuadradas de territorio marino con 130 torres y turbinas de acero.

Su rechazo se funda en el devastador efecto que tendría el proyecto en el entorno y paisaje, en el hábitat de los peces y la actividad pesquera, la seguridad para barcos y aeronaves, el turismo y el valor de las propiedades. Pero su argumento principal, esta vez, es el impacto en costos que derivaría de forzar el desarrollo de este tipo de proyectos para los respectivos consumidores de energía.

“Hay disponibles numerosas fuentes de energía, no solo provenientes del viento, que son más baratas”, dice Kennedy. Toda una novedad que, por alguna vez, los ambientalistas se sensibilicen con la carga económica que resultan de impulsar proyectos no competitivos. Incluso resalta las virtudes de la generación hidroeléctrica…sorprendente, no?

Dos cosas quedan claras. Primero, que forzar la generación eléctrica en base a fuentes no convencionales tiene un impacto muchas veces subestimado, tanto en términos de su intervención paisajística como de mayores costos. Segundo, que las motivaciones pueden ser muy loables cuando se trata de defender la conservación del medioambiente alrededor del mundo; hasta que estas interfieren en el propio patio trasero.