3 de mayo de 2011

VOTO PARA EL SIGLO XXI

Hoy se vota en el Congreso la idea de legislar sobre el voto voluntario y la inscripción automática. A propósito del tema, rescatamos lo escrito por Álvaro Bellolio, coordinador del Programa Sociedad y Política de LyD, para El Post.

“El tema de la inscripción automática ha sido ampliamente debatido. Uno de los objetivos de ésta es incentivar el voto de los jóvenes, ya que, según información del INE, los menores de 30 años en las últimas elecciones representan sólo un 9,2% de los votantes, en contraste al 36% del año 1988.

Argumentos acerca de los incentivos de éste método de inscripción sobran. Independiente del acuerdo político y la decisión que se tome durante este primer semestre respecto a la implementación de la inscripción automática (que conlleva el voto voluntario según la modificación constitucional del 2009), su aprobación va a ser muy relevante para la visión política de país y la forma en que los partidos políticos enfrenten las elecciones municipales del 2012.

Hay múltiples aristas para abordar este tema, pero en este primer posteo quiero partir del tema más básico y que me parece preocupante.

El Servicio Electoral (Servel), creado en 1986 por la ley Nº 18.556, mantiene el registro de las mesas, circunscripciones del inscrito y todos los registrados. Funciona sólo en horarios y fechas específicas y, para ser franco, ¡mantiene la misma tecnología que en 1986! Es como si el tiempo se hubiera congelado en esas oficinas, donde los registros y procedimientos distan mucho de ser modernos.

El problema de mantener el sistema actual, es que si se llegara a implementar la inscripción automática para las elecciones del 2012, la confianza depositada en el padrón electoral y su efectividad podrían verse mermadas. Se podría ensuciar el padrón, ya sea por contradicciones en la información de los posibles lugares de votaciones, poca actualización de la información de los ciudadanos que pueden votar, constitución de nuevas mesas con los no inscritos del sistema anterior, generando confusión en el electorado.

Una solución que se ha planteado es la de fusionar el Servel con el Registro Civil, y que sea supervisado por una mesa compuesta por profesionales destacados propuestos por el Presidente de la República y ratificados por el Congreso, buscándose una mejora continua y evitando que se pongan más trabas que desincentiven la participación ciudadana. La tecnología juega un rol clave en este proceso y el proyecto de ley (Boletín 7338-07, http://www.camara.cl/pley/pley_detalle.aspx?prmID=7731&prmBL=7338-07), presentado por el Gobierno en diciembre de 2010 es fundamental, ya que establece soluciones como actualizar la información del domicilio al sacar el carnet de identidad o pasaporte y  sincronización con el nuevo Registro Electoral.

Realmente encuentro de un anacronismo preocupante cada vez que veo en las juntas electorales cuando abren un libro grande y añejo con los nombres escritos con lápiz pasta, donde ocupan un sello de tinta para identificar si ya no cumple con los requisitos para votar o ha fallecido.

No olviden que esta inscripción aumenta los potenciales votantes en más de 3,5 millones, por lo que mientras no se den fuertes señales de mejorar las precarias condiciones de nuestro Servicio Electoral, como la aprobación de su nueva institucionalidad, no se dan las condiciones óptimas para una democracia madura, ni menos para un país que aspira al desarrollo el 2018, pero mantiene tecnología, servicios y procesos de 1986”.